Latinos en primera línea del ejército español

Por • 11 Feb, 2010 • Sección: Noticias Internacionales

Cuando anuncian la muerte de un soldado español hay que releer su nombre, pues suele ser latino.

John Felipe Romero, colombiano, muerto en Afganistán. Christian Quishpe, ecuatoriano, arrollado por un tanque. Jefferson, Jackson y Erickson, también colombianos, víctimas de un atentado en Líbano. Son el 7% del ejército español pero representan hasta el 50% de los equipos de primera línea.

La reciente muerte de John Felipe, de 21 años, en un atentado a uno de los convoys españoles desplegados en Afganistán ha desvelado esta realidad. Dos de los heridos en la explosión también eran colombianos. El 43% de los soldados españoles fallecidos en Afganistán y Líbano eran latinos.

“Los inmigrantes acuden a las unidades operativas por lo mismo que los más jóvenes. Saben que son plazas más arriesgadas, pero mejor pagadas. Con el dinero que ahorran aquí pueden conseguir una vida mejor para ellos y su familia”, ha señalado Javier García Fernández, Director General de Reclutamiento, a raíz de una polémica surgida sobre la juventud y la preparación de los soldados.

Los soldados menores de 22 años reciben una preparación de cuatro meses y luego son enviados a misiones como Afganistán. Para la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) este sistema sobrecarga las misiones de personas inexpertas.

En el caso de los inmigrantes, agrega, terminan en cuerpos de primera línea como la Brigada Paracaidista o la Legión, porque tienen menos posibilidades de eligir un destino “más cómodo”.

Lo cierto del caso es que los inmigrantes, como en otros sectores de la sociedad española, han llegado a cubrir vacíos. Hasta hace unos años la BRIPAC, Brigada Paracaidista, médula del orgullo militar español junto a la Legión, tenía problemas para cumplir un mínimo de miembros. Con los extranjeros ha pasado de tener 1.800 a 2.500 integrantes. Más de 500 son latinos.

De niño el colombiano Efraín Adolfo Escobar se imaginaba como un Rambo de brazos musculosos. “Ahora soy soldado”, sonríe y luego agrega: “En realidad ocupamos los trabajos que los locales no quieren. Aunque prefiero estar aquí que desempleado”.

Lleva cuatro años en la BRIPAC y ha realizado varias misiones en Afganistán. Su principal motivación, como la de la mayoría, es la facilidad para obtener la nacionalidad española y un sueldo fijo de unos US$2.000 mensuales. En las misiones de riesgo esa cantidad sube a US$6.000.

Integrados al ejército
En sólo cinco años el ejército español ha pasado de tener 1.300 extranjeros a cerca de 6.000, casi todos latinos.

A partir de 2004 la legislación abrió las puertas a la realidad migratoria que inundaba el país. La ley, no obstante, sólo permite el alistamiento a ciudadanos de países con los que España mantiene vínculos históricos: Latinoamérica y Guinea Ecuatorial, antigua colonia africana. Por nacionalidades, los colectivos más numerosos son ecuatorianos, colombianos y bolivianos.

El aumento también ha ido de la mano con la llegada de inmigrantes al país en los últimos años. De los más de cinco millones de extranjeros que viven en España, más de dos millones son latinoamericanos.

“Tengo la ONU aquí metida. De los 15 soldados que hay en la sección sólo dos son españoles. Ante todo somos compañeros porque pasas miedo y el miedo es lo que más une”, señala el brigada Castellanos, jefe de sección en la BRIPAC.

Durante el reciente funeral de John Felipe Romero, el príncipe de Asturias utilizaba calificativos de elogio y valor para consolar a los padres de la víctima. La imagen de los soldados latinos suele ser positiva incluso entre los veteranos de la BRIPAC o de la Legión. En sus foros suelen elogiar la presencia extranjera.

De momento la legislación permite hasta un 9% de extranjeros en las Fuerzas Armadas, superior a Italia o Alemania pero inferior a Francia o el Reino Unido. Pese al tope, las solicitudes para ingresar han aumentado hasta un 70% empujadas por las altas tasas de paro que afectan a España y especialmente a los jóvenes. Así llegó John Felipe.

Sus padres emigraron de Colombia a un pequeño pueblo catalán, Mollet del Vallès. Él trabaja en un supermercado y ella cuidando ancianos. Su historia pasaba desapercibida en el pueblo hasta que murió su hijo. Ahora saben que un soldado latino estaba en primera línea del ejército.

Juanjo Robledo
Madrid
BBC
10/02/2010



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