De Vietnam a Irak, Republicanos y Demócratas

Por • 26 Jun, 2009 • Sección: Tribuna Abierta

Los jóvenes americanos de la década del sesenta rompían sus libretas de alistamiento y, hasta en bandadas, huían al Canadá u otros sitios para eludir la obligación de acudir a Vietnam. Cassius Clay o Muhammad Alí, hizo un paréntesis en “su volar de mariposa y picar como una avispa”, para negarse ir allá lejos a luchar “contra hermanos que nada malo le habían hecho”. Harry Belafonte, ese ex cantante negro que últimamente ha visitado varias veces al presidente Chávez, ofrecía sus conciertos en áreas cercanas al frente de combate a favor de las fuerzas vietnamitas a vivir en paz y su derecho a la soberanía.

Uno podría repetir a esta distancia, porque eso se ha dicho muchas veces,  que la opinión pública estadounidense contribuyó, en gran medida, con la resistencia heroica de los vietnamitas a la derrota del pentágono.

Porque a los deseos de paz y hermandad, propios de la condición humana, que prevalecen en parte, uno no sabría decir ¡hasta dónde!, de la población del enorme país del norte, se une el terror de los padres a ver morir sus hijos en unos conflictos que a muy mediano plazo muestran que en nada les beneficia.

Por esos días, un negro racista, que lo fue como una reacción innata, Jesse Watson, creo se llamaba, escribió un libro titulado “Soledad Brother”, en el cual planteó a sus hermanos que el conflicto interno en su país y con Vietnam, no debía verse sino como resultado de la lucha de clases y por intereses materiales. Y reclamó a los suyos descubrir  hermanos entre blancos y asiáticos.

Hoy la guerra de Irak y la reacción que sus efectos está produciendo en la patria de Abraham Lincoln, nos hace recordar a Vietnam. Y nos obliga a meditar sobre lo que en aquella época sacamos como una saludable experiencia. Y ésta es, que  en circunstancias como esas, hay que contar con la opinión pública de ese país. Por eso hemos dicho que a ella hay que hablarle, porque en esa población prevalecen los deseos de paz y un profundo amor por los suyos.              

Las noticias de antes de las elecciones que llevaron a Obama a la presidencia reseñaron  que  “ocho precandidatos demócratas a la presidencia de Estados Unidos centraron sus fuegos  sobre  la guerra de Irak”.

Hillary Rodham Clinton, afirmó “Si este presidente no nos saca de la guerra de Irak, yo lo haré cuando sea presidenta”. Más o menos, en los mismos términos, hablaron los otros sietes precandidatos del Partido Demócrata.    Y esto no es más que la señal ya dada, cuando este partido alcanzó la mayoría en el congreso en fecha reciente…

Recordemos que la señora Clinton estuvo en la mayoría de los congresantes que antes habían apoyado  la aventura fascista y criminal de George Bush. Y hoy esa política está derrotada en la conciencia popular estadounidense. Y los demócratas, a lo gato pardo, trataron de sacarle partido. Pero eso no es malo para la paz, por lo menos en lo inmediato.

No obstante, los demócratas, con el presidente Obama, ya rebasaron los cien diez en el poder y la señora Clinton, si bien no es la máxima autoridad en la Casa Blanca, es la jefa del todopoderoso Departamento de Estado, continúa incólume la intervención de Estados Unidos en Irak.

Por eso, es bueno resaltar la posición del presidente Chávez, cuando tiende sus brazos al pueblo norteamericano; porque está demostrado que, no son las armas mortíferas y soldados profesionales, mercenarios muy bien entrenados, quienes imponen la justicia.

La paz, armonía, la mejor distribución de los recursos vendrán dados con el acercamiento entre los pueblos.      

Eligio Damas
26/06/2009



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