Ahora entiendo sin llegar a comprender

Por • 3 Feb, 2010 • Sección: Tribuna Abierta

Hoy me encuentro como si jamás y nunca hubiera estado ceñido a nada y,  que nada habría sucedido desde mi nacimiento hasta los días  de hoy; hoy, no sé porque razón, motivo o circunstancia desperté con mi  eterna e irremediable vacilación y mis temores sin asentidos, hoy, no sé porque, una frase socrática golpea mi memoria, invitándome a comprender cosas que no he comprendido, por más que me empeño y hago mi más grande esfuerzo, y poniendo mi mayor empeño sobre esa frase, difusa, confusa y extraña socrática, he venido comprendiendo, las cosas que en realidad no había comprendido, ni entendido por más que siempre me estaban señalando el terrible dilema del sendero por el que tiene que transitar y recorrer un ser revolucionario. Es el terrible dilema de saber que no sabemos nada, hasta saber que esa nada se hace presente sin tan siquiera conocer la nada que desconocemos y que ha llegado a nuestro reino sin hacerse nuestra voluntad.

Cuando con responsabilidad no se asume el rol por el cual hemos si llamado por la divina providencia, a representar nuestro papel en la vida, entonces, no tenemos nada por la cual estar quejándonos, ni lamentarnos, ya que, si no somos capaces, de asumir lo que por mandato divino nos ha tocado asumir, entonces no podemos tener la osadía de reclamarle a nadie lo que, solo por nosotros mismo es la terrible culpa de nuestras desgracias y tragedias.

Muchas veces en infinidades de oportunidades, solo somos capaces de pedirle a dios que nos ayude cuando nos encontramos en la postrimería de un algo que no ha sucedido, pero que estamos seguro que sucederá, pero no nos hemos puesto a pensar que; en infinidades de ocasiones y oportunidades hemos tenido el mandato supremo de prestarle ayuda, colaboración, solidaridad y amor a nuestros semejantes, y solo hemos sido capaz de únicamente pensar en nosotros mismos sin tener el mas mino reparo en saber ¿Qué cosa esta padeciendo nuestro semejante? Porque para nosotros la razón última de nuestra existencia, es la de nuestro propio egoísmo, que muchas veces nos sentimos que somos dios y; en esa ebriedad deshumana y ese complejo humano con tanto delirio de grandeza, no llegamos a creer en realidad que somos el ALFA y el OMEGA, cuando no tenemos las necesidades de otros.

Las cosas divinas suelen salir de sus espacios cósmicos, mucho más allá del infinito en donde no alcanza la razón humana, para entender y comprender, pero se alojan de forma sublime en la consciencia de los seres humanos que somos los llamados, para diversificarlos a todos lo largo y ancho del mucho más allá de nuestras fronteras extrasensoriales, es lo que comúnmente, conocemos como milagros, pero los milagros, digo yo, solo son posible cuando cada quien asume papel ante dios, la vida y la historia, y, si no somos capaces de eso, nunca seremos capaces de nada, como de la nada será este escrito, si no llegara a su verdadero y original receptor. El alma y  la consciencia de los CHAVISTAS.

Guevara, Fidel y Chávez, son las tres divinas personas de nuestro fin

¿Seremos nosotros los causantes de su final?

CHAVEZ, es el camino

CHAVEZ, es la razón

Sin CHAVEZ, no habrá ¡Patria! Ni Revolución

Jesús Chua Espinoza



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