No están Mandinga ni la Hojilla, lo que falta ahora es que quiten a la Vanessita, a Los Robertos y a Dossier

Por • 26 Abr, 2009 • Sección: Tribuna Abierta

Es como apretar la lógica por el cuello

Retorno a casa a la caída del Sol, un par de días sin saber noticias, es magnífico. No obstante, pelar a Mandinga, es una idiotez; además- a la hora de meter los pies bajo la mesa aunque sea para mojar un mendrugo en el cafecito- ver a Mandinga, es bien bueno para enterarme que hicieron El Vampiro, el Zancudo loco, el carrito chocón, el cabezadeartefacto, la mariquita, el Pompiyo, el Teochoro, y demás sucursales y afines.

Pero, qué caray, quitaron a Mandinga y, La Hojilla está suspendida porque parece que operaron a Mario Silva. ¿A quién más van a quitar?

Y, pienso que lo que falta ahora es que VTV quite a la Vanessita para que yo me eche al suelo a patalear como un niño.

Por otra parte, falta que quiten también a Los Robertos y a Dossier, para completar la torta.

No tengo elementos de juicio válidos para especular acerca de la programación de VTV porque en verdad soy y seguiré siendo desafecto de la televisión pero los citados programas son vectores informativos algunos de los cuales son específicamente indispensables para un sector de nuestra población.

El esfuerzo particular de Mandinga no será suficiente para llegar a todos pero llega a un sector específico que de otra manera, con otro lenguaje, no podrá entender la realidad-heme ahí en esa muestra poblacional-luego, hay que propiciar una alternativa.

Mucho de lo que quiero decir escapa al marco de este escrito, además, sería en vano tratar de decirlo, tengo suficiente conciencia de mis limitaciones pero, protesto por la salida de Mandinga.

Entiendo que el tema de la comunicación no puede ser abarcado en todos sus aspectos por alguien cuyo oficio es otra cosa pero hay fallas de enfoque en la televisora del Estado.

Por ejemplo, cuando cantan el Himno Nacional, en lugar de mostrar, las obras más tangibles de la revolución, no lo hacen, en lugar de mostrar el viejo puente sobre el Orinoco, deben mostrar el nuevo; no muestran el cardiológico infantil, ni otras obras importantes de la revolución. Eso, a mi modo de ver, es una falla; no obstante, las cosas suelen ser planteadas pero no resueltas porque el discurso se queda ahí en la demagogia.

El pensamiento del pueblo es un proceso que trasciende la conciencia. Intentar definirlo es una tarea difícil, eso puede depender de la conjunción de diferente enfoques, la comunicación fecunda no debe sujetarse a posturas rígidas. Si el periodismo revolucionario es subordinado a convencionalismos, estaremos jodidos.

La significación exacta de los términos, en cierta manera, se convierte en una interdependencia mental, ¿ha analizado el periodismo la barrera que conlleva una información cifrada a tal extremo que no pueda ser digerida por todos? ¿Cómo decir ladrón a un ladrón sin decirle ladrón?

No hay lenguaje sin pensamiento ni pensamiento sin lenguaje.

Guillermo Guzmán
oceanoatlanticoguillermo@gmail.com
25/04/2009



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