1, 2, 3 Tas ponchao Ravell…

Por • 13 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Mientras en la hermana Colombia, se discute sobre el cierre de la revista Cambio, la cual se había caracterizado y marcado pautas de periodismo investigativo, aportando tubazos que después se verían concretados en casos para la justicia colombiana, como el de los aportes a la campaña electoral realizada por el narcotráfico a la candidatura de Ernesto Samper; o los abusos del ex ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, muy cercano al presidente Álvaro Uribe, con el programa Agro Ingreso Seguro, un plan para asistir a los agricultores que le permitió distribuir grandes sumas de dinero a un grupo de grandes empresarios que habían contribuido a las campañas electorales del mandatario; o el de la conversión de todo el país en una gran base militar norteamericana, todas noticias que desde sus páginas permitieron a los colombianas y colombianos enterarse de los entretelones de la sucia política que se practica en Colombia; pues bien, dicha revista se convirtió en una piedrita muy dura en el zapato de un gobierno, cuyos estrechos vínculos con lo más sucio de la sociedad colombiana: el narcoparamilitarismo, corría el riesgo de aparecer en las páginas de esta paradigmática revista. Es así, que hace tres años, los grupos de poder compran las acciones de dicha empresa, pasando a ser propiedad de la Casa Editorial El Tiempo, dueña del diario más importante de Colombia y cuya mayoría accionaria está en manos del español Grupo Planeta, estrechamente vinculado al PP español, de Aznar, y a la familia Santos, los mismos de la Sip, de la vicepresidencia del Gobierno del Uribe, hoy investigado por sus vínculos con el narcoparamilitarismo, del ex ministro de defensa y potencial candidato de la oligarquía, e inician el proceso que conduciría al final que hoy apreciamos todas y todos, el cierre de la revista Cambio. Cuando el periodismo afecta los negocios del poder político, sencillamente tiene que desaparecer para que estos se hagan sin los ojos cautos de los periodistas de bien o en palabras de María Jimena Duzán, articulista colombiana: “El periodismo que investiga, que hace preguntas y no se somete, es una amenaza para el estado de opinión que nos quieren imponer”. Ante este crimen, no se pronunciará la CIDH, mucho menos la Sip, ni Obama, ni Insulza manifestará preocupación, el silencio será la forma cómplice mediática que impondrán, “al carajo la libertad de expresión, aquí se dice lo que nosotros digamos”, será lo que expresarán las burguesías implicadas en el asesinato de la revista Cambio.

En contraparte, en la República Bolivariana de Venezuela lo que se discute, por estos días, tiene mucho que ver, todavía, con el béisbol y una frase que recorre todo lo ancho y largo de nuestra Patria: 1,2,3 tas ponchao Ravell, en referencia a la “renuncia” del Director General de la televisora opositora Globovisión. Mucha felicidad hay en nuestro pueblo, e incluso entre empresarios y políticos de tendencia opositora, ante la medida de despido anunciada por los accionistas mayoritarios de dicha empresa comercial, fundada el 1º de diciembre de 1994, siendo sus propietarios: Luis Teófilo Núñez, ya fallecido, motivo que debe obligar al Estado Revolucionario a exigir el reintegro de esa participación al pueblo, a quien le pertenece por ser intransferible, antes de que se extinga la concesión, faltándole apenas, 4 años; Guillermo Zuloaga; Nelson Mezerhane y Alberto Federico Ravell, AFR, éste último con apenas el 7% del paquete accionario. La señal sale al aire al principio del segundo gobierno de Caldera, la concesión fue concretada por Acción Democrática, durante la administración de Ramón J Velásquez.

La salida de AFR tiene que ver mucho con sus extremadas ansias de poder político que lo llevaron a convertir la televisora, de la cual es socio minoritario, en un “arma de extorsión” a través de la cual satisfacer sus ambiciones personales. Globovisión pasó a sustituir los partidos políticos y demás formas organizativas de la sociedad opositora, sus estrechos vínculos con los organismos de inteligencia del imperio gringo lo llevaron a convertirse en el negociador directo del oposicionismo apátrida, como quedó evidenciado en la reunión de Puerto Rico, en la que este sujeto decidía quién iba o no, en representación de los partidos de la oposición apátrida. A finales del 2009, recuérdese, a través de la revista Newsweek, los organismos de inteligencia del imperio gringo propagan la línea política que debe seguir el oposicionismo apátrida en el 2010, pronosticando que el Comandante Presidente, Hugo Chávez, será derrocado por los militares; esta línea, esbozada desde un medio de comunicación norteamericano, se convierte en una orden para AFR, sería interesante Eva Golinger, que las venezolanas y venezolanos, algún día, lleguemos a conocer cuántos dólares cobra por la venta de sus servicios de traición a la Patria, éste nefasto personaje del oposicionismo apátrida. Es así que AFR, acude a sus estudiantes burgueses y los alinea en la orden de desestabilizar la Patria de Bolívar, en estrecha alianza con sus amigotes rectores de algunas universidades privadas y públicas, quienes a cambio tienen las cámaras abiertas de Globovisión para que se proyecten en ellas, es una burda extorsión, te doy esto si tú me das aquello, así funcionó este capo de la televisión venezolana.

Para concretar la orden del imperio y poder ganarse su buena pro, es evidente que la pantalla de Globovisión no bastaba, ya que su alcance es restringido al área metropolitana, AFR necesitaba de mayor poder de fuego mediático, es allí que inicia una campaña sistemática contra Venevisión con la finalidad de revertir la convicción de dicho medio, de no involucrarse en una nueva aventura golpista. Las provocaciones llegaron a tal extremo, que el hostigamiento contra los periodistas llega a realizarlo el mismísimo AFR, en persona y transmitido en vivo y en directo, dándoles la espalda y apartando el taco que caracteriza una entrevista de calle. La confrontación toma matices directos, cuando AFR no solo ataca los trabajadores y trabajadoras de dicha planta, sino que, a través de mampuestos, la embiste contra el propietario Gustavo Cisneros, hasta cobarde es el bichito delincuente éste. Desde La Hojilla, el camarada Mario Silva, transmitió día a día la secuencia de los hechos que sucedían en esta confrontación interburguesa, en la que, como es natural, y así lo advertiría el camarada Mario Silva, el pez grande se jartaría del pez chico. Pasarían apenas unos pocos días, los hechos le darían la razón, al camarada de La Hojilla, la cual, por cierto, debemos concederle la gracia de buen ejercicio de periodismo o en palabras de Gabriel García Márquez: “…el periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad…” (El mejor oficio del mundo).

A sabiendas que no puede extorsionar a Cisneros, la confrontación es abierta como también lo es el flujo de capitales, sus compañeros de negocios Mezerhane y Zuloaga, golpeados como están por la crisis económica global y los golpes certeros que les ha dado el Gobierno Revolucionario a sus prácticas especulativas que le permitieron amasar sus fortunas, productos de sus vínculos políticos con AD y Copei en la cuarta república; conllevó a que sus socios recapacitaran sobre la aventura en la cual les habría involucrado, nuevamente, AFR: la aventura golpista. La venta de vehículos Toyota, el Banco Federal, otros negocios en riesgos de perderse por la alocada obsesión de AFR de salir del Comandante Presidente, Hugo Chávez, sea como sea; en eso pensaron el “turquito” y el “amo del valle” cuando decidieron deshacerse de AFR y “renunciarlo” del cargo de director de Globovisión, más pudo el cochino dinero que las ideas de derecha que este trío de delincuentes profesan. Y todo esto pudimos verlo…Por La Hojilla. Te ganasteis el Premio Nacional de Periodismo, camarada Mario Silva, al menos el Pueblo así te lo reconoce.

Y mientras tanto, se desvanece la conspiración golpista cuya punta de lanza eran los estudiantes fascistas, hijos de la burguesía apátrida, adiós luz que te apagasteis.

Henry Escalante
Caracas, 13 de febrero de 2010



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