Del G-20 A Los 60 Años De La Nato Pasando Por Praga y Concluyendo en la Cumbre en Trinidad y Tobago ¿Hacia Dónde Vamos?

Por • 13 Abr, 2009 • Sección: Tribuna Abierta

Lo real es la interacción entre las realidades de las políticas internacionales y las políticas internas-nacionales; es un dialogo dialectico obligante e inevitable que nos condiciona a aceptar las realidades de la llamada Globalización en el actual mundo del siglo XXI. Los “afrancesados”, como buenos positivistas, consideran necesario y primordial poner el énfasis en los acontecimientos internos con la finalidad de jugar a la política de oposición e, hipócritamente, recurrir a lo externo, sea por ayuda o para referencia intelectual, para justificar sus acciones en lo nacional. A título de ejemplo, las concurrentes visitas de las derechas venezolanas a líderes en proceso de juicio con finalidades de solicitar “orientaciones” de cómo violar todos los estamentos legales que le son permitidos por la democracia participativa venezolana. Con la finalidad de ser más precisos, cualquier decisión en las realidades actuales de las crisis que se vienen presentando y desarrollándose en las estructuras del sistema actual capitalista desde, supuestamente, la crisis financiera, impactan en las lógicas decisiones del Gobierno Revolucionario Bolivariano obligándolo a “reorientar” las políticas sociales y productivas.

Una vez precisado sobre ciertas tesis de las derechas venezolanas, observamos, en el campo internacional, un dialogo continuado en las reuniones que se vienen desarrollando en la “Europe malade” de las economías y defensas de los países que vienen gobernando los destinos de la Humanidad desde el siglo XIX, repetimos, en el desarrollo lógico del sistema capitalista. En ese desarrollo, nos vamos a permitir presentar y proponer ideas sobre la Declaración del G-20 expuesta por el Primer Ministro británico, Gordon Brown.

El texto oficial (02 de abril de 2009) afirma que “…solamente sobre una estructura que sustente la globalización y un continuado crecimiento de la prosperidad para todos (sic) conducirá hacia una economía abierta basada en los principios del mercado, regulaciones efectivas, y sólidas instituciones globales…” Este párrafo podríamos titularlo como las tesis del capitalismo globalizado post-G-20 para su permanencia en el tiempo; es decir, en cortas palabras, la reunión del G-20 celebrada en Londres busca consolidar esas estructuras del crecimiento del capitalismo implantadas, mundialmente, por Ronald Reagan y la “Dama de Hierro”. ¡Gatopardismo est!

Pero ¿qué se esconde detrás de aquella propuesta? Nos dice el texto que es necesario para que los “…mercados emergentes y los países en desarrollo…” puedan lograr alcanzar, en el marco de la economía de la Globalización, los beneficios arriba en mención, que los países del G-20, viejos y nuevos contribuyentes de “Capital”, asuman, responsablemente, sus objetivos de Poder; en las propias palabras de la resolución final, en el texto los señala: “…It is imperative for global confidence and economic recovery that capital continues to flow to them…” (“…es imperativo (¿obligante?) para (sostener) la confianza global (entre los países) y la recuperación económica (global) que el CAPITAL (mayúsculas nuestras) siga fluyendo hacia ellos (las economías emergentes y países en desarrollo)…” Por esas razones, los aportes de Capital, por parte de los viejos y nuevos socios de las Instituciones Financieras Mundiales (FMI, Banco Mundial, etc.), deberán ser dirigidos hacia aquellas economías emergentes y aquellos países en desarrollo que consideren los más productivos para el sistema capitalista globalizado.

En ese marco de ideas ideológicas, debemos rescatar una muy interesante frase en el texto: “…we are determined not only to restore growth but to lay the foundation for a fair and sustainable world economy…” (“…estamos resueltos no solo a restaurar el crecimiento (de la economía globalizada) sino también colocar las bases para una economía mundial justa y sustentable…”) Pareciera justa y ética la decisión que decidieron y aprobaron los reunidos en Londres pero al analizar el contexto global tanto en el marco del crecimiento de la economía global capitalista como de las estructuras militar-defensivas de los algunos países concurrentes al G-20, resaltan algunas dudas y preguntas lógicas para cualquier analista.

Cabrían las preguntas ¿Por qué Méjico, justo antes de la reunión del G-20 en Londres, informó, oficialmente, que elevaría una solicitud de ayuda financiera por US$45 mil millones de dólares americanos a una de las instituciones financieras internacionales? ¿Cuál sería el aporte extra de capital del Gobierno de los Estados Unidos de América a las instituciones financieras? ¿Qué significan, efectivamente, los aportes de capital de países como China, Brasil Arabia Saudita al FMI y su capacidad decisoria en la aprobación de los futuros aportes financieros a las economías emergentes y los países en desarrollo? ¿Por qué Barack Obama, supuestamente, presionó para que las llamadas economías emergentes de la Europa Oriental fueran los mercados a futuro que Europa Occidental tendría, obligatoriamente, que desarrollar y consolidar? ¿Ello podría significar que tanto la economía como el mercado norteamericano necesitan, el primero del crecimiento sostenido del mercado de países en desarrollo de economías emergentes como la República Checa, Ucrania, Georgia, Rumania, Bulgaria, por mencionar, y el mercado norteamericano estaría en profundo declive o agotamiento temporal?

Desarrollando las supuestas ideas de Barack Obama a sus colegas europeos y una supuesta aceptación de ésta dirigencia a consolidar las economías emergentes de la Europa Oriental post-soviética y las futuras decisiones de las instituciones financieras internacionales post-su recuperación obligada, ello nos llevaría a realizar la reingeniería de la geopolítica y geoestratégica mundial ya que, en ese marco de ideas propuestas, las futuras gestiones de China, Brasil y Arabia Saudita junto con Rusia, podrían actuar de formas muy diferentes a las futuras realidades que podrían desarrollarse en la Comunidad Europea y su expansión hacia el este europeo. Pero la Europa capitalista-globalizada está perfectamente consciente de su propio futuro histórico, repetimos, en el marco del sistema capitalista del siglo XXI.

La Europa capitalista tiene dos problemas fundamentales, a nuestro entender; el primero de ellos sería poder alcanzar acuerdos con Rusia como “suplidor confiable” (frase ideológicamente capitalista muy manida en tiempos de la vieja PDVSA) de gas; ello significaría alcanzar acuerdos en el desarrollo de la industria petrolera, los sistemas de transporte del gas, los mercados y lograr los acuerdos entre los países involucrados en el transito del gas a través de sus territorios. El segundo problema podrían ser las actitudes de las sociedades de la Europa oriental post-soviética frente a las lógicas consecuencias socio-laborales de la crisis financiera, como comienzo de la crisis, pasando por el impacto de las crisis en el trabajo productivo y sus consecuencias, para concluir, en el impacto de la crisis en los sectores políticos como los que se están observando en Georgia y, en contrapuesta, Moldavia.

El futuro acuerdo que podría alcanzar la Europa Occidental y sus allegados de la Europa Oriental con Rusia pasan, necesariamente, por las capacidades militares que la OTAN y el Consejo de Seguridad Europeo consoliden frente al resurgimiento de la economía rusa y los desarrollos que en la industria militar rusa está llevando a cabo el Gobierno de Dmitri Medvedev. Como bien recuerda el Comandante Chávez Frías, los centros petroleros del siglo XXI están, geográficamente, ubicados en Rusia, Arabia Saudita, Irán y Venezuela, principalmente. Es decir, que para que las economías emergentes y los países en desarrollo logren un desarrollo sostenido como lo proponen los países miembros del G-20 en su documento final, es necesaria una inversión considerable en sus economías productivas, en frases transparentes, se necesitan seguridades en la obtención de energía, precios equilibrados y desarrollo de los mercados internos.

Pero la lógica política internacional no siempre es tan lógica ni tan naîve. Es por ello, que el Parlamento Europeo acaba de aprobar y publicar un informe de seguridad y defensa titulado: “The status and location of the military installations of the member states of the European Union and their potential role for the European Security and Defence Policy (esdp)” (Febrero, 2009).

Ahora, en el marco de esa nueva realidad geopolítica internacional y su incidencia geoestratégica ¿Dónde quedaría el Mar Caribe si se la considera como tránsito marítimo obligado de mercaderías, entre ellas, el crudo y gas hacia el mercado norteamericano y países de El Caribe y Centroamérica y a las realidades que se vienen desarrollando desde la Secretaria de la Defensa y el Pentágono de los Estados Unidos de América con al 4ta Flota?

Alcanzar acuerdos de igualdad, respeto e inclusión de todos los países de toda la América, en el Diálogo de las Civilizaciones americanas (¿Conocerá Barack Obama el crisol de civilizaciones que caminan por la América?), mantendría el equilibrio y la paz para el desarrollo sostenido de las economías emergentes y los países en desarrollo de toda la Región. Frente a estas realidades, la próxima cita en Trinidad y Tobago podría ser una oportunidad para todos los Gobiernos asistentes y las ideas públicas y unificadas de los Gobiernos por y a favor al único Gobierno no asistente, es decir, la República de Cuba, para realizar políticas globales regionales en pro y a favor de los pueblos en revolución.

Miguel Ángel del Pozo
delpozo14@gmail.com
13/04/2009



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