Qué son y qué pueden ser las cosas. La talla de una camisa, mirando sólo su etiqueta, no basta para mí
-Burros con cachos, pompa y vino-.
Ocupar la cabeza con preocupaciones que van más allá de nuestra propia existencia física, está en la naturaleza revolucionaria, siempre que sea para bien de todos, de otro modo, no vale la pena.
Pienso que la paciencia-justificadamente bien empleada-es una fuerza. Desde hace mucho tiempo he esperado de manera paciente, que los poderes del Estado Venezolano se pronuncien conjuntamente acerca de sus respectivas percepciones respecto a las constantes violaciones que, contra el Estado, precisamente, hace la mediática y, en particular, globovisión; pero, no, cada quien anda por su lado, excepto el Presidente Chávez, que parece sobrecargado de tareas, y eso me preocupa.
¿Por qué debe ser únicamente el Ejecutivo nacional quien dé la cara ante las incesantes dificultades que amenazan el Estado?
Se supone que es el Presidente de la República quien determina y dirige la política exterior, por intermedio de su Canciller, en nuestro caso Nicolás Maduro. Pues mal, globovisión tiene montada una abierta y feroz campaña en contra de la política exterior venezolana y, lo hace impunemente y nada le sucede, luego, uno tiene la percepción de un Estado débil, lo que obviamente es algo nada sutil de la campaña para deslegitimar al Estado.
Y, sin embargo, el guabinoso Tribunal Supremo de Justicia y tres poderes más, andan como sí nada. ¿Por qué?-porque son guabinosos.
Pero, que yo- in fraganti rebelde y medio loco anciano-critique esos indebidos comportamientos de los poderes del Estado, no significa nada, no obstante, ¿y, si lo hace el pueblo en masa, no nos metemos en una vaina?
Bueno, puedo asegurar que hay mucha gente que está enojada por la impunidad con la que actúan globovisión y otros sinvergüenzas, sin que el Estado reaccione para poner las cosas en su sitio.
En el momento en el que se escribieron muchas leyes, no se contempló a todos los sectores de la sociedad y, por otra parte, no se habían puesto de manifiesto muchas necesidades que hoy han surgido y que seguramente-en un futuro no tan lejano pero al que muchos no podremos ver- van a surgir a borbotones; eso hay que preverlo para que nuestros niñitos no tengan que cargar con el peso de dificultades superiores a sus fuerzas, a sus posibilidades y a sus derechos a ser felices, en vez de estar peleando por derechos inalienables y que hoy podemos resolver, si actuamos con determinación.
Es que el Estado no puede ser eterno, la realidad cambiante demanda leyes apropiadas a cada circunstancia, yo diría que el hombre nuevo no concuerda, no cabe en la legalidad caduca e impropia, es como el niño nuevo en la escuela vieja, y a eso hay que prestarle debida atención.
Si en la cabeza del legislador gravitan ideas conservadoras, ese legislador no sirve para la Venezuela actual; y, sin embargo, la revolución bolivariana se plantea la idea del hombre nuevo pero no le presta la debida atención a los viejos patrones que son camisas de fuerza.
Es ahí donde digo que para saber la talla de una camisa no me basta mirar el número que tiene la etiqueta porque ese número puede ser falso.
Y, cada vez que globovisión abre la boca, dice una talla falsa. Globovisión bombardea minuto a minuto la política del Estado. Si el Estado fija la política exterior-por ejemplo-, de inmediato, uno al que dicen embajador, establece lo contrario, fija posición y difunde. Lo que difunde va al cerebro de algún venezolano y, puesto que hay muchas cosas que no dependen del pensamiento sino de la voluntad, tal voluntad, confiscada por el medio de difusión, es usada para ir a hacer guarimbas y, ¿el Estado?-¡bien, gracias!
El Estado Venezolano quiere que el pueblo marche impulsado por grandes esperanzas, y hace esfuerzos que constan, pero, entonces globovisión estructura su plan para destruir tales esperanzas y, lo logra.
Todo lo que existe-excepto la Naturaleza- ha estado previamente en la cabeza de alguna persona, de ahí que las esperanzas sean demasiado importantes para el pueblo porque las esperanzas, si son fundadas, son traducibles en realizaciones concretas, de tal manera que matar las esperanzas de un pueblo, es un acto criminal y eso debe ser castigado, severamente.
El supremo empeño de globovisión es impedir que el Estado sea lo que debe ser y, anda como Pedro por su casa. Mientras, cuatro poderes parapléjicos se solazan tranquilamente y dejan que sólo sea Chávez quien lleve la corona de espinas.
Para colmo de males, ahora vienen algunos intelectuales-burros con cachos, pompa y vino- a decir que Chávez ejerce un hiperliderazgo en vez de señalar el infraliderazgo de los hombres y mujeres-salvo notables excepciones-de los cuatro poderes restantes del Estado Venezolano.
¡Qué nadie olvide al pueblo de manos callosas y a su sentido de las cosas!- Es que andamos “moscapil”.
Nota: Para los brutos- traduzco- moscapil significa: moscas con las pilas puestas.
Guillermo Guzmán
oceanoatlanticoguillermo@gmail.com
02/07/2009









