Suicidio de la mujer de Oscar Yánez

Por • 6 feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Hoy en la mañanita pasé por el kiosco de Juan y, como suele ocurrir, algunos compatriotas quienes van para el trabajo a esa hora, dan una cotorrita mientras beben un cafecito a la vez que esperan el bus.

El tema de la cotorrita era Oscar Yánez; uno dijo que “…ese carajo es un cachivache del periodismo…(y etc.)”; otro señaló unas vainas que no puedo mencionar porque son muy “fedas”-una de ellas, ¡chúpate esa Maradona!- y, déle que no viene carro.

Y, por el estilo, se mencionó acerca de un video en el que el referido sujeto supuestamente exhorta a matar al Presidente de la Republica, y que fue mostrado en la televisión, ayer. No me consta, admito, pero debe ser cierto- a pesar de que ningún kiosco es completamente veraz, puesto que ahí se venden periódicos “TalCual” como el Nazi(onal), Universal y etc. que sólo sirven para uno poner un fax (en momentos de apuro)-porque yo conozco “el sebo de mi ganado”.

Lo veraz de un kiosco es la opinión de los parroquianos que, ocasionalmente, se reúnen ahí para cuestionar los embustes de la prensa y clamar por la paz; mientras, la prensa malintencionada, propugna la guerra civil. He ahí la confrontación, la guerra desatada por esclavizar las cabezas del pueblo.

Observo que mucha gente compra el periódico para ver la página de sucesos u otra cosa en específico, que le interese, pero rechaza la manipulación, de manera inteligente. Igualmente lo hace respecto a la televisión; de manera que la estrategia comunicacional del periódico (que sólo sirve para poner un fax, reitero) y de RCTV, Globobillete, Venevisión, derivados, sucursales y afines,  es suicida.

Y, a propósito del suicidio comunicacional al que ahora me refiero, también se mencionó que Oscar Yánez había inducido el suicidio de su mujer, hace algunos años; hecho que tampoco me consta pero, ahí se mencionó la especie.

Dime con quien andas y te diré si tú también eres un relambeñemas-puede aplicársele al dueño del canal televisivo donde parasita el sujeto de marras-porque, hay que tener estómago para digerir a un tipo así. Lo primero que debe hacer un sujeto indiciado en un crimen, es ponerse a derecho expresamente y demostrar que es inocente. Y, parece ser que el tipo escurrió el bulto, tutelado por la oligarquía plutocrática y cuartarrepublicana, en el suceso del “suicidio” de su mujer.

No es extraño, luego, que el tal Oscar Yánez pretenda volver por sus fueros y, envalentonado, pida públicamente-desde una pantalla de televisión- la muerte de un presidente escogido por una categórica mayoría popular.

¿Dónde está el Estado, que no fumea, es que acaso no ha visto la candelita?

Hay que investigar al sinvergüenza y de ser culpable, llevarlo a juicio. La guachafita debe acabarse; basta de impunidad.

El suicidio no parece ser un acto de valor ni un acto de cobardía sino, un acto de enajenación de la conciencia. Dicho de otro modo, parece ser un acto de locura. Es la estrategia que usa ese periodismo comemierda que profesa Oscar Yánez, para inducir el suicidio de un grupete de muchachos manitas pintadas, a sabiendas de que detrás de todo ello está el imperio norteamericano, a modo de tiburón, con su bocota abierta.

Pero, la contraloría social anda moscapil, es decir, mosca con las pilas puestas. Tenemos que andar con los ojos abiertos de par en par y demandar del gobierno y del Estado, mano firme para acabar con tanto bochinche.

oceanoatlanticoguillermo@gmail.com



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