No nos engañemos

Por • 14 Feb, 2009 • Sección: Tribuna Abierta

El comunicado que presentó el tal Farache debe ser leído con atención a lo que en realidad quiere afirmar,  relacionando lo que no dice con las acusaciones previas formuladas en contra de nuestro Gobierno. Veamos el siguiente párrafo construido con partes del “comunicado”:

“… en el caso del robo y profanación de la Sinagoga Tiferet independientemente del móvil, se profanó un templo religioso dejando mensajes teñidos de odio. (…) Esperamos que el proceso judicial arroje nuevas luces sobre las motivaciones del caso y la autoría intelectual. (…) El Gobierno Nacional nos ha manifestado su compromiso de luchar por erradicar sentimientos ajenos al gentilicio venezolano y de volver la paz y la tranquilidad a nuestra feligresía.”

Al utilizar la expresión: independientemente del móvil, pretende restar importancia  al móvil del atentado, intención reforzada por el hecho de que no hace referencia alguna a que quien dirigió el asalto está estrechamente vinculado con el rabino del templo y a cargo de su seguridad.

Igualmente, omite ese hecho cuando pide nuevas luces sobre las motivaciones del caso y la autoría intelectual. Obviamente está sugiriendo que el móvil podría no ser el robo y al omitir cualquier referencia a la probable implicación del rabino, está regresando a su acusación inicial contra el Gobierno.

Utilizar la expresión: se profanó un templo religioso dejando mensajes teñidos de odio; y más adelante: volver la paz y la tranquilidad a nuestra feligresía, está dirigiendo un mensaje que permita aflorar el temor y la paranoia que ellos mismos han sembrado entre su gente.

No nos engañemos, el sionismo está trabajando por la aniquilación de la raza humana (por lo menos de 5Mil millones de seres humanos) porque al ritmo en que están siendo explotados los recursos naturales, el Planeta colapsará antes de 200 años y la tecnología necesaria para viajes interplanetarios más allá de nuestro Sistema Solar, no estará disponible antes de 300, quizás 500 años. Sólo eliminando la competencia podrá el poder mundial conservar sus privilegios.

El proceso de crear las condiciones para que las personas acepten los acontecimientos que han estado ocurriendo comenzó hace varios años cuando, a través de los medios de comunicación, se han estado creando las condiciones para la disolución de la Familia. Es la Familia el centro donde se originan y transmiten los Valores Morales sobre los cuales se fundamenta la interrelación de las personas en la Sociedad y la organización de las Instituciones que establecerán las Normas que regularán el acontecer cotidiano.

Como parte de ese proceso los medios de comunicación han desarrollado una actividad para promocionar intensamente la homosexualidad (más de uno me acusará de homofóbico), la promiscuidad (es probable que también me acusen de pacatería) y el consumo de drogas. Después del Mayo Francés (1968), con el fin de  neutralizar los movimientos  de  la juventud organizada,  fue  incentivado  el consumo de  drogas a través de los medios de comunicación pero la promoción de la homosexualidad seguía estando limitada. Los tabúes se rompieron con la película Cruising (William Friedken 1980) y el impulso que significó para la industria de la pornografía.

El sionismo opera un monopolio mundial sobre los medios de comunicación, la industria del entretenimiento, el sistema financiero y los servicios médicos y de salud. Hemos visto como después del autoatentado del 11-Sep-2001, la sociedad estadounidense aceptó tranquilamente la anulación de todos sus derechos fundamentales. Ahora vemos como están siendo despojados de sus viviendas y de sus ahorros y permanecen pasivos, inermes, mientras el Gobierno entrega los dineros públicos a los autores del despojo.

Lo que está ocurriendo es que los capitales sionistas están reconcentrando su poder financiero al tomar el control de las instituciones “quebradas” utilizando los fondos publicos recibidos del Estado. El Gobierno recibe préstamos de la banca para entregar a los bancos el “auxilio” financiero destinado a relizar la compra de los bancos “quebrados”; para pagar los préstamos recibidos de la banca, el Gobierno aumentará los impuestos; con ello, los pagadores de los préstamos serán los mismos ciudadanos que han sido despojados por los bancos. El resultado final es que las organizaciones como el Morgan/Chase y el Bank Of América habrán multiplicado su poder financiero sin realizar desembolso alguno.

La tal crisis financiera está generando desempleo creciente y con ello una fuerte presión a la baja sobre los salarios lográndose el efecto buscado por los chupasangre de la empresa privada: el aumento de la rentabilidad. Ante las probables conmociones sociales que puedan presentarse, los medios de comunicación intensificarán el temor y el odio entre la clase trabajadora: a quienes han conservado un empleo y aún pueden mantener una vivienda, los desposeídos les serán  presentados como una amenaza, como el enemigo; así, esa supuesta “clase media” cuya única posesión será la capacidad de contraer deudas, aceptará cualquier medida represiva del Estado para neutralizar al enemigo porque percibirán que los están protegiendo. Una vez  establecida  claramente la división, en dos bandos, en la sociedad estadounidense y en la europea,  buscarán reafirmar la percepción de que el resto del mundo es su enemigo; que se tiene la necesidad, y el derecho, de apropiarse de los recursos necesarios para la supervivencia. Entonces vendrán por nosotros.

Rafael Gonto Díaz
laribia@cantv.net
13/02/2009



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