Autodidactismo y lucha de clases

Por • 10 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Es lamentable la actuación de la clase burguesa internacional y la criolla y de aquéllos que sin ser de esa clase tienen su mentalidad, en su esfuerzo por encubrir sus rapacerías y mantener enajenado los pueblos, para que no entiendan ni se den cuenta del sistema social inhumano en el que viven. Afortunadamente el 4 febrero de 1992 en Venezuela, la conciencia popular despertó a las maquinaciones de esta clase que se enriquecía manchando su corazón con la sangre inocente de tantos pueblos. Ahora no pueden ocultar sus desmanes. Como oposición son mediocres. Da escalofrío pensar que esta gente nos estuvo gobernando desde la muerte de Bolívar. Da coraje seguir impulsando la revolución bolivariana, al pensar que esta clase gobierna al mundo. Da rebeldía pensar que ellos quieran volver a gobernar a Venezuela, algo que nunca podrán alcanzar. Todo esto hace que nazca un pueblo revolucionario con dignidad y esperanza libertarias.

Aquí en Venezuela la burguesía criolla sigue intentando manipular y desviar la conciencia despierta del pueblo venezolano, para frenar la revolución bolivariana y a su líder. Para ello utiliza a sus medios de comunicación que de manera incesante señalan todo lo negativo que se hace hoy en Venezuela, distorsionando la verdad. Apuestan que a nuestro país le vaya mal y se alegran cuando suceden situaciones naturales o sociales que puedan afectar al proceso revolucionario. Utilizan al comercio para crear desabastecimientos ficticios de productos o el aumento desproporcionado de sus precios sin justificación ni control, todo para crear malestar. Las guarimbas y sus brigadas de choque sin razón ni explicaciones válidas, defienden la libertad de la clase burguesa criolla a hacer lo que quiera, pero no la verdadera libertad a la que ha despertado el pueblo venezolano. Sus ideólogos hablan de nuestra economía, comparándola con la de países industrializados, que aunque se equivocan, la admiran, la aplauden, la ovacionan postrados de rodillas. Nuestros avances son desprestigiados a nivel internacional y nacional. Su actitud es totalmente apátrida. Tratan de remachar en nuestras mentes que somos arcaicos, artesanales y feudales en nuestra incipiente industria. Y todo este atraso histórico se lo debemos a ellos, a la burguesía criolla y a aquellos que comulgan con su mentalidad.

En nuestra ayuda vienen hasta las leyes. Una de estas leyes aún está vigente. No fue creada, sino descubierta por Marx, quien la teorizó, la llevó a las ideas, pero que nosotros la vivimos en nuestra práctica diaria. Esta ley existía desde que la sociedad se dividió en clases, por allá en el esclavismo. Existe y existirá mientras haya clases antagónicas. Nos estamos refiriendo a la lucha de clases, manifestación de la ley de la unidad y lucha de contrarios en la sociedad dividida en dos clases sociales en pugna. Es por esta ley que la conciencia del pueblo venezolano se ha mantenido y sigue creciendo, mientras la conciencia de la burguesía criolla va hacia su extinción. La solución de esta contradicción está con la abolición de las clases sociales, por vía de la revolución, la revolución socialista y bolivariana.

Es por esta ley que cada vez que la clase burguesa criolla abre la boca o hace intentos desestabilizadores, se hunde más y le da más conciencia a la revolución bolivariana, cuya esencia es su pueblo. La burguesía criolla ha caído en un pantano movedizo de la historia, cada vez que se mueve, se hunde. Por cada patraña burguesa, más conciencia revolucionaria. Por cada farsa burguesa, más rebelión. Por eso es inevitable que la revolución se radicalice.

La lucha de clases se manifiesta en la injusticia, en el ultraje, en la ofensa, en la discriminación, en la manipulación, en la exclusión, en la desigualdad tanto en lo económico, político e ideológico. En lo económico, la distribución de las riquezas la clase burguesa la hace en detrimento de una clase mayoritaria, como es el pueblo, para beneficiarse sólo ella. En lo político, sustentaba el poder de las leyes, la policía y el ejército y todas las instituciones. En lo ideológico, maneja las ideas y las mentes de las personas. Lo ideológico es el campo de lucha más fino, oculto y peligroso que tiene la burguesía, donde tenemos que dar la batalla frontal. El modo de producción burgués como sistema tiene cerca de 250 años, pero su corpus ideológico es más vasto y antiguo, porque asimiló la ideología esclavista y feudal, de las sociedades que le precedieron.

La clase burguesa va a lo suyo, no aprenderá nunca a ser más humana, sino a enfrentar y destruir lo que se interponga en su camino, todo para salvaguardar sus intereses. Es por ello que surge en la revolución la necesidad perentoria de socializar los medios fundamentales de producción, que permitirá una distribución justa y equitativa de las riquezas de nuestro país y es el primer paso a la solución de la contradicción de clase en nuestra sociedad.

La revolución bolivariana debe saber asimilar la ideología burguesa como producto histórico que es. Si bien debemos crear ideas sobre la realidad nueva que vivimos, las ideas burguesas en tecnología, ciencia, política y sociedad, deben dárseles sentido humanista, que no tengan visos de exclusión, no dañen a los pueblos ni a la naturaleza, asimilarlas a sus intereses. No sean reaccionarias, ni mediocres y no conlleven a la improvisación y a la injusticia.
UTODIDACTISMO Y LUCHA DE CLASES

Dentro de la lucha de clases ideológica se halla el autodidactismo, que es un elemento afín a la conciencia revolucionaria (ver artículo: Autodidactismo y guerrilla). El fenómeno del autodidactismo ha estado reducido a un concepto, pero es mucho más que auto-educarse. Esta miopía, para no ver un fenómeno de trascendencia revolucionaria, se lo debemos a las diversas teorías burguesas educativas. Y es aquí donde se manifiesta una lucha ideológica de clases. Aún más, excluyente y anti-humanista. Es necesario el estudio científico del fenómeno autodidacta, para revelar su real esencia y crear una teoría al respecto y sacarla del reducido concepto en el que se encuentra, ya que trasciende sus límites.

Además de la simpleza de su concepto, la de la autoeducación que el individuo hace de sí mismo, y valga la redundancia, el fenómeno autodidacta es recreación y creación de los conocimientos, que para hacerlo deben comprobarse en la práctica (ver artículo Autodidactismo y Marxismo).

Nuestra educación es ideo-céntrica, donde la sociedad y el individuo giran alrededor de los conocimientos. Realmente así se encuentra la educación en el planeta, bajo la dirección ideológica burguesa. Esto es una de las causas por lo que cuesta mantener el humanismo, aún cuando la persona sea culta o estudiada. No hay humanismo ni hacia la sociedad ni hacia la naturaleza, aunque se trate de enseñarlo. Como es también la causa de que la mentalidad burguesa prospere como la mala hierva.

Por su constancia, sus características y por su origen, el autodidactismo real, no el concepto burgués que conocemos, tiene todos los visos de ser una ley de la raza humana. Esto para dar una aproximación de su importancia. Por su constancia, ya que se repite en todo ser humano, es su don principal. Por sus características, porque involucra grandes valores como la creatividad, la libertad, el anti-dogmatismo, lo científico, la honestidad y su amor a la dedicación, a la constancia y entrega hacia los demás. Y finalmente, por su origen: es una actividad objetiva en el individuo. No es subjetiva como si lo son los conocimientos, los razonamientos, los pensamientos, la reflexión y los juicios. El autodidactismo no se adquiere, viene implícito en la naturaleza humana.

La lucha de clases ideológica está presente en lo económico, en lo político y se manifiesta en lo educativo con la exclusión del autodidactismo real, como elemento afin a la conciencia revolucionaria.

José A. Rangel A.
08/02/2010
Jarach16@hotmail.com



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