Huele a Ravell o, ¿noé?

Por • 13 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

El padre de Alberto Federico era uno de esos adecos que no ven más que por AD, un fanático de padre y señor tuyo. Por una emisora los jóvenes manos limpias de la época nos teníamos que calar al vejete, porque no había mucho que escoger. Era más escandaloso que unas medias rojas y hablaba más que una emisora clandestina, Un vejete de la alcurnia de José Vargas aquel “pobre compañerito” que habitaba en una mansión de la Lagunita con el esfuerzo de su trabajito de sindicalista, ecito él. El pobre José Vargas tenía tanto dinero que sus propias hijas, cosa natural de los adecos, se autosecuestraron para que el vejete se bajara con una muna burda de alta. Igualmente como adecas al fin, hicieron mal el trabajo y fueron descubiertas en la rapiña piña.

Por eso es que en los juegos de beisbol profesional de las últimas temporadas usted puede observar como los adecos se han hecho caraquistas, para darse caché con los panas de Cisneros, los panas de Gilberto Correa, lo cuchicuchis de Venevisión, en las tribunas del estadio que era universitario y ahora es unicisnetario. El viejo coso, hoy en día es un circo de payasos y maromeros donde los panas de Granier cuando al bigote de brocha el Estado lo obliga a cumplir con la ley, van y sacan las eternas pancartas del canal Sodoma y Gomorra. Seguro que Ravell es caraquista; ese equipo ha perdido mucha casta de pueblo. Hoy al terminar los juegos los lujosos autos enfilan a las grandes urbanizaciones, cuando antes los viejos cacharros se dirigían a San Agustín, La Pastora, El Cementerio, y Petare. El imperio, el imperio amigos. Por eso es que esos muchachos “manos blancas y ensangrentadas” no tienen nada que decir, no defienden a ningún grupo social pobre, no entienden que es política, ellos se imaginan que Marcel, el hombre que le birló el billete a la anciana Phelps diciéndole que la amaba hasta el último céntimo, porque ¿a quién cree usted que les mostraron los cochinos pompis hace poco tiempo? les va a quitar la sección de “llámame, tengo algo para ti… bien dotado”·

Los ravelles les han hecho, como todo adeco que se respete de la cúpula, mucho daño a esta nación y si usted cree que yo estoy escribiendo esta nota porque no soporto a esa camada de andrajosos mentales, pues sí; no los soporto, pero lea la historia, busque en los viejos periódicos de los sesenta, Entenderán que esos dramas que monta la Presidenta de AD no son más que cocos rayados, hojas sin espacio en blanco, la señora Isabel Serra Carmona Estanga, perdón, no en tanga, es una adeca que se estancó en el tiempo al igual que Alberto Federico Ravell, quien sabe que Chávez tiene enemigos políticos que defienden sus millones y se los captó a través de una televisora que huele a pupú de borrachito, hablando de borrachitos, ¿se acuerdan de Lusinchi quien una noche en el Tamanaco se obró los pantalones y la pobre escolta civil estuvo oliendo a feca durante varios días, porque “aquello se les impregnó en la piel”. Blanca Ibáñez se negó a dormir con el asqueroso ese durante varias noches de luna llena.

Ravell el hijo es más pavoso que andar con Henry Ramos Allup. Me cuenta un ex adeco que una vez fue a la casa de Henry Ramos Allup y éste tenía en plena sala una foto de Rómulo Betancourt disfrazado de gato en sus días guatireños… “Eso bastó Ángel para que me cayera una pava tan arrecha que me echaron del trabajo y la mujer se me fue con el conserje del edificio para Ecuador”. Yo no creo en eso, pero la verdad es que Henry Ramos Allup tienen fama de pavoso, ¿será porque usa alpargata con medias tobilleras? ¿Será porque en la cartera tienen una foto matón que le autografió El Negro Cova?

Pero es cierto todo político que no crea en el pueblo estás más pelado que cabeza de Kojak. Los adecos, tienen mala fama. Se creen que tener varias mujeres es chévere, que apoderarse de lo que no les pertenece de la administración pública es algo digno porque “para eso son gobierno”. Se cuenta que el partido del hoy defenestrado A. F. Ravell se llevaba las sillas de odontología de los hospitales del SSO para sus clínicas privadas. Un tal Natera nada que ver; lo de él es guachafitear, pedir aumentos, chantajear al pueblo y permanece enroscado en la Federación. Así quería hacer A. F. Ravell en Globovisión. Todo el tiempo con una risita y una secreteadera con Matacuras, el mismo aquel que estuvo involucrado con las muertes de varias monjitas en San Salvador. Ravell y Matacuras son uña y mugre.

Ángel V. Rivas
aenpelota|@gmail.com



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