Pablo Medina, A Lo James Bond t Cantinflas, Es El Agente 333

Por • 3 Abr, 2009 • Sección: Tribuna Abierta

Como Ramón Martínez, anda tirando el 333

Advertencia, por razones de espacio, ¡y hay que ver cuánto espacio haría falta para hacer lo contrario1, en el título no se incluyó a Herman Escarrà, el agente 350. Como tampoco al 86 o Maxwell Smart, personificado por Don Adams, pero a éste por no considerársele con los méritos necesarios.

Otra cosa es Escarrà, conocido como el 350, por trabajar descubierto con un número correspondiente a la Constitución Bolivariana de Venezuela que tanto le gusta.

Mientras tuvo locos que le escuchasen, aunque todavía Ledezma en él se inspira y llama a militares a sublevarse, sostuvo mientras iba de arriba para abajo, sin disimulo alguno, que ese artículo servía para que cualquiera se alzase contra el gobierno. Con esa idea engatusó a muchos, entre estos a unos cuantos que trabajaban en PDVSA, para que se sumasen al golpe saboteando la empresa.

¿Y por qué, pese a ser constitucionalista, creyó y hasta todavía cree, en eso?

La antes mencionada norma, que ofrece como asidero dice:

“El pueblo de Venezuela, fiel a si tradición republicana, a sus luchas por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas o menoscabe los derechos humanos.”

Escarrà entendió que él, quizás por lo voluminoso, encarnaba al pueblo venezolano y si acaso bastaba con sumarle alguien, aunque descarnado fuese, como Ledezma, para ejercer el derecho y deber que se desprenden de lo anteriormente citado.

Sólo que el TSJ, en su oportunidad, dictaminó que la manera de ejercer lo emanado del 350 constitucional, es el referendo revocatorio. Por esa sentencia y tantas derrotas a cuestas, quedó desnudo. Aunque no descarnado.

Otro caso es el de James Bond, el 007, interpretado por varios actores en la pantalla grande y la pequeña, agente británico, que lucha contra todo aquello que se atraviese contra los intereses de su majestad y el capitalismo. ¡Se me calla y contra la pared!

El personaje del genial Cantinflas, el patrullero 777, como agente de tránsito, no siempre trabajó encubierto. Sólo lo hizo cuando hubo necesidad que colaborase para atrapar a una banda de malandros de poca monta, menos calificados que los de la llamada hampa común.

Pero ante esa pléyade de agentes, nombrados y omitidos, como Eliot Ness, quien se le atravesó en la vida a Al Capone, hay que destacar a esta nueva figura, el 333 que encarna Pablo Medina; el mismo que fuese de la Causa R, Polo Patriótico, PPT y últimamente del 2D, donde compartió funciones dirigentes, paños y manteles y hasta el pan con Miguel Enrique Otero Castillo, dueño y director del diario “El Nacional”.

Ahora, como agente libre, se ha deslindado formalmente del 2D y de quienes trabajan mediáticamente, pues no es lo suyo y hasta de Manuel Rosales, quien hoy anda jugando al escondite. Para marcar distancia con éste, le acusó de haberse vendido al gobierno en el 2006.

Y esto viene a cuento porque Pablo Medina, como corresponde a un agente secreto o encubierto que se respete, en la más estricta “clandestinidad”, como el ánima sola, declaró a un diario regional, lo que dijimos contra Rosales y, además, que de ahora en adelante es el líder del partido 333. El número, piensa uno, sirve además para hacer creer que en la orfandad no anda.

La cifra también, según sus propias expresiones, lo utiliza por el artículo que, en la Constitución Bolivariana, señala lo siguiente:

“Esta constitución no perderá vigencia si dejase de observarse por acto de fuerza o porque fuese derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella”.

“En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el establecimiento de su efectiva vigencia”.

Como al parecer de Pablo, Chávez hizo de la Carta Magna un estropajo, el se autoproclamó agente constitucional, algo como Tamakún, el “Vengador Errante” y tomó el nombre del número del artículo respectivo.

Pero no es nada original. Está copiando a Ramón Martínez, quien cuando acudió al TSJ a solicitar la inconstitucionalidad del referendo de diciembre del 2007, amenazó que si no se resolvía conforme a lo que había solicitado, entonces “le tiraría al tribunal y al gobierno el 333”.

Pero hay más. Cuando Pedro Carmona Estanga, levantando una página en blanco, juró para asumir la presidencia, abolió la Constitución y todo lo que le dio la gana abolir, Pablo Medina no le sacó el 333, sino aplaudió hasta sangrar.

Además, tampoco el 333 constitucional se interpreta como lo hace Pablo, el proceder es otro y está en las leyes. Para eso están los tribunales. Y en esto, no hay caballero o agente andante con licencia.

Pero este partido de Pablo no tiene parangón. Por el origen del nombre y los del hombre, sólo tiene como fin tumbar a Chávez. Es su alfa y omega. No importa que, en sus declaraciones guilladas a la prensa, haya “exhortado a los jóvenes y líderes sindicales a que se unan a esta nueva ideología política para rescatar los valores perdidos de un país”. Pues el número denuncia y coincide perfectamente con aquello de “Chávez, vamos por ti”. Y hasta equivale a ¡No es NO1

No es posible creer que eso sea suficiente predicamento para formar un basamento “ideológico” y menos para sustentar un partido que mire hacia el futuro. Pero si habla muy mal del bando opositor.

Eligio Damas
03/04/2009



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