Y pensar que yo llegue a creer que pensaba

Por • 10 Abr, 2009 • Sección: Tribuna Abierta

Adentrándome en los conocimientos adquiridos en estos últimos días de mi etapa estudiantil, he venido percatándome con suma y mucha preocupación, que las cosas en ocasiones y en reiteradas oportunidades no son tal como las hemos vistos y que, nuestros procederes no se adaptan a nuestras formas idiosincrática de ser, sino que se ejecutan y se efectúan de acuerdo a ciertos y determinados patrones de conductas ya adquiridos, diseñados y predeterminados, para que sean absorbidos psicológicamente por ciertas y determinadas clases sociales, y en consecuencia se crea en esta o esa sociedad una especie de, lacayismo, subliminalmente adaptado a la conducta parsimoniosa y acomodaticia de esa sociedad sumida en la vanidad.

Muchas veces la inocencia suele salvar a las personas que ignoran en un determinado momento algunos hechos, pero si tomamos como referente el axioma jurídico que dice; “el desconocimiento de una norma o ley no implica su no cumplimiento”, fácilmente pudiéramos estar hablando de inocentes voluntarios, seleccionados para ser experimentos inconscientes de su propia destrucción, es decir, pareciera que solo somos conejillos de experimentos científicos, para la cura de una enfermedad desconocida, en un mundo escondido a micro millonésimos milímetros de distancia de nuestras narices, pero que, de alguna manera, alguien, no sabemos ¿en dónde? Desde tiempos remotos han venido conduciendo y manejando los tentáculos de ese marionetismo existencial, para mantenernos alejados y bien distante de nuestras propias verdades, subyugándonos a deleznable papel de observadores silentes del deterioro de nuestras propias esperanzas, es decir, no somos nada y nada sabemos o “solo se, que no sé nada” ¿En donde habré escuchado esta expresión?

Ahora memorizando y encontrándome con mis ideas, mis recuerdos  y mis pensamientos, me tropiezo de frente con mi realidad y veo reflejado en el manto cristal de las mentiras y los engaños la verdad consagrada de mis esperanzas, perpetuada y encarcelada en un lienzo tendido a lo largo de los años en la frágiles columnas de los sueños, ocultos por las tinieblas enceguecedoras de la avaricia. Y de ahí; las grandes ideologías convencedoras de realidades ficticias que en manos de habilidosos engañadores de oficio se convierte en la profesión más lucrativas en las faz de la tierra, porque, sin hacer nada, se hace mucho y sin decir nada lo tienes todo, y  solo es cuestión de mantener una dinámica  constante de mentiras y engaños y utilizar la retorica como medio conductivo y conductista  para poder mantener el ritmo del engaño y la credibilidad, hasta que las frágiles columnas del engaño y las patas cortas de la verdad se dejen alcanzar por cruda realidad. La política.

Cuando llegue o llegado a tener el sueño de querer llegar a donde están ellos, me han rechazado y me han llamado avaricioso, antirrevolucionario y envidioso, pero ¿Por qué ellos sí y nosotros no? Y cuando ven la factible posibilidad de ellos ser desplazados, nos vienen con el cuento de que nosotros los del pueblo que no tenemos renombre, estamos ganado para otras cosas que no sea la política y en consecuencia debemos declinar de nuestras aspiraciones, para que el liderazgo sea asumido, por don perico de los palotes, quien a fuerza de desapariciones y extrañas enfermedades a podido acumular experiencia en el campo político y por ello puede representarnos mejor, pero con sus ideas ¿Las mías?…Me refiero a las ideas que las puedo llamar del pueblo porque de ahí soy…que le salgan raíces en la  memoria de los marginales, pero que no se conviertan en un hecho de la realidad.

Y esta es una orden a nuestro comandante en jefe máximo y único líder HUGO RAFEL CHAVEZ FRIAS

SOLO LA DIGNIDAD NOS MANTIENE CON LAS FRENTES EN ALTO, EL DÍA EN QUE LA DIGNIDAD SE ACABE SE NOS ACABARAN LOS SUEÑOS.

Mi comandante en jefe, a usted  se le prohíbe desmayar en esta batalla, usted no tiene ni siquiera el permiso para enfermarse, porque usted representa para este pueblo; el último aliento de vida, para rescatar nuestros sueños y nuestra ¡Patria!

CHAVEZ,  es el camino

CHAVEZ, es la razón

Sin CHAVEZ, no habrá ¡Patria! ni Revolución

Jesús Chua Espinoza
10/04/2009



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