Mujer Bruta y anciano esmorgallao

Por • 28 Feb, 2009 • Sección: Tribuna Abierta

…no es un romance, no es un idilio, no es un amorío ni tampoco es un jujú….

Tuve un encuentro casual con una escuálida bruta. Yo venía de la panadería y me detuve en el kiosco de Juan. En la mañana, además de vender el periódico, él dispone de un termo para vender cafecito negro y, en la tarde, acomoda una cavita de anime –con hielito-para vender la cerbatana bien el odia, así que por re o por fa me paro que (donde) Juan, bien que yo vaya a la panadería o, acaso, donde el “chino Julio”,  a hacer los mandados que ordena “la autoridad” de la comarca.

Siempre me paro que Juan y hablo pendejadas con vecinos muy inteligentes, a los que “pico”,  para oírles la lengua. Le echo bromas a los mocosos que van para la escuela, algunos de los cuales me dan un besito pero, otros me tienen miedo.

Es la vida del barrio, tan bonita. Es que, al despuntar el Padre Sol-cada mañana- la gente sale a trabajar. No hay mejor educación que el trabajo. Pero, hay que educar los sentimientos-en especial, los sentimientos hacia la patria de Simón Bolivar-porque, de otra manera, la formación es deficiente.

En estas circunstancias descritas, ella- la escuálida rebruta a la que me refiero-detuvo su reluciente camioneta, casi al frente, y se bajó a diligenciar algunas cuestiones- es lo que supongo-y, al verme, me saludo con displicente desdén, lo que no me dio frío ni calor, para eso, el kiosco de Juan.

Pero, en contrario, la miré atentamente tanto a estribor como a babor en la medida en que sus movimientos de mujer me lo permitieron y, cuando se alejó, la miré de popa.

Era suficiente pero, no estaba demás mirar la espectacular proa.

Ella tiene sus años pero, cuando se emperifolla, luce mejor que Madona.

Su marido murió hace muy poco. Era un ingeniero prepotente pero, muy trabajador y tal vez honestísimo pero, escuálido. Ellas es arquitecta de vieja data. Otrora, siempre que tropezaba con ella en la acera,  yo no dejaba de echarle una flor, por lo bajito, pero ahora, más vale que no.

Cuando regresó a su camioneta, tuvo la gentileza de acercarse hacia donde yo estaba y me dijo con altivez que: …“se que sigues escribiendo bobadas inútiles pero no te leo porque tu líder me sabe a…”

¡Tú pareces un indigente- me espetó-pero, si te arreglas un poco podrías meter la cova a alguien que no te conozca pero, a mí no!

Ella es indudablemente hermosa pero, bruta y arrogante. Manifestó detalles precisos de algunas cuestiones a las que me he referido en algunos temas que me han publicado en la red, y que ella, de no haberlas leído, no tenía por qué estar enterada.

Además, sabe ella que yo no pertenezco ni visito el mundo de las corbatas.

Intenté tender un puente pero, más vale que no pues ella empezó a maldecir con rencor al Presidente de Venezuela y, por mucho que traté de desviar la riña- que no conversación-de ella con ella, frente a mí, tampoco pude.

Espaturré la bolsa con panes que sostenía debajo de mi sobaco, amordacé mi lengua y apreté el culo para evitar responderle de alguna manera pero, ello no fue suficiente. Entonces apelé a la mayéutica, y la fui llevando a mi terreno hasta verla indefensa, vulnerable y confundida.

He de advertir que mi terreno no es otro que el cambiar impresiones en paz, sin estridencias de ninguna naturaleza y sin convencionalismos absurdos, sin mentiras premeditadas y sin manipulaciones mezquinas porque, la verdad tiene partes e, irse a favor de sólo una de ellas, es parcializarse.

La verdad siempre está por ser pero, en el caso que nos ocupa, hay que advertir a todos que, no se trata de una lucha de las mayorías-el pueblo- contra las minorías-la élite-sino de la justicia contra la injusticia, de la verdad contra la mentira y todas las personas cuya cabeza no es más que una concha vacía, no son el enemigo sino el instrumento de que se vale el enemigo para atacarnos.

Ya en mi terreno, casi maniatada con ternura, y aparentemente saldada su animadversión contra Chávez, ella por poco me da un pescozón porque le dije un embuste bonito en la patica de la oreja.

Para colmo de males, me dijo bribón, sinvergüenza, andrajoso y otras cuestiones muy feas. Quedé esmorgallao pero, ahí ahí.

Tal vez más adelante-si la consigo nuevamente- procuraré obsequiarle una flor bonita.

Guillermo Guzman
oceanoatlanticoguillermo@gmail.com
14/09/2008



Tu opinión es importante. Escribe un comentario