La educación del Autodictismo

Por • 13 Abr, 2009 • Sección: Tribuna Abierta

En su intervención del día jueves 24 del año 2007 ante los estudiantes universitarios, el presidente Chávez se refirió muy brevemente al “Autodidactismo”. Y desde esa época nada se ha dicho. Nada sobre esto se ha hecho. Por Autodidacta o Autodidacto se entiende como la persona que se educa a sí misma.

Si un poco e indagamos, nos sorprenderemos de la infinidad de personajes autodidactas o autodidactos que le hicieron un bien a la humanidad en lo social, científico, espiritual y demás. Y concluiríamos que es un fenómeno universal, un patrimonio espiritual de la humanidad, una cualidad originaria innata del Ser Humano.

Lo Autodidacta se manifiesta en las personas como una necesidad de crear y de transformar el mundo. Lo que llamamos “sensibilidad humana” y “sabiduría popular”, tiene su origen en esa cualidad originaria.

El “autodidactismo”, tal como lo nombró Chávez en aquel tiempo pero que lo aplica a cada instante, jugó un papel preponderante en la liberación de nuestras colonias del imperialismo español. ¿Y por qué no debería volverá a tener un papel trascendental en nuestras luchas actual? Sólo falta que coloquemos su rol, que debe ser central, a todo lo largo del sistema curricular educativo. Y no se lo dejemos más a la espontaneidad. Que su aplicación sea consiente.

En la época de la colonia los criollos adquirían libros prohibidos por el imperio español, en cualquier idioma, y realizaban de manera clandestina círculos de estudio. El resultado no sólo era del contenido del material que leían, sino también el desarrollo de su autodidactismo. Fue como la pólvora y la mecha del germen revolucionario de aquella época. Si las condiciones materiales estaban dadas, el autodidactismo contribuyó a la creación de las condiciones subjetivas.

Este fenómeno de lo autodidacta lo encontramos en Simón Rodríguez. Revolucionario de raíz y creador a ultranza. Lo autodidacta es como la copa en que se bebe el buen vino. Se aprecia el trabajo y no a la herramienta. Nuestro padre Libertador es otro ejemplo de autodidacta. Lean su vida. Aprendió a ser maestro de sí mismo. Y es muy seguro, realizando un estudio minucioso, hallarlo en nuestros antepasados indígenas.

Hay dos tipos de autodidacta, los originarios y los emanados.

De los primeros, en su mayoría, son autodidactos toda su vida, como la mayoría del pueblo, ya que muy pocos de ellos quieren ir a las aulas para aprender, rechazando el fundamento de una educación capitalista. Son gente independiente, de pensamiento libre, generalmente críticos constructivos y por sobre todo, líderes. Se dan en mayor porcentaje en el campesinado y un poco menos en los obreros. Muy escaso en las ciudades.

Los segundos descubren su capacidad autodidacta después de graduados en liceo, universidad para usarlos todo la vida.

Ambos tipos de autodidactas tienen una misma característica: no están consiente que lo ejercen, de que lo aplican, sólo lo usan, lo ejecutan.

En este fenómeno originario innato, estaría la clave de la nueva educación robinsoniana, puntal del Socialismo del Siglo XXI y de la Revolución Bolivariana.

Llevar al hombre o a la mujer a ser consiente de su capacidad autodidacta o autodidacto, es darle independencia y más si es aprehendido por la Conciencia Social.

Los estudios académicos “manipulan” en el individuo su capacidad autodidacta, haciéndole creer que la responsabilidad la total de su educación recayó en lo institucional. De esta manera le resta importancia a la participación pedagógica y moral del individuo, viéndose como un simple esfuerzo de su parte.

Si observamos el fenómeno del autodidactismo desde el punto de vista político, diríamos que el autodidactismo de ser impartido en el sistema curricular de la educación venezolana, estaríamos demoliendo uno de los baluartes principales de la añeja mentalidad capitalista. Ya que ignorar el autodidactismo, tal como lo hace esta mentalidad, es ignorar una esencia humana de la sociedad y esto genera los consabidos desvíos como individualismo, dogmatismo, egoísmo, dependencia y deshumanización.

José A. Rangel A
Jarach16@hotmail.com
13/04/2009



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