El boludo de Ravell, el niño y un paso atrás

Por • 13 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

No, no es el “Bolero de Ravel”, sino el “boludo” de Alberto Federico Ravell. Para argentinos, “boludo” se refiere a persona de pocas luces o que obra como tal. Para nosotros, entre otras acepciones, tiene las de valiente y atrevido. Aunque me gusta la primera, definir eso no es el motivo de este trabajo, sino de darle sentido a la separación de Federico Alberto Ravell de la dirección de Globovisión.

Alguien adelantó que posiblemente aquel aspira a aparecer en las listas de candidatos a la Asamblea Nacional y le faltará tiempo para la campaña electoral. Pero su campaña ya está hecha. ¿Y que mejor medio de sostenerla que el canal que dirigía? Desde allí tenía bajo su mando y botas, al rosario de partidos raquíticos de la llamada “Mesa de Unidad Democrática”.

Si leemos información reciente, el paquete accionario de la empresa no ha variado. La siguen controlando los de antes; eso incluye a Federico. Ellos, al anunciar la salida de éste como director, garantizaron que el canal mantendrá su línea editorial”.

Es más, quienes le “destituyeron”, le calificaron como “hombre incuestionable de la comunicación social, defensor de la libertad de expresión y la democracia en nuestro país”.

Tal calificación dada a alguien, que por más señas es su socio, es una manifestación de solidaridad sin duda. Ravell no se va porque los socios mayoritarios le cuestionen, ni hayan mal evaluado su línea editorial.

Por eso, como dijo uno de los ayudantes de Ravell, salió “en hombros y aplaudido por todos”. No podía ser de otra manera. Todos allí, comparten la línea estratégica del canal. Así se explica que, Carla Angola, figura del canal, expresara con seguridad, “La línea editorial de Globovisión está intacta, si es distinta, no me verán en esa pantalla”. Admiradores y quienes se guían por el pensamiento doctrinario de esa joven periodista, pueden estar tranquilos. No se irá por ahora y menos por esa razón. No habrá cambio editorial.

Como tampoco lo habrá, si se concreta lo que corre como bola; la separación de Leopoldo Castillo del programa “Aló Ciudadano”.

Los dueños ya dejaron claro que Globovisión seguirá en su trabajo de oposición al gobierno y en actitud militante por salir de Chávez. Es asunto de interés clasista que no variarán por no estar Ravell en el mando o Castillo en un programa. Para eso sobra gente.

Los tiros vienen por otro lado.

Hay que valorar las declaraciones de la “Mesa de Unidad Democrática”, según las cuales los partidos opositores irán a primarias para escoger sólo 30 de los 110 candidatos uninominales a la Asamblea Nacional.

“La Embajada”, cumpliendo órdenes determinadas por la realidad, ha convencido a oposición política y clasista que, por ahora, “Chávez no se va”. La correlación de fuerzas no está como para brollos ni sustentarse en guarimbas. El vanguardismo estudiantil no deja de generar dificultades y consecuencias que, lejos de ganar aliados, molestan a la gente y hasta los militares. Ese estudiantado elitesco al pueblo nada dice.

Toma cuerpo en bando opositor que Chávez se desgasta lentamente; según ellos, al presidente le costará cubrir con su prestigio y popularidad los candidatos que presenten Psuv y sus aliados a la Asamblea Nacional. Pero también se pegan, como becerro a la vaca, a la teta del niño. Esperan que para septiembre la crisis eléctrica haya debilitado más la popularidad de Chávez. Piensan en la posibilidad de derrotarle en las elecciones de ese mes.

La salida electoral de ahora, en corto plazo, choca con la estrategia golpista de Ravell y Globovisión toda. Por eso, a ésta, por los momentos, hay que darle un “parao”. Eso no significa cambiar la línea editorial, sino retroceder un paso para luego volver por sus fueros. Ravell podría ser presentado como candidato a diputado y hasta retornar a dirigir el canal. Sólo han cambiado las apariencias; por ahora.

Eligio Damas



Tu opinión es importante. Escribe un comentario