Habladurías sobre el reino del consumidor

Por • 13 Feb, 2010 • Sección: Reflexiones

Parte de una envidia universal excitada por los ricos. La aspiración universal de elevar el nivel de vida de los pueblos en una actividad económica que satisfaga las necesidades está basada en las naciones más desarrolladas e industrializadas y en sus modelos de consumo.

Cuando se cree en la economía socializada, se cree que, tener en cuenta las necesidades básicas imprescindibles es superar el despilfarro económico y cultural. En la economía capitalista o socialista es necesario que vaya acompañada de una economía diversificada, que los servicios sirvan eficientemente y que las cosas y los productos sirvan, sean utilizables y utilizadas por los usuarios y reutilizables para ayudar con los desechos sólidos. El pueblo, en última instancia son los únicos jueces de ese carácter de realmente necesarios.

La principal diferencia entre un régimen socialista y uno capitalista esta en el modo de regulación, del ajuste entre la producción y el consumo, porque el Estado tiene la iniciativa de la producción. Presupone las necesidades sirviéndose de anteriores y propias experiencias, también de la experiencia de los países vecinos y revoluciones pasadas. En suma, esa experiencia es un ordenador teórico para la conducción por simuladores para la conducción de los consumidores, siempre y cuando exista producción variada.

La producción diversificada tiene que ser reglamentada por el gobierno para llegar a la construcción del socialismo, porque controla la fuerza de la relación entre la oferta y la demanda para regular el consumismo, antiguo habito que reduce a nada el proceso económico y la cultura colectiva. Las mujeres y los hombres se convierten en maestros del intercambio, y de la producción. La producción comercial especulativa es eliminada y, por ende, la dominación del producto sobre el productor.

Fabricar y producir al azar es capitalismo, la anarquía es reemplazada por la economía planificada. Después, bajo los hechos que saltan a la vista se comprende que lo proyectado requiere ajustarse y que la demanda informante se venga cuando los planificadores del gobierno pensaban cortar el circuito de vuelta.

Por más poderoso que sea el Estado no puede impedir que el pueblo con sus masas manifieste sus demandas de acuerdo al dinero que dispone, pero cortados, porque, los precios están sujetos a los planes no al provecho, si a la rentabilidad. Propiciando una rápida disminución de la buena mercadería por la acumulación en los comercios de la mala mercadería y de las existencias de esa mercadería en las fábricas sujeta a la ratificación de la demanda, entonces se produce los escases y el almacenamiento de los productos de mejor calidad, efecto del rechazo a seguir las indicaciones de los precios, y de los beneficios monetarios, construimos la especulación.

Aun la supresión de la plata de bolsillo en los consumidores, no reduce ni evita ese inconveniente, así los productos sean distribuidos porque no hay mas o por prepotencia, se encontraría a los productos no comestibles en la basura o arrumados por allí en los cuarteles, escuelas, colegios e instituciones públicas. Eso también es consumismo.

Los verdaderos planificadores socialistas, pese a la inercia de la burocracia se esfuerzan en tener en cuenta los errores cometidos corrigiendo los planes para el año siguiente, pero, a la larga, es ineficiente porque el proyecto tiene que pasar por un larguísimo rodeo, más largo que el proyecto original por el tecnocratismo y por los precios actuales del mercado. De esta manera llegamos al reformismo, la vuelta a la ley del valor comercial y del provecho particular, al menos contable que, es el modelo que ha prevalecido estos años de proceso sin que los “economistas revolucionarios” puedan revertir estos efectos, y aun interpretar la economía socialista. Descubriendo, pero mucho después que, ella estaba ya implícitamente contenida en el sentido común si no estaba en el conocimiento de la economía social.

“Causa y efecto decía Engels, permutan continuamente lo que era efecto, ahora o acá se vuelve causa de otra parte o después y viceversa” Con suficiente voluntad y experiencia se puede dar uno cuenta que esta afirmación es imprecisa. Permutación universal y continua, interpretada por los entendidos como:” El cierre de un encadenamiento lineal de las causas que, volviendo sobre si mismo reintroduce el efecto de salida en la entrada de un nuevo sistema”.

Los procesos o nuevos sistemas sin diversificación productiva están, en cierta medida, al abrigo de las modificaciones fortuitas de factores que obran sobre ellas. A veces con el reino absoluto del azar, promoviendo una debacle en lo proyectado por depender de un solo factor económico. Planificación ciega sujeta al precio de lo único que se exporta.

Entonces la envidia no alcanza para ser una potencia industrial, rica espiritualmente, material e intelectualmente ética.

Raúl Crespo
rcpuma061@yahoo.com



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