La Revolución Bolivariana trae aparejada con ella algunos procesos involutivos

Por • 11 Abr, 2009 • Sección: Tribuna Abierta

Cuando este proceso revolucionario triunfa en Venezuela,  se debió prever  todos aquellos procesos contradictorios que ella traía implícitos en sí misma. Todo proceso revolucionario arrastra tras de sí  un proceso paralelo de contrarrevolución.

Muchos de esos procesos son naturales e históricos, nacen en aquellos sectores allegados política y estratégicamente a toda revolución, pero no comprometidos con sus  principios y valores ideológicos de largo plazo. Se deslindan de aquellos principios que le son contrarios a sus ideales e intereses políticos, de clase o económicos.

Todo proceso revolucionario triunfador, trae consigo la destrucción del viejo orden establecido y la construcción de un nuevo modelo político, económico, social y cultural, que entra en contradicción con el viejo orden, desplazado del poder y del quehacer en una sociedad a los sectores políticos y económicos tradicionales, en consonancia con la teoría de Antonio Gramsci.

El capitalismo, se reciente con la llegada en nuestro continente de un nuevo orden político, con características progresistas de una nueva izquierda. Aun la vieja izquierda tradicional se reciente, al verse desplazada de su rol político tradicional que le había impuesto el llamado status quo. Se resisten a aceptar a los nuevos sujetos de cambio en nuestro continente compuestos mayoritariamente por los pobres, indígenas, afriodescendientes, mujeres, soldados, entre otros.

La izquierda tradicional, se alía  abiertamente con aquellos sectores de derecha a los cuales decía combatir, o por lo menos enfrentar dentro de las reglas que el mismo imperialismo le había asignado.

Por otro lado, la izquierda más radical, se siente desplazado por los nuevos sectores políticos emergentes, que establecen una nueva metodología política para la toma del poder, diferente a las ineficaces propuestas electorales y armadas, que se habían agotado en los continuos fracasos y en las recurrentes traiciones sufridas de parte aquellos sectores que se llamaban revolucionarios, izquierdistas y populares.

Los movimientos de izquierda armados, que habían comenzado una nueva etapa de pacificación, auto impuesta. Se refugian de manera irracional  en posturas incomprensibles, que en algunos casos les ha llevado a las tristes alianzas con aquellos sectores que representaron en los años setenta, todo lo ruin de un régimen de derecha impuesto, bajo el disfraz de una falsa democracia, por el imperialismo norteamericano, al que tanto ellos y ellas supuestamente combatieron.

Algunos de esos grupos radicales de izquierda, que una vez se levantaron en armas contra los gobiernos de AD  y COPEY, hoy son sus aliados más cercanos de la derecha fascista, supuestamente conforman sus brazos armados. Todo esto por la soberbia de no querer aceptar que la Venezuela del nuevo milenio, se expresara políticamente con nuevas estrategias populares de la toma del poder, aprovechando la legalidad burguesa que el sistema democrático burgués permitía, para construir un nuevo socialismo, el Socialismo del Siglo XXI.

Aun la vieja izquierda, no supo superar dialécticamente la caída de la Unión Soviética, ni la construcción de un Nuevo Socialismo latinoamericano. Para ellos se hizo imposible aceptar a los nuevos actores que hoy construyen el nuevo orden político latinoamericano y mundial, desde una perspectiva diferente a los viejos dogmas de la izquierda tradicional.

Con la Unión Soviética, cayó también toda capacidad creativa de muchos grupos de izquierda que se aliaron y siguen aliándose a la doctrinas neoliberalismo y a las exigencias de las oligarquías nacionales. Prestan su experiencia a los grupos de extrema derecha como ideólogos, operadores políticos y también en algunos casos muy tristes, como bandas armadas que actúan contra los sectores populares que luchan por el derecho a la salud, al trabajo, a los estudios y a la tierra, ideales que ellos hasta hace diez años decían defender.

Algunos intelectuales de izquierda de aquel tiempo del Pacto de Punto Fijo, son ideólogos y palangristas del pacto de Puerto Rico. Estos intelectuales orgánicos y de oficio, se transformaron en voceros activos y pagados del imperio y en operadores políticos a la orden de aquellos mismos líderes políticos que ellos y ellas, en aquellos tiempos del bipartidismo adeco-copeyano, tildaban de traidores y vende patria. Tan solo se necesitaron unos cuantos dólares para comprar conciencias y discursos.

Algunos antiguos  y legendarios guerrilleros, se dan la mano y se abrazan con sus antiguos perseguidores y verdugos. Los otrora luchadores sociales le levantan las manos a golpistas y a prospectos de dictadores. Es como si se cumplieran aquellas proféticas palabras de Eduardo Galeano, cuando habla del mundo al revés.

Pareciera que el mito de una contrarrevolución que nace de la misma Revolución para combatirla, ante la ausencia de un liderazgo en la oposición venezolana, se hiciera realidad en nuestro contexto político.

Pareciera que esta teoría socio- política, se hiciera realidad en nuestro contexto revolucionario venezolano.  No es así, porque las alianzas hechas por algunos sectores políticos venezolanos, fueron circunstanciales y meramente oportunistas y electorales. No tenían, como no tienen ahora, una conciencia revolucionaria. Tan solo han sido alianzas electorales que deben evaluarse, para promover una crítica interna que permita aclarar posiciones políticas de cara a los nuevos comicios electorales que se avecinan y a los logros presentes y futuros de nuestra Revolución..

Tanto el PSUV como el gobierno revolucionario, deben cambiar la estrategia electoral de corto plazo, que ahora mantienen, como forma de mantener el poder, a una estrategia necesariamente política e ideológica que aportara mejores beneficios revolucionarios a mediano y largo plazo.

Se hace necesaria la revisión profunda de la estrategia revolucionaria, hay que orientarla hacia lo popular, profundizar el contacto con el pueblo, en las barriadas populares. Hay que ser efectivos en nuestra capacidad de dar respuestas a la gente en los problemas del día a día, sin descuidar por supuesto lo estructural y lo macro estructural que le da vida y continuidad a todo lo popular y político en esta Revolución bolivariana.

En verdad, se debe crear un verdadero gabinete del Poder Popular que repotencie la mayor cantidad de bienestar social, porque algunos sectores intelectuales de izquierda están rearmando una estrategia de presencia en las comunidades populares, en escuelas, universidades y en los Consejos Comunales, en el intento de revertir el lugar que ocupa la imagen del presidente Chávez en el imaginario colectivo de nuestro pueblo.

Dicha estrategia está en marcha, importantes sectores populares y educativos están siendo permeados, utilizando las estrategias aprendidas y dirigidas por algunos sectores que en tiempo del puntofijismo estaban comprometidos en las luchas populares y que en estos tiempos del pertoriquismo operan políticas de derecha, mimetizados como grupos de avanzada de características  revolucionarias.

La contrarrevolución, se está nutriendo de la misma revolución, no solo económicamente, sino también estratégica y logísticamente. Están usando las mismas estrategias y políticas sociales del gobierno revolucionario, para revertir a mediano y largo plazo a la Revolución bolivariana, posesionándose en las actividades sociales, culturales y políticas que deben cumplir los sectores revolucionarios en las comunidades.

Muchos y muchas de esos agentes de la contrarrevolución, están siendo financiados por el mismo gobierno venezolano. Se aprovechan de una característica que no hemos podido superar de la antigua izquierda tradicional venezolana, la ingenuidad política. Muchos sectores políticos y religiosos conservadores y neoconservadores, se han apoderado estratégicamente de algunas instancias que tienen que cubrir los colectivos revolucionarios en nuestras escuelas y comunidades.

Están programando actividades supuestamente educativas, muchas de ellas en alianzas con sectores populares, aun con el Ministerio del Poder Popular para la Educación, en las cuales subrepticiamente están trabajando el subconsciente de nuestra niñez y nuestra juventud haciéndoles más competitivas y promoviendo tácitamente principios propios del capitalismo y del neoliberalismo, denominado por el mismo Juan Pablo II, como salvaje e inhumano.

Esta Revolución Socialista y Bolivariana, debe superar de una vez por toda esa ingenuidad tan característica de los viejos y fracasados grupos de izquierda, que tradicionalmente operaron políticas gatopartistas en nuestro país y en nuestro continente.

Tenemos una gran responsabilidad política e histórica, porque lo que acontezca en nuestro país y con nuestra Revolución afectará positiva o negativamente en todos y cada uno de los procesos revolucionarios que se vienen dando en nuestro continente y en otras latitudes del mundo.

Debemos superar todo intento de división que atente contra el proceso revolucionario integracionista, que está uniendo a Latinoamérica toda contra las políticas imperialistas y contra toda pretensión de seguir construyendo un mundo unipolar. Para eso debemos construir un Partido Socialista Unido de Venezuela, que guie el proceso revolucionario que de continuidad a la Revolución e ideales de Simón Bolívar.

Obed Juan Vizcaíno Nájera.
Maracaibo- Venezuela.
11/04/2009



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