¿Existen los niños índigo?

Por • 24 Abr, 2009 • Sección: Salud

El concepto de “niño índigo”, niños con un aura de color entre violeta y azul, acuñado a principios de los años 80, no se generalizó y tomó fuerza hasta el año 1998, con la publicación del libro “Los niños índigo: los nuevos chicos han llegado”.

A través del mismo sus autores Lee Carroll y Jan Tober defienden la existencia de una nueva generación de niños poseedores de un estadio evolutivo superior al resto de los humanos. Según estos escritores, su evolución no se centra en un concepto físico sino en un plano metafísico, hablan de unas mayores capacidades para entender y modificar el mundo y consideran que dichos niños han venido para romper los esquemas sociales actuales y terminar con los males de la humanidad. Los seguidores de estas creencias llegan a asegurar que estos menores poseen capacidades telepáticas e incluso sanadoras.

Según esta corriente, los niños índigo son inteligentes y despiertos, poseedores de una gran capacidad para empatizar con sus semejantes. Sus cualidades artísticas y creativas son también un rasgo a destacar. Unido a todo lo anterior, se hace hincapié en sus problemas para acatar órdenes y respetar las pautas establecidas, lo que en ocasiones les puede llevar a reaccionar con violencia contra si mismos y contra sus semejantes. Aunque quizás la característica más evidente de estos pequeños es su autoestima y el gran concepto que de ellos mismos tienen.

Se ha llegado a asegurar que los niños índigo poseen un sistema inmunológico mucho más evolucionado. Para justificar dicha afirmación se habla de un experimento realizado en una universidad de Estados Unidos (no se concretó nunca el nombre), en el cual se expusieron células de niños índigo a enfermedades como el SIDA y el cáncer (no se concreta el tipo de células usadas ni el tipo de cáncer), con el resultado de que dichas células no contraían la enfermedad. Si alguien busca información médica sobre dicho experimento perderá el tiempo, ya que nada se ha publicado al respecto y en el caso de que fuese cierta la información, su importancia para la ciencia sería de tal magnitud que bien valdría alguna reseña escrita. Lo que hace pensar que toda la información es falsa.

Preguntas como; ¿Vino su hijo al mundo con uso de la razón, y actúa como tal?, ¿Tiene un sentimiento de merecer estar aquí y ahora? ¿Tiene dificultades con la disciplina y la autoridad?, ¿Se rehúsa a hacer ciertas cosas que se le ordenan? Respondidas de forma afirmativa, llevan a Carroll y a Tober a catalogar a un niño como niño índigo.

Y ahora me pregunto, ¿no son estas cuestiones demasiado genéricas? ¿Es posible que unos padres, ante enfermedades como la hiperactividad o el síndrome de déficit de atención, y frente al temor a la medicación y a los efectos secundarios de la misma, prefieran agarrarse a la posibilidad de que su hijo se encuentre en un plano evolutivo diferente y que sea un niño índigo?

En www.kryon.es se dan encuentro los seguidores de estas ideas metafísicas.

Alicia G. García
Yahoo Noticias
21/04/2009



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