Ocho soldados y 20 talibanes mueren durante mayor ofensiva de Otan en Afganistán desde 2001

Por • 13 Feb, 2010 • Sección: Noticias Internacionales

De acuerdo con un oficial del Ejército afgano, al menos 20 talibanes murieron este sábado en las primeras horas de la vasta ofensiva lanzada por las fuerzas de la Otan y el Ejército afgano contra Marjah, en el sur de Afganistán.

“Hasta ahora, hemos matado a 20 combatientes de la insurgencia armada. Otros 11 fueron apresados”, dijo en declaraciones telefónicas el general Sher Mohammad Zazai, comandante de las tropas afganas que participan en la operación.

Los soldados, por su parte, murieron en el sur de Afganistán por la explosión de una bomba artesanal, según anunció en un escueto comunicado la Otan, que no precisa si los militares fallecieron en el curso de la ofensiva de Marjah.

Así, el número de soldados extranjeros muertos en Afganistán desde comienzos del año es de 71, según un conteo de la agencia de noticias ‘AFP’.

La insurrección de los talibanes, que se ha intensificado considerablemente en los últimos dos años, dejó 520 muertos en las filas de las fuerzas internacionales en 2009, el balance más elevado en ocho años de guerra.

Unos 15.000 soldados afganos y miembros de las fuerzas internacionales, liderados por los estadounidenses, lanzaron la madrugada del sábado una gran ofensiva contra Marjah, bastión talibán de la provincia de Helmand (sur), la mayor desde la invasión del 2001.

En varios comunicados, la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (Isaf), bajo mando de la Otan, informó que en el asalto participan unos 5.000 efectivos estadounidenses -la mayoría ‘marines’-, 2.000 militares afganos y un gran contingente del Ejército británico apoyado por soldados de Dinamarca, Estonia y Canadá.

La Operación Moshtarak (‘Juntos’ en lengua dari) busca desalojar a los talibanes de Marjah, una de las plazas fuertes de los integristas en la extensa provincia sureña de Helmand.

El ministro afgano de Defensa, el general Abdul Rahim Wardak, ofreció una rueda de prensa en Kabul para informar del desarrollo del asalto militar y dijo que las tropas aliadas por el momento tan sólo se han visto envueltas en episodios de “resistencia esporádica”.

“En el flanco este han minado profusamente la zona, así que tenemos que ir despacio en el proceso de limpiar (de insurgentes) el área. Por ahora el avance sigue según lo previsto”, resumió.

El ministro constató que en el pasado las fuerzas extranjeras y afganas han arrebatado a los insurgentes algunos de sus bastiones, pero que tras el esfuerzo militar “no había una presencia permanente de las fuerzas de seguridad” que protegiera a los civiles.

Wardak garantizó que esta vez los efectivos permanecerán sobre el terreno y expresó su deseo de que la magnitud de la ofensiva desaliente a los talibanes que actúan en otras provincias y los empuje a entablar el diálogo con las autoridades, objetivo al que la comunidad internacional dio luz verde en la Conferencia de Londres, de finales de enero.

“Necesitaremos tener más éxitos (militares) para crear esta percepción”, admitió.

Otra preocupación del Gobierno afgano son las consecuencias humanas de esta ofensiva, motivo por el que el presidente afgano, Hamid Karzai, pidió a las fuerzas internacionales que eviten las bajas civiles y descarten el uso del poder aéreo en zonas donde vivan afganos que nada tienen que ver con el conflicto.

Karzai, en un comunicado difundido por el Palacio Presidencial, sostuvo en la misma línea que el ministro de Defensa que la operación es una oportunidad para que los insurgentes que desean abandonar la violencia “se reintegren en la vida civil”.

El último santuario

Aunque Marjah tan sólo tiene una población de unas 80.000 personas, el mando militar internacional la considera clave por ser la único que los insurgentes controlan de forma total en Helmand, por constituir un núcleo del narcotráfico del que se nutre el movimiento talibán y por su ubicación central en la provincia.

“Marjah es el último santuario enemigo en la zona de operaciones de los marines” en Helmand, analizó en un comunicado de la Isaf el general de brigada estadounidense Larry Nicholson.

Marjah se había convertido en un centro de operaciones talibán desde el cual planear atentados y fabricar bombas que se colocan en los caminos y suponen el arma más letal de la insurgencia para golpear a los convoyes militares de la Isaf.

Miles de tropas extranjeras ya lanzaron, en el verano del 2009, antes de la celebración de los comicios presidenciales, dos ofensivas en el norte y el sur de Afganistán con el objetivo de expulsar a los integristas de los núcleos a lo largo del río Helmand, que corta la provincia homónima y alrededor del cual se aglomeran la población y los campos de cultivo.

En aquella ocasión, el mando de la Isaf no informó regularmente sobre sus avances militares en Helmand.

El asalto sobre Marjah es la primera gran operación militar extranjera desde que el presidente de E.U., Barack Obama, ordenó el despliegue de 30.000 soldados adicionales en el país asiático y fijó julio del 2011 como fecha para el inicio de la retirada militar.

Cuando, a mediados de año, lleguen estos refuerzos y los 7.000 soldados prometidos por la Otan, unos 140.000 efectivos extranjeros estarán destacados en Afganistán para cumplir con el objetivo marcado por Obama: castigar a la insurgencia para facilitar el traspaso de responsabilidad a las fuerzas de seguridad afganas y crear el clima propicio para que los talibanes dialoguen con el Gobierno.

AFP-Efe
13/02/2010



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