Rafael Caldera Bruzual

Por • 12 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

De los hombres de Cipriano Castro, joven veinteañero, entonces inteligente cumanés quien por su valentía revolucionaria y claro intérprete del programa de cambio del hombre del Capacho tachirense, y a la sazón en Caracas, diligentemente se incorporó, previa invitación del impulsor de la restauradora, a la plantilla de hombres de confianza personal, a pesar de la ojeriza de Juan Vicente Gómez, quien después de la masacre de Ciudad Bolívar (1903) empezó a sacar las garras con la consigna de “no cobro andino ni pago oriental”, quizás ya tejiendo clandestinamente la conspiración contra su compadre, después de la sospechada componenda con el baquero Matos.

Claro que estamos conscientes que ese nombre de aquel joven cumanés, después de más de cien años transcurridos, no le dice nada a la juventud de este tercer milenio que comienza. Sólo que uno se atreve a provocar el posible desdén a propósito del alerta del Presidente Chávez el día sábado 6-02-2010, a la juventud socialista venezolana; a esa juventud que no se tiñe las manitas de blanco ni las uñas de rosa, porque sabe agarrarse duro. Además que está consciente hacia dónde vamos con Hugo Chávez Frías en la vanguardia, sin ningún compadre capa gatos y traidor.

Entonces veamos porqué el Presidente Chávez con su sapiencia, alerta a nuestros muchachos. Y Rafael Caldera Bruzual fue uno de los jóvenes del revolucionario Cipriano Castro, decepcionado al confirmar que el hombre de la esperanza no volvería. Como el resto de los venezolanos, sin rumbo, divididos y tragando rebeldía ante una dictadura que atornillaba y se atornillaba en Miraflores. Que “no cobro andino ni pago oriental o caraqueño”; cárceles, división del país, el ya envejecido paisano de María Rodríguez y Salmerón Acosta, como Lázaro sin el Salvador, destituido de la secretaría de gobierno del estado Yaracuy, donde lo había dejado Castro, huyendo de las garras gomecistas, se marchó de la entidad de la reina María Lionza, donde ya le habían disociado de la madre del único hijo, quien prefirió separarse del infortunado, hasta el punto de que el otrora luchador para ayudar en la restauración de la Patria, agotado de tanto andar, se conformara con la hospitalidad de los habitantes del pueblo de Naricual, estado Anzoátegui, casa nro. 10 de la señora Emiliana Contreras.

Allí murió el padre de un ex presidente, quien aprendió de la sucesión de los enemigos del Socialismo, quienes se valieron del traidor compadre que, para simular la felonía, hasta servía como “cirujano” para capar los gatos de “doña” Amelia y fue tan sobresaliente el discípulo, que hasta la isla del burro donde confinó a los socialistas, un cumanés le puso su nombre.

Esos, hoy cebados en brincar talanqueras, serán detectados por Hugo Chávez. De ahí el supuesto negado. Pero de que vuelan no hay que dudarlo. Y uno, desde este mirador, sobreviviente de las arremetidas de la canalla, también pregunta: Qué hacer, si en un supuesto negado los manitas blancas de hoy llegan a Miraflores por los caminos verdes. Y para que no volvamos a combatirlos desde las serranías, ni resignarnos hasta morir, como Rafael Caldera Bruzual en su tiempo, es preferible enfrentarlos ahora en sus guarimbas nacionales con alcance internacional.

Ya basta de muertos campesinos, obreros, estudiantes. Ya basta de armamentismo y de perder tiempo en anunciar leyes que, por cada carácter, nos quitan un ser humano, si estamos conscientes que la Constitución le da facultades al Estado en sus Fuerzas Armadas para una campaña de desarme general.

Pedro Méndez pedromendez_bna@yahoo.es



Tu opinión es importante. Escribe un comentario