Las Energías Renovables y la crisis eléctrica en Venezuela (I)

Por • 14 Feb, 2010 • Sección: Reflexiones

Se puede hablar de “crisis”, si alrededor del 70% de la generación eléctrica actual depende de las plantas de Guri, Macagua, Caruachi, San Agatón, Santo Domingo y otras “macro-hidros”, cuyos embalses han bajado drásticamente su cota o nivel, debido a un conjunto de causas.

Sin la menor duda, la causa principal son irregularidades en los ciclos atmosféricos anuales, tales como el fenómeno de “El Niño”, que se suman a diversas anomalías climáticas globales, debidas a la alteración del equilibrio en el sistema Tierra-Océano-Atmósfera.

El ritmo del calentamiento global, acelerado en los últimos decenios, es antropogénico, o sea, producido por acción humana, de base depredadora, que rompe en múltiples formas el equilibrio Humanidad-Naturaleza. Esa aceleración agrava las oscilaciones naturales del clima planetario, origen fundamental de los grandes ciclos de glaciación-calentamiento en las eras geológicas.
La sequía que afecta los embalses no consiste solamente en la falta de lluvias, sino también en varios otros factores, como el “ambiente seco” (reducción de la humedad del aire) y el aumento del albedo terrestre (de la reflectancia de la superficie, la capacidad de reflejar los rayos solares “hacia arriba”, hacia la atmósfera). Cada área deforestada, cada movimiento de tierra excesivo, incluso cada nuevo grupo de construcciones, incrementa localmente el albedo terrestre (por eso cada superficie construida debería incluir su propia área verde, amplia, generosa.)
Eso aumenta marcadamente la evapotranspiración (o sea, la proporción de agua que se evapora a nivel de la superficie del embalse, ó “espejo de agua”) y la sequedad del aire impide a su vez que esa humedad en ascenso se condense y forme nubes de algún tipo y menos aún, las “nubes de tormenta” (llamadas “cúmulus” ó “cúmulus-nimbus”), que pueden producir lluvias.

En la cuenca del río Caroní son especialmente negativas, además, las áreas cada vez mayores, deforestadas, denudadas y con hidrología intervenida, por la búsqueda depredadora e irracional de oro y diamantes en placeres de aluvión (que se puede realizar, aunque no en cualquier sitio, pero sobre bases científicas, con mucho mayor provecho y menor riesgo para el país y para su gente, en especial, para los “mineros de suerte” ó “garimpeiros”, sean “nuestros” ó “ajenos”, que a veces mueren tapiados por desplome del talud con el que destruyen el frágil suelo guayanés).

Ya hacia 1996, esas zonas, visibles desde el aire como “manchas” de una “viruela ambiental”, se acercaban a las nacientes del Caroní, en la planicie monoclinal a un paso de “el Abismo”, cerca de los poblados de Icabarú y El Paují, y de la frontera de nuestra Gran Sabana con Brasil.
La producción masiva y anormal de sedimentos, debida a esta irracional explotación aurífera, se suma a las sustancias corrosivas y venenosas usadas en ese proceso, en especial, el mercurio, que además de las poblaciones vecinas, los peces y demás fauna y flora de los ríos y embalse, afecta a la planta de Guri, y especialmente a las turbinas, mediante su desgaste y cavitación, la erosión acelerada de los álabes, etc.

Es imprescindible tener con urgencia un informe confiable y actualizado sobre estos problemas, para tomar medidas inmediatas, donde el Estado, especialmente a través de su Fuerza Armada (en particular, la Guardia Nacional) los Ministerios de Ambiente, Electricidad, Energía y Petróleo, y otros del caso, tienen un rol estelar que jugar y a la vez una grave responsabilidad, junto con las poblaciones locales organizadas. Todos somos responsables de lo que ocurra, y es preciso explicar bien, que al bajar el nivel de los embalses, cada KW producido demanda gastar cada vez más agua, para igual resultado.
Los pueblos indígenas tienen una demostrada iniciativa y capacidad de organizarse, tanto para la producción, como para la protección ambiental (con el estímulo adecuado, que consiste ante todo, en reconocer su rol, así como sus territorios ancestrales; como ha demostrado el proceso bolivariano, ésa es la mejor manera de preservar la soberanía). La guardería ambiental es una función específica de la Guardia Nacional, así como del Ministerio del Ambiente, en particular la protección de las cuencas, la reforestación, etc.

¿Qué tiene que ver Guri y otras grandes plantas con las Energías Renovables? Que aprovecha (en forma masiva) una de las varias ER, la Macro-Hidro-Energía para generación eléctrica. Los embalses sin duda implican problemas de diverso tipo (ambientales, sociales y hasta culturales) por su presencia y su manejo, pero los cargamos con una pesada tarea, y nos desentendemos.
Sin duda, la construcción de una central hidroeléctrica, en especial si es de gran tamaño y está en zona llana (como Guri y también Asuán, en Egipto, entre las mayores del mundo), debe ser evaluada cuidadosamente, sopesando las razones a favor y en contra. A favor, la regulación de crecidas, la generación hidroeléctrica (la “energía azul”, no contaminante, ó “limpia”) y el manejo de un embalse con actividades socioeconómicas importantes (pesca, acui y zoocultura, turismo).
En contra, el desplazamiento de población y sus cultivos, la flora y fauna local, etc.; el peligro de eutroficación y predominio de especies vegetales agresivas, como la bora (que curiosamente, es una fuente de biomasa potencialmente explotable para energía), así como el costo elevado y los extensos plazos de construcción, los requisitos de un costoso mantenimiento (donde el descuido tiene drásticas consecuencias), y problemas derivados del anegamiento de amplias áreas.

Aún así, no es nada malo que nuestro país aproveche la energía de sus cursos de agua, incluso la de algunos embalses construidos sólo para riego (hay dos informes del anterior MARN, bien elocuentes sobre ese tema), pero muy en especial, ese privilegio natural en Guayana: alguna vez fue descrito como una inmensa escalera que desciende desde nuestra frontera Sur, hacia el Padre Orinoco, con escalones de decenas de metros de alto, y centenas de kilómetros de largo, cortados sobre todo por dos majestuosos ríos: el Caura (de valle más estrecho y alejado) y el Caroní, tan generoso, que puede cargar sobre su lomo, varios embalses y centrales eléctricas.

Un desarrollo equilibrado, sustentable (social y ambientalmente) y progresivo, que vincule en una forma armoniosa el desarrollo “hidro”, el “termo” y otros (renovables, híbridos, combinados, etc.), las necesidades de la población y las prioridades regionales y nacionales, es la solución lógica.

Es razonable que Venezuela no dependa excesivamente de la hidroelectricidad; pero es bueno recordar que la proporción actual “hidro-termo” de 70/30 %, era en los años 80 (hace “apenas” 30, el intervalo de una generación) justamente la inversa: dependíamos de la generación “termo” en un 70%, lo que conlleva otro tipo de problemas. Sergio Rodríguez, Viceministro de Ambiente, sugirió algo razonable, conocido desde antes, “acordado con la gente de Energía”: ir cambiando la relación hacia 40% termo y 60% hidro, algo no tan fácil de alcanzar rápidamente.
La solución es diversificar tanto el abastecimiento, como la configuración del sistema energético, de modo que sus componentes mantengan entre sí una relación adecuada a las prioridades del país, que será sin falta cambiante, dinámica, a tono con el potencial y aprovechamiento racional y sustentable de las diversas Opciones Energéticas y las innovaciones tecnológicas.
Diversificar el abastecimiento, significa utilizar con eficacia las distintas fuentes energéticas, en sus diferentes formas y modalidades. Diversificar la configuración del sistema, es la transición de un sistema excesivamente centralizado y (por contraste necesario) ramificado, a otro donde tengan un rol reconocido y planificado, la generación autónoma, la generación distribuida y la centralizada (con uno o varios “núcleos”), así como otras variables intermedias o combinadas.
Diversificar la producción y la estructura, se logra mediante generación distribuida y generación autónoma local, así como otras medidas para resolver nudos críticos en el Sistema Interconectado Nacional (SIN), en especial en transformación, distribución y transmisión (ó sea, mantenimiento, y a fondo), sin las cuales muchos de los MW extra incorporados con gran sacrificio en generación, se perderían por el camino.
Es importante la comunicación e interacción de gerentes, profesionales y técnicos de las áreas de la energía, con las organizaciones populares y comunidades locales, para un seguimiento, control y evaluación de estas medidas coyunturales, así como de la transformación del sistema energético venezolano (SEV). Los gerentes, profesionales y técnicos, como una escuela para el diálogo de saberes, sobre un tema vital; y para superar habituales tentaciones burocráticas y tecnocráticas.

Las comunidades y organizaciones populares, para aprender a ejercer un verdadero control social. Y todos, compartiendo un destino común, aprendiendo sobre la marcha a gobernar, a apropiarse de la energía y demás recursos naturales, para su aprovechamiento racional y sustentable.

Otro importante elemento de este enfoque integral u holístico del sistema energético, es tener en cuenta que se requiere complementariedad, más que sustitución de unas fuentes o tecnologías energéticas por otras, donde cada fuente, forma y modalidad (cada Opción Energética) tiene su propio rol que jugar (y que ese rol es cambiante, según la población y sus necesidades, según las innovaciones tecnológicas, etc.) para que tenga la mayor utilidad posible para la gente, para la sociedad: ése es el motivo real para producir energía.
Para eso es que existen las instituciones energéticas (y no para el aprovechamiento de energía “per se”, ó maximizar la ganancia, etc.), pero es preciso nadar contra la corriente de los hábitos y de las estructuras (físicas y mentales) establecidas, en este caso, en el campo de la energía.
(*) Planificador energético, jubilado del MENPET

Pablo Varela
reprv@yahoo.com



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