La crisis capitalista y la respuesta política de la corriente socialista revolucionaria

Por • 30 Abr, 2009 • Sección: Tribuna Abierta

Cada día observamos como la contracción de la economía mundial marcha a  una velocidad más acelerada que la presagiada por los economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM). Es claro: que esta no es una recesión común y corriente, sino que hoy la humanidad vive una depresión global que podría durar años, según los expertos de los organismos antes mencionados y la mayoría de los entendidos en el tema.

En el presente escrito vamos en primer término a esbozar a nuestro entender desde un punto de vista analítico del marxismo, cuales son los orígenes y la dinámica de la actual crisis; y segundo lugar, explorar las posibilidades de una estrategia para que la revolución bolivariana afincada en su gran fuerza popular sea capaz de responder a la presente crisis en el contexto de los desafíos procedentes tanto del centro capitalista tecnocrático mundial como de la derecha capitalista populista nacional lacaya.

La crisis es de sobreacumulación fundamentalmente. Esta afirmación la podemos hacer partiendo de la premisa que nos dice: La teoría económica ortodoxa dejó de ser útil para comprender la crisis. La teoría económica no-ortodoxa, en cambio, puede ahora arrojar potentísimas maneras de comprensión de las causas y de la dinámica de la actual crisis. Según Walden Bello, (investigador y profesor de economía política en la Universidad de Filipinas) Desde una perspectiva progresista, lo que estamos observando es la intensificación de una de las crisis centrales –o “contradicciones”— del capitalismo global: la crisis de sobreproducción, también conocida como crisis de sobreacumulación o de sobrecapacidad. Se trata de la tendencia del capitalismo a generar, en el contexto de una aguda competición intercapitalista, una tremenda capacidad productiva, la cual rebasa holgadamente la capacidad de consumo de la población debido a las desigualdades de ingreso que limitan el poder adquisitivo popular. Lo que trae consigo una erosión de la rentabilidad y conduce a una espiral económica bajista. Rosa Luxemburgo, que no sólo fue una gran dirigente política de la izquierda radical, sino también una gran economista, observó hace mucho tiempo en su gran clásico La acumulación de capital que ese fenómeno resultaba necesario para levantar la tasa de beneficio en las economías metropolitanas.

¿Cómo? Pues ganando acceso a trabajo barato, ganando nuevos y prácticamente ilimitados mercados, ganando nuevas fuentes de productos agrícolas baratos y de materias primas baratas, y dando origen a nuevas áreas de inversión en infraestructura. La integración se consigue a través de la liberalización del comercio, removiendo obstáculos a la movilidad del capital global y aboliendo fronteras para la inversión extranjera.

En este contexto explicativo se debería interpretar la crisis actual como resultado combinado de todo esto, y además, de una serie de determinaciones ecológicas, demográficas, alimentarias y energéticas. Desde el punto de vista propositivo, creemos que llegó la hora del socialismo, pues están dadas las condiciones para el declive total del capitalismo y la modernidad, este es el momento estelar para luchar por una nueva forma de organización del País nacional en donde las relaciones sociales sean desmercantilizadas y donde el producto social sea devuelto a sus productores directos, con la genuina democracia directa desde la comunas, sindicatos y todas la nuevas formas de organización popular, en procura de una globalización solidaria, es el momento de desmontar la viejas estructuras pero llenando los espacios cedidos por las arcaicas estructuras del viejo estado burgués, de lo contrario ocurriría un caos.

Tomando en cuenta los aportes teóricos de Rosa Luxemburgo, Antonio Gramsci y Vladimir Lenin hoy no bastan la buena voluntad, los valores y la visión; al final, es decisiva la política, entendida como una visión de poder, como una estrategia efectiva en la construcción de la organización popular con el instrumento por excelencia, el partido revolucionario en este caso el PSUV y como táctica primordial la formación de una mayoría crítica para ganar poder (Democracia protagónica y participativa). El imperialismo y el capitalismo están vivos, bien lo advirtió el comandante Chávez la actual crisis pude desencadenar un vacío en el orden nacional, hemisférico y mundial, y nosotros tenemos que estar dispuestos a llenar el vacío. O se perderá la oportunidad histórica. Y eso no podemos permitirlo.

Antonio González Ordoñez

Ordonez47@hotmail.com
30/04/2009



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