Basura: un problema sin salida en zona norte

Por • 14 dic, 2009 • Sección: Desechos solidos, Noticias de Anzoategui, portada2

Los problemas ambientales han sido parte de las ciudades del eje norte desde hace mucho tiempo. Aunque lo más cercano fue la toma del vertedero Cerro de Piedra por autoridades locales, o la crisis de recolección que se vive en el municipio Sotillo, desde hace media década los habitantes de la zona metropolitana de Anzoátegui se han visto afectados.

En el año 2005, la alcaldía de Puerto La Cruz decidió crear un instituto autónomo para la recolección de la basura que se denominó Corporación de Servicios Ambientales de Sotillo (Coservas), eliminando la figura de una empresa privada dedicada a la limpieza de la jurisdicción.

La organización se realizó con el respaldo de la ordenanza de Recolección de los Desechos Sólidos y además de municipalizar el aseo, se encargó del vertedero en Cerro de Piedra, lugar donde los cuatro municipios de la zona norte de la entidad depositan sus escombros.

Por casi cuatro años, Puerto La Cruz se encargó del mantenimiento de la estructura y el proceso de “recuperación de desechos” que todavía se hace de manera tradicional. En el año 2008, según Coservas se “reciclaba” el vidrio en 15%, el cartón entre un 25 y 30%, plástico un 20% y aluminio 7%.

Según los residentes de Barcelona, Puerto La Cruz, Guanta y Lechería, desde que recuerdan; la situación ambiental nunca ha sido catalogada como “perfecta”. El pago retrasado por parte de las alcaldías a quienes se han encargado del vertedero, además de flotas de recolección y reclamos laborales de trabajadores, termina repercutiendo en las comunidades.

¿Qué tan malos?
El metano es un gas compuesto por un átomo de carbono y cuatro de hidrógeno; es un hidrocarburo. Generalmente, se produce cuando hay descomposición anaeróbica de la materia orgánica, es decir, cuando ésta es degradada por bacterias en un ambiente sin oxígeno. El aumento de su concentracíón en la atmósfera es preocupante, porque es un gas de efecto invernadero que puede atrapar 24 veces más calor que el dióxido de carbono; es decir que una molécula de metano añade 24 veces más calor a la atmósfera que una de CO2, contribuyendo en un 12% al cambio climático global

Hace años
En el 2008, representantes de Coservas aseguraban que se requería de plantas más sofisticadas para hacer la labor de recolección y disposición de desechos al 100%, diputados de la Asamblea Nacional conocían el caso y en varias discusiones se llegó a la conclusión de que el problema radicaba en que en la región no existía un verdadero relleno sanitario, sino un vertedero.

Pasaron los meses, vinieron las elecciones de alcaldes y la zona norte tuvo cuatro nuevos gerentes. Cerro de Piedra fue tomado por la Alcaldía de Bolívar y la Mancomunidad de los desechos sólidos (Masur) tomó las riendas del recinto.

A pesar de tener nueva administración, el paisaje en el sitio no ha cambiado mucho, las 107 familias que se agrupan en el consejo comunal de Cerro de Piedra, siguen laborando en el vertedero de basura y cada vez que llueve, el lodo y problemas para subir a las terrazas del sitio, imposibilitan la entrada de camiones.

Para definir el problema ambiental, los residentes de la zona norte tienen muchas palabras: horrible, espantoso, insólito, terrible y malísimo. Todos se podrían resumir con otra: grave.

Eloy Mata, presidente de la Fundación Armonía Global, explicó que uno de los puntos que no se toca a fondo es la disposición ilegal que se está teniendo de la basura.

“Desde que se instaló la supuesta planta de transferencia en el terreno de Sotillo, vimos cómo las comunidades protestaron por los olores y líquidos (lixiviados) que con la lluvia llegaban hasta cuatro cuadras del centro porteño y los vecinos presentaron problemas respiratorios”, dijo.

Según explicó Mata, los líquidos que brotan de los desechos y los gases que emanan, producen metano; agente que contribuye al calentamiento global. “La basura a cielo abierto sin procesar, cambia con la calefacción diurna y cuando llueve, vemos los efectos muy nocivos para el ambiente”, dice.

Simultáneamente, se estaría dañando el ambiente, la capa de ozono y la salud de los ciudadanos.

Por ello, Mata aseguró que desde que se conoció la noticia de los terrenos para el trasbordo de la basura, la fundación hizo varias sugerencias.

“Los terrenos deben ser apartados de los sectores, zonas más alejadas de la población y deben contar con los materiales y equipos necesarios para el tratamiento de los desechos”, dijo.

Otra de las preocupaciones es la quema de basura, pues la incineración formal de la misma, debe hacerse a temperaturas más elevadas para minimizar los gases cancerígenos que emanan y no contribuir con el efecto invernadero.

Estas prácticas ilegales, así como la quema de basura, están estipuladas como crímenes en la Ley Penal del Ambiente.

Como una cadena, desde las alcaldías y mancomunidad que diseña las rutas y planes de recolección, hasta la persona que saca la bolsa a la puerta de su casa, el camión del aseo que pasa, el patrono que paga, y los trabajadores del vertedero Cerro de Piedra, todos son copartícipes del sistema.

Desde el año 2007 y con más fuerza en los últimos meses, las autoridades locales han estado “hablando” de multas y sanciones para quienes no saquen sus desechos a la hora e irrespeten los sitios de recolección.

Hasta hoy, ni una sola sanción ha sido impuesta en las ciudades.

“Yo he leído mil veces en el periódico que van a poner multas, pero eso lo dicen siempre para meter miedo y terminan por no hacer nada”, comentó el comerciante portocruzano, Juan Velásquez.

Como él, muchos opinan igual. Corren los meses y no se activa un plan coherente de cobranza, inspección y vigilancia, comenzando con la modificación de ordenanzas que regulan el servicio en el área.

Descontrol
Uno de los principales focos de contaminación en Puerto La Cruz es el mercado municipal. En un día cualquiera, las inmediaciones del recinto quedan atiborradas de desechos, que mantienen buena parte del centro en caos.

Aceras repletas de basura y aguas servidas por doquier son parte del paisaje en las calles Venezuela, Dividive y Unión. Según asiduos al lugar, cuando llueve, colapsan los colectores y los desechos se unen con las cloacas.

“Hay mal olor, las moscas molestan, lo salpican a uno y la mercancía y comerciantes se ven afectados, ¿cómo uno va a comprar algo aquí sin enfermarse?”, señaló David Suárez, residente de la zona.

Panorama similar -aunque en menor escala- al que se percibe en el mercado de los Tronconales en Barcelona.

Pero para tener una buena recolección de los desechos, camiones trabajando las 24 horas al día, un sistema establecido de transferencia, descarga y posterior disposición; hacen falta organización y recursos.

Dinero que según los registros de la Mancomunidad de los Desechos Sólidos (Masur) no han entrado en sus arcas. “Guanta adeuda todo este año, desde el mes de febrero, un total de Bs.F. 90 mil; mientras que Sotillo debe desde abril Bs.F. 949 mil 500″, informó Luis Reyes, presidente del ente.

En total, son Bs.F. 1 millón 039 mil 500 que dejan de ingresar a la mancomunidad, lo que acarrea retrasos en el pago a la cooperativa que trabaja en el relleno sanitario e imposibilita la inversión necesaria en mantenimiento.

Osvaldo Ochoa, miembro del Colegio de Ingenieros de Anzoátegui, explica que “es necesaria la instalación de una planta de transferencia con una estructura física adecuada, no puede ser un terreno cualquiera que se convierta en un vertedero”.

Indicó que en los últimos cinco años la situación ha empeorado, ya que el propio relleno sanitario de Cerro de Piedra, ya perdió sus características iniciales, pues no se hizo el mantenimiento debido.

“Un relleno sanitario es algo que se va construyendo, se impermeabiliza el terreno, se construyen drenajes y tuberías especiales para los líquidos, pozos de ventilación; y cuando un espacio ya cumplió su vida útil, se sella y se siembran plantas para evitar que la lluvia penetre”, señaló Ochoa.

¿Solución?
Para los expertos, la activación de una planta de transferencia que cumpla con las normas establecidas y el tener varios puntos de trasbordo móvil, serían la solución al problema ambiental existente.

A juicio de la Fundación Armonía Global, en Sotillo se podría tomar la misma iniciativa que se concretó en Anaco con una planta móvil; pues cerca del 80% de la basura generada es orgánica, por lo que podría ser reciclada y el restante 20%, tratado la mitad y el 10% desechado.

Lo ideal fuese que en un terreno alejado, se construya una planta procesadora móvil con transferencia a gandolas.

En el país existen varios ejemplos, uno de ellos es en el estado Miranda, un proyecto endógeno que con tres plantas móviles (camiones especiales) se clasifique y disponga de los desechos.

El papel se convierte en cartón, la materia orgánica en abono y el vidrio y metales se seleccionan para llevarlos a una recicladora.

Son soluciones modernas que si bien necesitan de una cuantiosa inversión, traerían beneficios para los habitantes de la zona metropolitana.

Ana Belmonte
Diario El Norte
14/12/2009



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