Las Líneas para Chávez

Por • 14 Feb, 2009 • Sección: Tribuna Abierta

Pescador de Sueños

Ahora cuando escribo estas reflexiones, apenas faltan unas horas para que se realice en Venezuela el referendo aprobatorio de la enmienda constitucional. Será, sin lugar a dudas, un evento extraordinario ya que significará para nuestro pueblo otra contundente victoria dentro del proceso de construcción de la democracia participativa y protagónica.

Hoy es 14 de febrero, día consagrado al amor y a la amistad -especies en peligro de extinción gracias al capitalismo salvaje, el neoliberalismo y la globocolonización-. Y por supuesto, será una gran oportunidad para potenciar el consumismo y la cursilería.

Y en cuanto a ello, los revolucionarios no escapamos a la nefasta influencia del discurso y espiritualidad de los Señores de la Guerra y sin percatarnos reproducimos sus conceptos y perpetuamos su dominación ideológica. Y lo hacemos cuando decimos, por ejemplo, que “el amor es la bomba más poderosa” para construir un mundo nuevo. Está buena la intención, pero es grotesca la expresión.

La construcción de un mundo nuevo implica la invención de nuevos códigos en el discurso, que sean el reflejo de un nuevo humanismo, de un nuevo pensamiento y de una nueva espiritualidad, y esa codificación hay que construirla ahora en la hora de la revolución. Y es misión y responsabilidad principal de los líderes adelantarla.

Ahora bien, cuando consumado sea el éxito del referendo de mañana, es de vital importancia comprender que cuando se asumen posturas reformistas, la derrota es el resultado consecuente, y cuando se enmiendan las faltas, el pueblo premia con la victoria, porque el pueblo quiere más revolución, no que se la desaceleren.

Por otro lado, si se quiere consolidar el avance revolucionario es necesario afrontar tres elementos imprescindibles e impostergables. El primero tiene que ver con el PSUV; es imperativo, urgente, convertirlo en una maquinaria revolucionaria que organice, concientice y movilice al pueblo en aras de nuevas conquistas revolucionarias; que el mismo no sea una mera maquinaria electoral; de lo contrario, el burocratismo, el parasitismo y el clientelismo lo destruirán, y será un partido tradicional más, como los de la cuarta república.

El segundo se relaciona con los medios de comunicación. Esta artillería pesada de la guerra de cuarta generación no puede seguir bajo el masivo control de los enemigos de la patria. Es inadmisible que el Estado permita que impunemente se siga enfermando a una parte de la población a través de tales medios con mensajes que estimulan el odio e incitan a la violencia. Urgente ponerle coto a esto.

El tercero se refiere a la impunidad. No se puede permitir que los sectores económicamente poderosos del país continúen cometiendo toda clase de crímenes en contra del pueblo venezolano y la justicia (o mejor, la in-justicia) siga impávida sin aplicar los castigos correspondientes. Inaceptable que el Ministerio Público, la policía y los tribunales sean eficientes cuando de perseguir o juzgar al pueblo se trate, y no obstante se comporten de una manera tan inepta y complaciente a la hora de proceder frente a las tropelías de los empresarios mediáticos y de los acaparadores de alimentos y especuladores.

Si no queremos que la Quinta República se pierda como se perdió la Primera, y el país se sumerja en una guerra fratricida que dure quién sabe cuántos años, es necesario atender y resolver urgentemente los elementos antes señalados.

Saboreemos la victoria, pero no nos empalaguemos con las mieles del triunfo.

Patria, Socialismo o Muerte, ¡Venceremos!

Ramiro Meneses
ramiromen@gmail.com
14/02/2009



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