Guerrilla urbana fascista

Por • 7 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

El plan imperial para derrocar al Comandante Presidente, Hugo Chávez, sigue su curso;  no pudiendo colocar masas importantes de estudiantes en las calles, ahora orientan su activar hacia acciones de violencia irracional, “guerrilla urbana fascista” sería el término adecuado para definir la actuación de pequeños grupos foquistas, quienes con sus manos en altos se han dedicado últimamente a generar situaciones de pánico en algunos puntos de la capital y, últimamente, en el Metro de Caracas. Esto, lo combinan con el libreto, definido en el Manual del Perfecto Golpe de Estado, la vía chilena que derrocó a Allende; en esa vía, se orientan los llamados a paro del sector transporte, que en el caso chileno fue emblemático: “El día 9 de octubre de 1972, Chile fue sorprendido por la huelga de los transportistas. La Confederación Nacional del Transporte, presidida en ese entonces, por uno de los dirigentes del grupo paramilitar de ultraderecha “Patria y Libertad”, León Vilarín, y que reunía a 165 sindicatos de camioneros, con 40 mil miembros y 56 mil vehículos, decretaron paro indefinido de actividades en todo el país, el cual comenzó a cumplirse, con rigurosidad militar. La huelga, financiada desde EEUU e inserta dentro del denominado “Plan Septiembre”, buscaba, según documentos desclasificados de la CIA, “poner en práctica una técnica que, bajo un contenido de masas, se basa en el “gremialismo” de los patrones y en la “resistencia civil” de la burguesía”. Fue tan planificada, que un día antes del paro, el entonces embajador estadounidense en Chile, Nathaniel Davis envió un cable secreto al presidente Nixon donde le informaba que “para proteger los intereses de la oposición, la confrontación puede resultar inevitable”. Y así fue…Tal y como consta en los documentos desclasificados sobre la acción de la CIA en Chile, de los 8 millones de dólares que esta agencia destinó a la campaña de oposición al gobierno de Allende, más de dos, fue para financiar el paro de los patrones, como se le denominó a la acción golpista de los transportistas. ” (A 30 años del golpe. Por Susana Rojas)

La respuesta popular debe ser en la calle, en consonancia con el Estado Revolucionario que debe activarse como un solo cuerpo contra esta nueva tentativa imperial y sus agentes apátridas, “las calles son del pueblo y no de la burguesía”, la vieja consigna tan usada en las marchas estudiantiles contra los malos  gobiernos adecopeyanos de la cuarta república, hoy adquiere mucha vigencia, la cantaríamos: “las calles son del pueblo y no de los hijos de la burguesía”. Así, como se activó la Defensoría del Pueblo acusando a las autoridades de la USB, quienes propician las acciones vandálicas de sus estudiantes, los otros Poderes del Estado Revolucionario deben hacerlo. La Asamblea Nacional activando la discusión de la nueva Ley de Universidades, que propicie la democratización y transformación de esas instituciones, propiedad del pueblo venezolano; pero dirigidas por los oposicionistas apátridas, quienes han pervertido su funcionamiento interno amparándose en el mal uso de la autonomía universitaria y de los recursos presupuestarios que cada año el pueblo les envía, y del cual no rinden cuentas a nadie. La nota discordante sigue siendo la gobernación de Mérida, es inadmisible que a estas alturas del partido, la banda paramilitar autodenominada movimiento 13, la del prófugo de la justicia por intento de violación en perjuicio de una funcionaria policial y homicidio frustrado contra un agente de aquel cuerpo policial, continúe aterrorizando a la tranquila población merideña con sus acciones armadas que, a la fecha, han traído como consecuencia el asesinato de 2  jóvenes estudiantes. El que esta banda paramilitar no haya sido desmantelada y desarmada, es una situación que deja muy mal parado a los organismos de seguridad del Estado Revolucionario transicional  y, en última instancia, a la gobernación del Estado Mérida, la impunidad es inaceptable para un gobierno que se denomine Revolucionario.

Y mientras el oposicionismo apátrida, sigue al pie de la letra las órdenes que el imperio les dicta, el Gobierno Revolucionario se avoca a dar solución a los problemas estructurales que nos aquejan a las venezolanas y venezolanos, por ahora, la crisis del sistema eléctrico nacional. Apenas ingresó Alí Rodríguez al ministerio de energía, éste se ha dinamizado en la dirección correcta, el plan de racionamiento mal encauzado por su antecesor, se ha activado en donde debe activarse, los grandes consumidores, quienes ahora deberán reducir sus consumos en un 20%, como aporte de  la región capital en esta coyuntura crítica. Paralelamente, los países hermanos: Cuba, Argentina, Brasil y  Rusia, han enviado sus técnicos para colaborar a resolver esta difícil problemática, cuyos  orígenes no son otros que la inadecuada dependencia del sistema eléctrico nacional del embalse de Güri, hoy afectado por la sequía que nos azota desde el año pasado. Mientras el Gobierno Revolucionario trabaja, los apátridas destruyen y sabotean, pretendiendo crear cizaña entre el personal técnico e ingenieril que presta servicios al sistema eléctrico nacional, mediante matrices de opinión tendientes a desmeritar sus conocimientos, bajo el burdo argumento que técnicos cubanos atenderán la emergencia eléctrica. Igual sucede con el problema de la inseguridad, mientras el Gobierno Revolucionario se ha metido de lleno en la búsqueda de soluciones que minimicen su criminal acción, el oposicionismo continua fomentándola mediante el bárbaro mecanismo de sembrar en nuestra Patria, capos de la droga, paramilitares y demás elementos desnaturalizados. Los acertados golpes dados por los organismos de seguridad contra estos elementos, tienen como epicentro Táchira, Zulia, Nueva Esparta y Carabobo, gobernaciones todas, dirigidas por militantes del oposicionismo apátrida. Es una forma de hacer oposición irracional, brutal, que sin duda, permitirá al Gobierno Revolucionario afianzarse en el sentimiento popular y que, desde ya, nos permite afirmar que en septiembre próximo, se producirá una victoria popular sin precedentes.

Caracas, 7 de febrero de 2010

Henry  Escalante



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