Las obras sociales del Gran Mariscal de Ayacucho

Por • 3 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

En conmemoración de la fecha de nacimiento de Antonio José De Sucre y Alcalá. 3 de febrero de 1795, a 215 años de su nacimiento, quiero hacerles llegar a todos lo lectores y amantes de la historia las obras sociales que hizo el General Sucre durante su vida, pues no sólo fue Sucre un gran guerrero el cual no tuvo rival alguno en sus batallas ni en las que planificó para que fuesen ejecutadas por sus superiores.  El general Sucre, Jefe del Estado Mayor de Bolívar,  planificó  la Campaña de Carabobo que culminó con el triunfo del Libertador Simón Bolívar en Carabobo el 24 de junio de 1821. Luego el 19 de agosto de ese mismo año 1821, Sucre, en Yaguachi,  derrotó al coronel español Francisco González liberando así a la Provincia de Guayaquil culminando la libertad de Ecuador en la batalla de Pichincha, el 24 de mayo de 1822 cuando derrotó al general realista Melchor Aymerich, éstas provincias de Azuay y la Audiencia de Quito se integraron a Colombia,  que también la formaba  el Virreinato de Santa Fe de Bogotá, la capitanía de Venezuela y Nueva Granada.

El general Sucre logró la liberación de América de Sur en la apoteósica  batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824. Allí no sólo derrotó al Virrey La Serna, con un ejército inferior al del Virrey, sino a lo más granados generales españoles que se encontraban en ese territorio americano. El Gran Mariscal además de gran guerrero, profesión para la que fue preparado,  entró al servicio militar desde lo 15 años, pero no se limitó únicamente a guerrear, sino que cumplió tareas de administrador, diplomático, economista, estadista y le añadió  a ello su gran calidad humana.  Nunca se cansó de hacer el bien por la sus semejantes. Después de la Batalla de Pichincha,  Simón Bolívar lo nombró Intendente de Quito y allí su principal pasión fue la cultura y la enseñanza por encima de todo. Creo en Quito una Junta que tenía que  ver con todos los objetivos de la educación pública (preámbulo del Ministerio de Educación) y estableció un nuevo plan de educación, abolió los abusos que se cometían en ella y corrigió los defectos que encontró.  Estableció colegios públicos donde se le dieron a los alumnos le mejor educación posible, para  ello estudió muy bien las materias que formarían el pensum escolar de cada nivel de educación y  también se ocupó de establecer los sueldos y salarios que ganarían los maestros.

El General Sucre, como Intendente de Quito,   el 10 de octubre de 1822 dictó un decreto en el cual dijo, “El Gobierno quiere emplear su atención a la educación pública, lastimosamente atrasada en el departamento” Y para asegurase que ello se cumpliese dictó sabías leyes y decretos para establecer, colegios, escuelas, casas de educación, para atender la ilustración de la juventud y el adelantamiento de las ciencias. El  edificio que servía de convento, El Santo Domingo,  en el cual estaban acuarteladas sus tropas patriotas, lo destinó a reunir dos colegios.

Cosa similar hizo en el Alto Perú, que después se transformaría con su independencia en Bolivia, nación esta de la creación del Gran Mariscal Sucre.  Bolivia, ella dio a luz el  6 de agosto de 1825. En Bolivia es donde Sucre como presidente de esa nación (28/12/1825 – 18/04/1828) hace su obra magna como “algo más que un guerrero”, poniendo énfasis al tema de la educación fundó escuelas, colegios y universidades públicas en  todas las ciudades importantes de esa república. Sucre, decía que, “la base más solida de una república está en la educación de su pueblo”.

A los indígenas se les enseñó en su propio idioma porque Simón Rodríguez, quien fue su Director de Educación de Bolivia, así lo propuso.  Opinaba que a los indios se les debía enseñar en su idioma y no el Latín porque era un lengua muerta.

El financiamiento de muchas de estas escuelas provino de la propias iglesias, que cerró para transformarlas en centros de educación bien fuesen, escuelas, colegios o universidades. El segundo Presidente de Bolivia dictaba decretos para cerrar iglesias que tuviesen pocos sacerdotes, congregaba a los mismos en otra iglesia para que tuviese mayor número de curas. Y los objetos de plata y oro que había en aquellas iglesias que cerraba, los hizo fundir y el producto de venta de esos metales los destinó a las nuevas escuelas, colegios y universidades recién creadas. Por otro lado, el dinero que el gobierno entregaba a esas iglesias para su manutención, se les entregó  también al financiamiento  de estas instituciones previa deducción de los gastos que había hecho el gobierno para las reparaciones y transformación de esas iglesias en instituciones públicas para la educación. En esa magna obra creó escuelas hasta para los propios sacerdotes, con los cuales tuvo más de un pleito, para que estos curas tuviesen una instrucción religiosa que verdaderamente curasen las almas de sus feligreses y no  andar conspirando contra su gobierno.

Otras de las obras sociales decretadas por el Mariscal Sucre en Bolivia fueron  hospitales y orfelinatos. Fundó hospitales para militares y solo para  mujeres. Muchos de los hospitales y orfelinatos recién creados, fueron de cuarteles que ya no usaban y de iglesias a las cuales se les obligó a los sacerdotes a irse a otras iglesias para formar una congregación mayor. También se les decretó sus reparaciones y reconstrucciones porque hubo edificaciones que estaban casi en ruinas. A muchos de los hospitales nuevos se les reparó el sistema de aguas limpias y la de aguas negras para que pudiesen operar en óptimas condiciones para los enfermos.

Entre otras obras ejecutadas en Bolivia, estuvieron los hospicios para pobres y para hijos de soldados muertos en la guerra de la independencia.

Los servicios públicos de aquella época, luz y agua como la construcción de caminos,  carreteras y puertos de la nación boliviana,  también estuvo presente en la administración de Sucre como presidente de Bolivia, él mismo visitaba lagunas y lagos que distribuían las aguas a poblados y ciudades de Bolivia y estaba pendiente de que aquellas aguas fuesen mantenidas limpias y que se mantuvieran  con niveles suficientes para las poblaciones circundantes.

En cuanto a puertos, creó el Puerto La Mar en honor al Mariscal La Mar a quien posteriormente derrotó en la batalla de Tarqui el 27 de febrero de 1829. La Mar a pesar de ser cuencano estuvo a cargo del ejército peruano y quiso anexarle  la Provincia de Azuay  (la conformaban Cuenca y   Guayaquil) al Perú. La alta aristocracia de esa provincia apoyaba esa separación, tal cual como hoy los guayaquileños  apoyan a los gobiernos de extrema derecha.  Volviendo al tema de este puerto, fue considerado por el presidente de Bolivia de vital importancia para Bolivia sus productos de exportación   como las importaciones. Este puerto  a pesar de haber sido cuidosamente planificado no llegó nunca a tener el movimiento que se pensó llegaría a tener, tuvo un comienzo muy lento y con la muerte de Antonio José De Sucre fue abandonado.

En cuanto a las minas bolivianas dictó decretos para que las mismas no estuviesen en manos de extranjeros. Y a los dueños de minas les prohibió el maltrato de sus obreros y la mala alimentación de los mismos, no permitió que se le diera golosina como alimento.

Por último les diré, Sucre se ocupó tanto de los pobres que decretó que se acuñaran monedas de baja denominación para que así no tuviesen problemas la hacer sus compras en los mercados.

¡ Gloria a Antonio José De Sucre y su magna obra por la libertada de América del Sur !

Gil Ricardo Salamé Ruiz
Economista
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