Mujer bruta con aires de inteligencia, hace como una burra. Provoca darle con un palo por la cabeza y hacerle un buen chichón, por embustera

Por • 10 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Ni tocarla con el pétalo de una tuna. Nitú(Karla)(y etc.) con el pétalo de una araña española. No señor, lo que provoca es otra cuestión.

¡Qué horror tan horripilante y horroroso! ¡La Guardia Nacional se hizo de una araña española y ahora viene por la araña peluda!-exclamaba la mujer, como una burra y, añadía: “¡Estoy atribulada, anonadada, achicopalada- no puedo creer que me rapten para esxo!” ¡Primero muerta!

Se trata de la periodista Nitú Pérez y de karla Angola, quienes como locas han dicho tanta necedad respecto a unos ganchos que la Guardia Nacional diseñó para apartar la basura que ellas mandan a quemar en mitad de la calle, y abrir el tránsito al pueblo trabajador y a quienes van al hospital a tratarse, simplemente eso, pero no, ellas la cogieron contra la Guardia Nacional para desprestigiar a la institución castrense y eso es parte de un plan terrorista, consistente en apuntalar la desestabilización política y social de nuestro país. Ya que no pueden tumbar a Chávez, optan por tratar de tumbar lo que lo sustenta: el pueblo y las instituciones del Estado.

Cuando observo a una mujer bruta, me asombro porque estimo que la mujer es, por su naturaleza orgánica, bioquímica, social y, psicológica, un portento de inteligencia suprema.

Tú tratas de meterle un embuste a una mujer y, entonces, ella se hace la pendeja pero, siempre te descubre al vuelo; y, sí intentas decirle las verdades-cotidianas-entonces ella te vacila.

Toda mujer normal-sea escuálida, pluscuálida, pluscuamperfecta y, desde luego, revolucionaria-es inteligente, es decir, que se la pasa peleando a uno, sin misericordia. No obstante, eso de las peleas es lo de menos, basta con no hacerles caso y, “Sanseacabó”. Pero en el caso de las referidas periodistas, el pueblo trabajador demanda del Gobierno Nacional y del Estado, pararles el trote a esas embusteras.

Pero, vayamos al grano de trigo. Es que debemos tratar a la mujer, siempre, a toda hora y en todo momento, con ternura infinita, excepto que ella sea bruta de remate-tal como esa tal Nitú Pérez que rebuzna tan feo-en cuyo caso, nada mejor que darle un palazo por la cabeza y sacarle un buen chichón, nada más eficaz.

De Marta Colomina uno puede decir que ella discursea con falacias persuasivas-lo que es vil, denigrante e insensato- pero, sin dudas, se trata de una mujer inteligente, incisiva, muy viva y, capaz de todo, con tal de ir contra Chávez y contra Venezuela pero, la tal Nitú Pérez, es una calamidad, por bruta.

La Colomina es cómica y muy divertida, yo diría que en Venezuela no hay una periodista más lista para propalar falacias, que ella. Es que mete sus embustes tan bueno, con ínclito glamour, tal que, para una intuición no entrenada esmeradamente, para captar trasfondos, le resulta convincente todo embuste que ella diga, es decir, gato por liebre.

Es verdad que Marta Colomina parece nunca dejar su hiel en casa, pero, parece tener un motor de ocho cilindros en la lengua, habla con gran fuerza; en cambio, la tal Nitú Pérez habla bolserías que nadie, ni ella misma, cree.

A diferencia de Colomina, que hasta se da el lujo de transmutar en Lückert, y pocos la reconocen en tal versión; en cambio, Nitú es ácida, típica imagen de esa gente triste que, de tanto acumular tristezas desemboca en explosiones de odios. Lo que explica, en cierto modo, el comportamiento de los pluscuálidos.

Colomina, es buenamoza (se parece a Madonna la cantante); mientras que a Nitú le falta gracia. Yo no soy un Riky Martin pero, a una mujer como Nitú yo no le rezo un piropo. Mujer demudada por el odio y la animadversión vale menos que nada.

En contrario, nuestra gente anda contenta, canta, disfruta y baila en las calles, de manera tan bonita- como Caperucita Roja- y, eso me llama la atención extraordinariamente. Es que la gente que acumula alegrías suele despertar un amor bonito, tan bueno y significativo.

Vuelvo a lo de la tal Nitú Pérez no porque la referida mujer sea de particular importancia sino porque ella representa una fórmula entristecedora del sentir popular, propalado desde las televisoras privadas pero, debemos hacerle la señal de costumbre.

La tal Nitú dijo, con su cara bien lavá, que ella había realizado una “exhaustiva investigación científica”-yo diría, simplemente, documental y, además incompleta- de los instrumentos de tortura, y se especializó en los prolegómenos acerca de la araña española pero, se le olvidó al menos, investigar acerca de “La virgen de hierro”.

Se trata de un instrumento de suplicio diseñado por la iglesia católica para someter al suplicio a los herejes, durante la inquisición, en el medievo.

La tal “virgen” consistía en una especie de ataúd traspasado en la tapa por afilados cuchillos; una vez amarrado el hereje, dentro de ese bicho, entonces “tapaban” y al pobre mortal no le quedaba tiempo ni para chillar.

Cual inquisidora, la periodista juzgó y condenó- públicamente-a la Guardia Nacional, acusándola de torturadora. He ahí una arista del plan terrorista: apropiarse facultades que corresponden al Estado y al gobierno y eso no es inocente. Es inverosímil que una periodista sea tan irresponsable, que difame a la Guardia Nacional y ande impune, que ningún tribunal se avoque a la vaina.

Globovisión ya ni siquiera guarda las apariencias, es perceptible que se da con furia, desafía con prepotencia al Estado, traspasa el marco legal, simplifica o amplifica la realidad en función de sus intereses económicos y financieros, hace juicios absolutos como el de Nitú Pérez, lejos de informar, su estrategia es convencer mediante una objetividad sin pruebas.

El Estado y el gobierno deben averiguar los efectos del mensaje televisivo que atapuza de miedos la conciencia de los niños y de los adolescentes y, de manera muy particular, en el caso de niños que tengan una discapacidad especial, éstos son los más vulnerables a los efectos de la basura televisiva.

El condicionamiento primario que la tele ejerce sobre los atormentados niños es altamente visible a vuelo de pájaro pero, hay otros efectos que son imperceptibles, de entrada; quiero significar que es preciso ir más a fondo para indagar los efectos profundos de la conciencia infantil, efectos que no son observables-de entrada- pero que existen y se manifiestan en las conductas torcidas, “conejillos de indias”. Instrumento de tortura sí es la televisión privada porque trastoca a la población expuesta a ella, ocasiona graves daños a la salud mental de muchos. Helos ahí a las manitas blancas.

La estrategia de Marcel, de Granier, de Cisneros y de toda esa aristocracia mediática no es otra que golpear las expectativas del pueblo. Sí la expectativa popular es positiva porque Chávez inauguró un Cardiológico Infantil, sobreviene la manipulación mediática, se abocan a golpear y golpear para desencadenar sensaciones de desconfianza, minimizan la información o la desaparecen; en cambio, sí el pueblo anda enojado porque se fue la luz, entonces magnifican la información, escandalizan, tuercen, deforman la verdad y omiten explicar las verdaderas causas metereológicas que determinan el problema.

En ese tira y encoge se debate la mediática y tarde o temprano va a colapsar bajo el peso de sus propias burradas.

La burriquita dijo que ella hizo una sesuda investigación que la llevó a la araña española, pues bien, ella debe saber que no basta que el investigador dé con un dato, mucho más importante que hallar un dato es saber interpretarlo.

Cuando interpretamos la realidad no dejamos de salpicarla con la propia subjetividad, en tanto que somos sujetos- lo objetivo proviene del objeto y es improbable que una piedra se interprete a sí misma- de manera que estamos condenados a sufrir la subjetividad del hombre y de la mujer acerca de la verdad; la objetividad es un anhelo, un modelo ideal.

Todo esfuerzo por aproximarnos al objeto de la verdad, es loable, unos más, otros menos, logramos algo de éxito en esa batalla pero, es el periodista quien tiene mayor responsabilidad moral en eso de tratar de ser objetivo.

De manera que resulta grotesca, la truculencia de-verbigracia, una Nitú Pérez-un periodista deliberadamente embusteroso.

Hay que añadir que la información debida no sólo tiene que ver con la verdad sino con la ética. Sí un médico omite decirle la verdad a un enfermo terminal, hace muy bien. Pero, no es el caso de estos periodistas sin escrúpulos, sinvergüenzas, inmorales y brutos.

¡Ojalá que en breve todos los referidos embusteros queden sepultados bajo las cenizas de la actual tecnología de punta! Es que la vida es demasiado breve para todo, no vale la pena mentirle a un pueblo tan noble, trabajador y digno. Cuando demos un verdadero revolcón a la basura televisiva, Marcel, Ravel y Cisneros van a dejar la peluca y la careta pero, los periodistas quedarán como muñequitos con los hilos enredados sobre sí, como cuando en el teatro se baja el telón.

Presiento que este año, el pueblo venezolano va darle un revolcón del carajo a todos los “embusteros de punta”, quienes no van a disponer de tiempo para arrepentirse de sus inmoralidades.

(Advierto que lo del palo por la cabeza es sólo en sentido figurado)

oceanoatlanticoguillermo@gmail.com



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