Oposición “tá ponchá”

Por • 6 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

La oposición es archipiélago y saco de gatos. La unidad en ella es entelequia. Los cargos salidores no son muchos y miles los aspirantes, lo que para ellos es más que un trago amargo.

Hay tantas posiciones y prácticas, como dirigentes. Cada opositor de pocas palabras o de alguno de los viejos partidos se considera  como tal. Pero todos, en última instancia, bailan al son que toquen los dueños de los grandes medios bajo la dirección de “la embajada”.

Hay quienes creen a Chávez acorralado, íngrimo y solo, por lo que piensan en el revocatorio. A éstos, quien les lee, les percibe el odio que anidan contra aquel; también hacia quienes, estando en la oposición, no les acompañan en ese llamado.

Éstos, como los demás, creen que Chávez, cual Atila, acabó con el país. Que padecemos una feroz dictadura, más que la de Betancourt; la economía anda peor de cuando aplicaron las políticas neoliberales, viernes negro de Luis Herrera, paquetazo de CAP , escamoteo de las prestaciones sociales a los trabajadores y la corrida bancaria de los tiempos de Teodoro Petkof y Rafael Caldera. De aquella época de cifras de inflación por encima del 100 por ciento y un barril de petróleo que valía un cobre. Es decir, se  han programado un país virtual.

Lo del revocatorio es una vertiente de la línea “Chávez vete ya” o como dicen ahora, “Chávez ta´ ponchao”.

Otra de las líneas es la que el presidente desgastado está. Pero no como para tirarle un referendo, sino seguir en la jodienda y derrotarle en septiembre cuando votemos por legisladores; esperan  que ese resultado, facilite sacarle el 2012. Los de ésta no dicen mucho de lo que hay que hacer. Sólo hablan  de algo que en la oposición es cuesta arriba, la unidad.

Mientras tanto, se pegan con afán a la teta del niño; mandan a consumir agua en exceso, tanto que quienes antes no se bañaban, ahora lo hacen hasta tres veces al día, lavan hasta el agua misma y consumen corriente por demás

Pero este esperar unos meses y luego hasta el final del período constitucional, exaspera a los referendistas que ven en esa actitud una vacilación, cobardía y hasta entreguismo, sólo útil para que el gobierno se afiance.

Pero quienes manejan los tinglados, no usarán el referendo; saben que dicen los números y la cuenta no les da.

Al tercer grupo, de entre los grandes, pertenecen quienes ven a Chávez como mango madurito, pendiente de una débil ramita que bastaría un apoyarse de la mata o una fugaz brisita para que se venga al suelo. Estos creen a los militares esperando que se caliente la calle, unos muertos, para salir del presidente. Sueñan con los hechos de abril pero sin Carmona. Sus armas son guarimba, “creatividad” en manifestaciones de estudiantes, como protestar a favor de Marcel Granier y saboteo a todo trapo. Remarcar precios y toda la parafernalia que le sugieren los gringos.

La otra opción que manejan quienes saben que la “luna no es pan de horno”, es la tragedia. Una matazón entre hermanos, una crisis honda como para que nos lleve el demonio, asesinar al ruiseñor, el diluvio universal o cualquier grave excusa para que el Departamento de Estado nos envíe “la ayuda” de treinta o cuarenta mil soldados. Ellos creen tener su barca de Noé.

Estos parecen ser los más fuertes y quienes llevan la batuta. Los medios de comunicación más influyentes de la derecha, unos abiertos,  otros mal disimulando, diseñan su rutina atendiendo esta estrategia. El odio contra todo les carcome el alma.

Esta es la madre de las líneas. Las otras y quienes las conciben, involuntariamente andan atados a ella y sin poder zafarse. Todas las grandes fuerzas negativas  la empujan, alientan y de ese lado están los reales.

La opción electoral es un estorbo; como popularidad de Chávez, que bien conocen y la dificultad opositora para ponerse de acuerdo en algo, las aspiraciones personales de muchos de los integrantes de ésta, falta de ideas y liderazgo. Pero el odio les desfigura la realidad y hace creer que “Chávez ta´ ponchao”. Pero quien aquí lanza bolas rectas, quebradas y unas cuantas más es el presidente, por lo que la oposición siempre que se para en el plato se guinda y sale “ponchá”.

Eligio Damas



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