La politica tradicional en Colombia… ¡tiene huevo!

Por • 3 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

A pesar que la política tradicional “tiene huevo”, debemos apoyar en las próximas elecciones a “gallos probados” que den seguridad y confianza o construir “nuevos pollos” que sean garantía de renovación.

Con ocasión de las elecciones de marzo…

Actuar con mentalidad democrática requiere ética política y actitud de respeto a la gente. La politiquería es una enfermedad que ataca fuerte en esta época. Por ello, a título de vacuna o antídoto, destacamos algunas de las conductas negativas del hacer electoral más visibles en Colombia.

La lista es larga. He aquí las principales:

– Invitar a votar, sin primero haber invitado a escuchar, dialogar y pensar.

– Ver a toda persona como un posible elector a quien hay que convencer de votar por “X” candidato, pero no hacer el esfuerzo por persuadirlo de una idea o propuesta.

– Sacar en cara programas u obras realizadas por instituciones estatales que son financiadas con recursos o impuestos pagados por toda la población (Estado).

– Cobrar directa o indirectamente las acciones que se hayan hecho a favor de un sector social o de una persona, como si ello fuera una deuda eterna.

– Atacar a candidatos sin desenmascarar lo perjudicial o negativo de las políticas que ellos agencian.

– Irrespetar las preferencias de la gente. Creer que si alguien va a votar por uno, eso nos da derecho para imponerle otros candidatos a otros cargos.

– Concebir los partidos políticos como un club de amigos, en donde la lealtad no es a las ideas sino a las personas.

– Creer que todo el mundo tiene un precio.

– Prometer lo que no se puede cumplir.

– Hablar de lo que no se tiene ni idea.

– Hacerse elegir sin tener nada qué decir en el Congreso.

– Organizar eventos y meter “embuchados”; es decir, invitar a una cosa para presentar otra.

– Hacer alianzas oportunistas.

– Decir que lo elijan a uno porque comparte las ideas de otro.

– Adecuarse al momento y al viento que sople.

– Desaparecerse del escenario porque las encuestas no lo favorecen.

– No tomar posición para tratar de caerle bien a todos.

– No enfrentar una política negativa porque en un momento dado las mayorías la respaldan.

– Construir principios políticos que solo sirven para que otros se nos unan a nosotros.

– Acordarse cada cuatro años de la frase “¡Esto tiene que cambiar!” o cada que no esté en una embajada.

– Creer que la belleza es sinónimo de inteligencia.

– Montar una campaña para sacarle plata a candidatos ingenuos y “platudos”.

– Sentirse heredero de una tradición política familiar y utilizarla sin ningún empacho.

– Hacerse la víctima, ya sea mediante auto-atentados u otras formas más sutiles.

– Hacerse elegir a punta de muerte, moto-sierra, dinero y/o fraude.

– Inventarse candidatos sólo para debilitar a otros.

– No aceptar que la gente vote por quien le da la gana, así haya unos candidatos excelentes.

– No ser sinceros y transparentes.

En la actualidad todos los partidos políticos – sin excepción – tienen candidatos que actúan de alguna de estas maneras (unos en menor medida que otros, lo cual tampoco es disculpa).

A pesar que la política tradicional “tiene huevo”, debemos apoyar en las próximas elecciones a “gallos probados” que den seguridad y confianza o construir “nuevos pollos” que sean garantía de renovación.

Estamos en la segunda tarea y ayudamos a consolidar un buen “pollo”.

por Fernando Dorado
ferdorado@gmail.com



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