Las diferencias

Por • 14 Feb, 2010 • Sección: Un Grano de Maíz

Las medidas económicas deben tener como guía el combate a la esencia del capitalismo, esto es: el combate al egoísmo, al individualismo, a la conducta antisocial capitalista.

Cuando tomamos una medida que favorece al capitalismo, esta medida no se queda sólo en el campo económico, al mismo tiempo, y lo que es más grave, le estamos dando una puñalada por la espalda a la Espiritualidad Socialista, estamos usando las herramientas melladas, siendo agentes de futuras derrotas.

Por ese camino, quizá obtendremos algunos logros en los índices económicos capitalistas, pero estaremos minando el pilar fundamental del Socialismo: la fraternidad. Y estaremos apuntalando la esencia del capitalismo: el egoísmo, la guerra de todos contra todos.

Estaremos enseñando al pueblo a tomar decisiones en el espíritu capitalista, construyendo terreno propicio para la manipulación con promesas materiales inmediatas, para la mezquindad, el cambio del futuro por los oropeles de hoy.

Al estimular el espíritu capitalista, creamos terreno propicio para que se instale el miedo irracional al despojo.

Quizá por necesidades tácticas la Revolución tenga que hacer concesiones al capitalismo, esas concesiones deben presentarse como necesidades del momento, justificarlas muy bien, explicarlas, pero nunca presentarlas como una vía estratégica al Socialismo.

La Revolución siempre necesita demostrar, presentarse como un proyecto diferente del capitalismo, en lo político, económico, en lo social. Esto es verdad en todas las circunstancias, pero mucho más ahora que nos preparamos para enfrentar una difícil prueba electoral.

Si presentamos el capitalismo y el Socialismo como iguales, con diferencia sólo de matices, si los banqueros, que son la esencia de la perversidad capitalista, pueden convivir y ayudar a construir el Proyecto Socialista, entonces en lo político también podría darse esa colaboración: lo mismo sería votar por uno o por otro, no habría razones sagradas para no hacerlo.

Está claro que el camino de la falta de radicalismo, de definiciones precisas, es el camino del debilitamiento de la Revolución.

Nosotros debemos presentar el Proyecto Socialista con las diferencias profundas que tiene con el proyecto capitalista. Demostrar que sólo el Socialismo puede rescatar al hombre, construir un mundo con la mayor suma de felicidad posible, un mundo viable, que el capitalismo es un camino suicida.

Y, sobre todo, decir con valentía que somos dos proyectos profundamente enemigos, que no hay posibilidades de convivencia, que ellos son criminales que no perdonan a los Pueblos dignos. Allí está el ejemplo de Allende, o, más dramático, el de Haití: doscientos años de desprecio cruel del mundo capitalista.

Dejar claro que si regresan vendrán a borrar de la faz de la tierra el ejemplo de este pueblo, para que nadie recuerde que una vez hubo la intención de construir el cielo aquí en la tierra, esa pretensión nos la harían pagar caro.

Dejar claro que para este pueblo humilde no hay otra forma de resolver sus problemas que transitar el rumbo al Socialismo, lo demás es seguir atrás de engaños.

¡0800-SOCIALISMO!

¡Con Chávez, Chavistas siempre!
¡El Socialismo sólo se construye con Socialismo!

¡No permitiremos otro San Pedro Alejandrino!

28/01/2010



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