Los sueños de Carlos Andrés que sueños son

Por • 7 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

“Carlos Andrés, Carlos Andrés, despierta”

“Tienes que poner tu firma en este comunicado que hemos elaborado con motivo del cumpleaños del alzamiento de Chávez”.

Así habló Cecilia Matos, mientras pegaba su boca, no sin discreción, al oído de CAP, quien estaba sumido en la siesta.

Soñaba sus días infantiles allá en la natal Cúcuta, Colombia, en la frontera con Venezuela, adonde llegaría luego para ser registrado en una prefectura de Rubio, como nacido en este pueblo, procedimiento nada extraño en el área fronteriza. Más si se vivió por algunos años en una hacienda de propiedad paterna con una mitad en Colombia y la otra en Venezuela. Como decir con un pie aquí y otro allá.

A sus setenta y ocho años, que son bastante, y habiendo sufrido un accidente cerebro vascular, ha olvidado muchas cosas, según ha dicho la señora Matos, sobre todo el por qué se le alzó Chávez, el Caracazo y los cientos (¿o miles?) de asesinados aquel 27 de febrero de 1982, por las fuerzas públicas que cumplían sus órdenes. Genocidio llaman eso de acuerdo al diccionario. También que, quienes le eligieron presidente, salieron ese día a repudiarle por haberles traicionado e intentado aplicar unas medidas en su contra y a favor de los ricos. Como se le olvidaron las atrocidades cometidas por la policía política (Digepol), por él comandadas desde el Ministerio de Relaciones Interiores bajo el gobierno de Betancourt, en la década del sesenta. Muertos a mansalva, con saña, torturados incluso hasta la muerte, fusilados en plena vía pública, lanzados desde helicópteros en vuelo, allanamientos a cualquier hora del día, sin orden judicial alguna o de esas chimbas, firmadas en blanco por jueces venales y sus cárceles llenas de opositores activos, pasivos y hasta compañeros suyos atrapados en redadas fascistas.

Sólo recuerda algunas cosas, como aquel acto aclamatorio al cual asistieron tirios y troyanos, de su segunda ascensión al poder. Y las cuentas que arrojaron las urnas las dos veces que ganó las contiendas electorales. Sus furtivas fiestas de “La Orchila”. ¡Cómo olvidar aquello! No obstante, con vaguedad recuerda, más por la insistencia de Cecilia que otra cosa, a aquel “balurdo teniente coronel” del “por ahora”.

Se le borró de la memoria “vieja”, para decirlo al estilo de Cecilia, que está fuera del país, no porque lo sacase Chávez, sino sus propios compañeros del Pacto de Punto Fijo y de su partido mismo por corrupto. Le pasó como Al Capone, sólo por un delito menor, por eso tratado con descuido, le pillaron para pasarle la cuenta completa y al contado. Pero a él, en su “memoria nueva”, le han hecho creer y eso le gusta, que “es, no otro, sino el principal perseguido de Chávez”. Y quienes le sacaron de Miraflores y condenaron por peculado, celebran que eso crea, pues mantiene vivo el contubernio, el de los viejos tiempos. Lo importante es el cómo salir de Chávez.

“¡Ah! ¡Ah! ¿Qué acontece?” Preguntó CAP en su inconfundible acento cucuteño ante la insistencia de Cecilia.

“Carlos Andrés”, le habló la Matos, “debes firmar este comunicado contra Chávez. ¿Te acuerdas? Aquel zambo que se alzó contra ti y te sacó de Miraflores y del país”.

“Por supuesto”, ¿cómo se llama usted?”, respondió CAP desde su bruma.

“Cecilia, chico, ¿hasta cuándo tengo que decirlo?”

“¡Ah!, si, Cecilia, pero en lo acordarme debo decirle que ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. Pero en ese comunicado dejaré claro que no volveré a Venezuela hasta que salgan de allá Chávez y los cubanos”.

Por Pérez, los administradores de su incompetencia, guindados en la proclamación y las cifras electorales que es lo poco que aquel recuerda, hablan de una dictadura en Venezuela, represión con asesoría cubana, confundiendo su época de ministro y gobernante, de cuando Posada Carriles, Orlando Bosch y otros cubanos mayameros, que insertaron en sus cuerpos policiales, cometieron desafueros e irrespetaron todo derecho. Por eso, por la dictadura que ahora hay y la cruel represión a quienes se opongan, Pérez no volverá hasta que Chávez caiga.

Viendo la última fotografía conocida de Pérez y lo que dicen las encuestas – para más señas, la reciente de Datanálisis, que es opositora – lamentablemente no volveremos a tener a CAP entre nosotros.

¡Cuánto lo sentimos!

Eligio Damas



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