¡Chávez no más errores!

Por • 10 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Auditórium

“La educación y la instrucción no consisten en rellenar la mente de ideas ajenas, sino en estimularla para que produzca sus propias ideas”.

Marcos Concepción…

Desde hace años formado en la lucha revolucionaria venezolana he tenido la oportunidad de intercambiar ideas con los autodenominados “lideres pesuvistas”, que decididamente afirman ser dueños absolutos de la verdad revolucionaria y califican de escuálidos o quinta columnas a aquellos que no comparten su visión del país. Parafraseando a varios teóricos de izquierda podríamos definir como una doctrina que promueve la autonomía de cada persona y que es contrario a las relaciones humanas de dominación o autoridad involuntaria (es decir el Estado), promoviendo como alternativa el desgobierno de personas y camarillas. Ciertamente, el concepto es bastante claro y orientador, incluso para un individuo que no este dotado de la sublime masa cerebral de un “bolirevolucionario”, no obstante sorprende y casi escandaliza como los máximos detentadores de la pura y absoluta razón de la “revolución” se ensucien con el indigno dinero que se deriva del Estado Capitalista Burgués al que deberían estar destruyendo y no enriqueciéndose de él junto con los “ignorantes cicerones sin conciencia”, cayéndoles muy bien la frase latina: Accipe quod tuum, alterique da suum (Toma lo que es tuyo y de los demás lo suyo).

Definitivamente el proceso liderado por el comandante Chávez está muy lejos de ser perfecto, y sin duda no entra dentro de preceptos clásicos del Marxismo. El presidente confunde ‘Estado Social’ con ‘Estado Socialista’ de corte estalinista, cometiendo el mismísimo grave error con el proyecto de reforma constitucional derrotado en el 2007. Se sigue sin entender, esas locuras de las expropiaciones a diestra y siniestra, aplaudida por las claques de aduladores de abordo. Siguen sin entender la sentencia Nº 85 del 24 de enero del 2002 de la Sala Constitucional, que preciso lo que es el “Estado Social de Derecho” como una ‘forma de Estado’ que en la Carta Magna, que en su artículo numero dos dice: “Venezuela se constituye en un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”. El espíritu del constituyente de 1999 se alejó de los dos extremos tanto el neoliberal como el de la ortodoxia leninista. El Estado Social de Derecho, regula tanto las libertades económicas como el derecho, los cuales no se convierten, en derechos irrestrictos de propiedad, la propiedad privada tampoco es un derecho ilimitado según el artículo 113 constitucional. Se está fuera del orden constitucional, pues el principio del Estado democrático, social de derecho y de justicia, no responde a un estado Neo-Liberal ni mucho menos a un Estado Socialista Ortodoxo, que no respete la libertad de empresa y el derecho de propiedad, existiendo aquí una contradicción tremenda de tipo constitucional. Tenemos que apartar las tracalerías, las confusiones y las falacias. Porque estamos destruyendo el concepto de izquierda revolucionaria, tiene que haber una reflexión crítica sobre esta forma de economía estatista. ¿La alta dirigencia de la revolución bolivariana sabrá del rechazo que estas medidas están produciendo en el pueblo venezolano? Aquí hay una izquierda jurasica que no termina de aterrizar, y creo que el presidente Chávez tampoco. Hay que plantear un verdadero debate revolucionario, y no una querella entre rábulas constitucionalistas, socialistas, y estalinistas, separando la apropiación económica, de lo que es el poder político. Platón critico la “doxa”, pero sobre todo, detestaba a quienes hacían del falso conocimiento y de la apariencia de sabiduría un medio de lucro personal o de ascendencia social. A este tipo de personas los denominaba “doxóforos” aquellos cuyas palabras en el Ágora iban más rápidas que sus pensamientos. Una definición que bien puede aplicarse hoy a las mayorías de los impropiamentes “cotorreros” que utilizan los medios de comunicación de la actualidad, meros “profesionales de la opinión”.

Y lo que es tal vez más importante, el espíritu Revolucionario y Socialista que se ha sembrado en el pueblo de a pie, ese que sin ser un intelectual, ahora critica, escucha, comprende y también reconoce los avances. Quiero aclarar finalmente, que tengo un profundo respeto por los verdaderos militantes que construyen a su modo la Revolución, y que esta acida critica va dirigida a quienes asumen posiciones tan dogmaticas y reaccionarias que terminan abrazándose con la derecha más rancia, siendo más “fascistas” que revolucionarios. Así no construiremos nunca el Socialismo Bolivariano.

Edgar Perdomo Arzola
Percasita11@yahoo.es
Twitter com/percasita.



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