Inicio de la Guerra Federal 20 febrero 1859

Por • 31 ene, 2009 • Sección: Noticias Nacionales

20 febrero 1859 – 24 abril 1863

Guerra civil venezolana, también conocida con el nombre de Guerra Larga, Revolución Federal o Guerra de los Cinco Años, utilizada esta última denominación por aquellos historiadores que sitúan el comienzo de la guerra con los primeros alzamientos ocurridos contra el recién instaurado gobierno de Julián Castro (mayo-julio 1858). Fue, después de la Guerra de Independencia, la más larga contienda civil que haya asolado el territorio nacional y fue, para Venezuela, una prolongación de la Guerra de Independencia en cuanto a los problemas de carácter social y polÍtico, dejados sin resolver una vez lograda definitivamente la emancipación de España con las victorias de 1821 y 1823 y la separación de la Gran Colombia bolivariana en 1830.

Antecedentes: El consenso que se materializaba con la creación de la nueva República de Venezuela en 1830 se producÍa en torno a una situación que permitiera mantener un sistema oligárquico de gobierno, incorporando a él, tanto los remanentes del antiguo mantuanaje como los nuevos grupos surgidos de la contienda armada y cuyos privilegios sociales se veÍan confirmados por las tierras que habÍan recibido como resultado del traspaso a nuevas manos del latifundio colonial. Al mismo tiempo, la situación de guerra en que habÍa vivido el paÍs durante 3 lustros habÍa permitido la consolidación de una burguesÍa comercial, enriquecida gracias a las oportunidades que ofrecÍa el abastecimiento continuo de las campañas militares, dentro y fuera del territorio nacional. El “paÍs polÍtico”que nace entonces en 1830 es la expresión de estos grupos dominantes. El resquebrajamiento del consenso inicial es, más que todo, producto de los intereses antagónicos que enfrentan, progresivamente, los 2 principales sectores de esta oligarquÍa ante el nuevo papel que desempeña Venezuela en el cuadro de la economÍa mundial: el sector de los hacendados y el sector de los comerciantes. La Venezuela de 1830 era, virtualmente, un campamento armado de ex combatientes de la Independencia, recompensados, muchos de ellos, con la adjudicación de tierras.

Esta clase “latifundista”veÍa coartada su participación efectiva en la conducción de los destinos de la nueva república por la centralización del poder, legitimada por la Constitución de 1830, bajo el gobierno de José Antonio Páez y sus sustentadores: el rico sector de la burguesÍa comerciante, principalmente caraqueña, núcleo dominante del Partido Conservador. Las primeras rebeliones de 1830-1831, iniciadas en el oriente del paÍs, apuntaban a debilitar o a destruir la base de poder de Páez y restaurar los privilegios de los militares-hacendados, además de ser una manifestación del regionalismo polÍtico que venÍa desde la Colonia y se habÍa fortalecido durante los primeros años de la guerra emancipadora. De esta manera, los rebeldes abogaban por un gobierno federalista como la estructura polÍtica más viable para mantener el control sobre su dominio regional. De la misma manera, la llamada Revolución de las Reformas de 1835-1836 fue un renovado intento para limitar, bajo el manto del federalismo, el poder del grupo dirigente y otorgar a los hacendados unas mayores prerrogativas, tanto polÍticas como económicas.

La unanimidad que se manifiesta en torno a la aprobación de la Ley de Libertad de Contratos del 10 de abril de 1834 es el reflejo pasajero de unos años de relativa bonanza económica, particularmente en las zonas de producción agrÍcola de los valles centrales. En los llanos, la lenta recuperación de la ganaderÍa, diezmada durante las campañas de la emancipación, se enfrenta a una tensa situación de carácter social: los nuevos amos del suelo, amparados por una legislación más severa aún que durante la Colonia, buscan frenar, sin lograrlo completamente, el incremento del abigeato y la permanencia endémica del llamado “bandolerismo”, manifestación primigenia de una profunda inconformidad social. La crisis económica, cuyos efectos se empiezan a sentir en el paÍs a partir de 1842, agudiza las tensiones latentes. La pauperización creciente de pequeños y medianos propietarios, desposeÍdos de su tierra por los efectos del encarecimiento del crédito y de las ejecuciones de hipotecas y la marginalización de pequeños comerciantes, vinculados esencialmente a los circuitos de distribución interna de los productos agropecuarios (siendo ilustrativo en este sentido el caso de Ezequiel Zamora), son las principales causas de los levantamientos de los años 1846 y 1847, cuya expresión polÍtica se refleja en la creciente radicalización de los planteamientos del Partido Liberal y de su vocero, el periódico El Venezolano.

Sin embargo, ni el Partido Liberal, ni su jefe nominal, Antonio Leocadio Guzmán, aunque estuviere comprometido éste último en las insurrecciones de 1846, consideran una modificación de las estructuras sociales; su lucha sigue enmarcada dentro del contexto de los intereses de una clase propietaria, la de los hacendados. En ese sentido, la elección de José Tadeo Monagas en los comicios de 1846 no es sino el producto de lo que el historiador Federico Brito Figueroa califica como “una prevaricación polÍtica”. La década de consolidación en el poder de la “autocracia liberal”(1848-1858), después de los acontecimientos del 24 de enero de 1848 y de la derrota de José Antonio Páez (agosto 1849), presencia algunas reformas en favor de los terratenientes: abolición de la esclavitud y otorgamiento de indemnizaciones a los antiguos propietarios de esclavos; modificación de la Ley del 10 de abril de 1834 y de su corolario, la Ley de Espera y Quita de 1841. Pero, por sobre todo, el dominio polÍtico de la dinastÍa monaguera se traduce por un proceso de acaparamiento de tierras, particularmente en la región oriental del paÍs, mediante la adquisición de baldÍos asÍ como de antiguos resguardos indÍgenas, las cuales quedan en manos de los 2 reducidos grupos que rodean, en su turno, tanto al presidente José Tadeo Monagas como al presidente José Gregorio Monagas y a su familia. Ante esta situación, una fracción del Partido Liberal logra un entendimiento con los grupos conservadores bajo la consigna de “Unión de los venezolanos y olvido de lo pasado”que lleva al derrocamiento de José Tadeo Monagas en marzo de 1858.

Los prolegómenos de la guerra: Con la Revolución de Marzo de 1858, comenzó la cadena de acontecimientos que encendió la chispa de la Guerra Federal. Bajo la dirección de Julián Castro, el movimiento insurreccional prometÍa liberar a todos los trabajadores, sirvientes y campesinos que tomaran las armas de las deudas que tuvieran con sus patronos, sumas éstas que serÍan financiadas por la TesorerÍa nacional al triunfar la revolución. Pero, una vez consolidado el nuevo gobierno, el predominio del elemento conservador en su seno junto con las medidas de retaliación contra cualquier intento de oposición, reavivaron la lucha. El 7 de junio de 1858, un decreto del presidente Castro ordena la expulsión de Venezuela de Juan Crisóstomo Falcón, Ezequiel Zamora, Wenceslao Casado, Antonio Leocadio Guzmán, José Gabriel Ochoa, Fabricio Conde y otros futuros jefes de la contienda armada, mientras en los valles de Aragua, en la sierra de Carabobo y en los llanos de Portuguesa se levantan en armas, bandas de “campesinos armados”, bajo el liderazgo de “hombres oscuros”(es decir mestizos) como Zoilo Medrano o José de Jesús González, el Agachado, quien habÍa acompañado a Zamora en la rebelión de 1846. Mientras la insurrección se extendÍa, el Gobierno se encontraba cada vez más incapacitado para suprimir tales estallidos; a medida que se propagaba la revuelta, se aceleraban su vigor y su ritmo. Rumores de que el Gobierno se proponÍa restablecer la esclavitud y que los hierros que se utilizaban para marcar los sacos de añil serÍan, en realidad, hierros para marcar a los futuros esclavos, servÍan para exaltar el terror de las poblaciones rurales a las cuales se les decÍa, además, que iban a ser vendidas a los ingleses quienes, supuestamente, iban a utilizar su carne para hacer jabón y sus huesos para fabricar mangos de cuchillos y de bastones. En respuesta, las consignas de: “°Mueran los blancos!”y “°Hagamos una nación para los indios!”, eran muestras del grado de violencia alcanzado.

Mientras tanto, la reunión en Valencia de una Convención Constitucional intentaba traducir los principios de la Revolución de Marzo en términos de un programa polÍtico. Los diputados liberales ante la Convención se hicieron voceros de un sistema federal de gobierno, el cual, junto con el sufragio universal era, según ellos, “lo que se necesitaba para asegurar la estabilidad de Venezuela “La nueva Constitución del 31 de diciembre de 1858 buscaba conciliar los puntos de vista liberales y conservadores. Sancionaba el sufragio universal de varones, reafirmaba la abolición de la esclavitud y esbozaba unas reformas en sentido federalista con la elección de gobernadores de provincia y mayores poderes para los municipios. Pero, en realidad, la nueva Carta Magna se encontraba desfasada con relación al desarrollo de los acontecimientos en el paÍs. Desde el destierro, en las vecinas islas caribeñas de Curazao y Saint Thomas, los jefes liberales expulsados en junio de 1858 se organizaban, preparaban tropas, elaboraban programas (destacándose entre ellos el Programa de Federación, elaborado en Saint Thomas por la Junta Patriótica de Venezuela, presidida por Félix MarÍa Alfonzo). En agosto de 1858, un intento de los liberales para derrocar a Julián Castro, conocido como La Galipanada, es debelado y fracasa; pero el domingo 20 de febrero de 1859, el comandante Tirso SalaverrÍa, seguido de 40 hombres, asalta con éxito el cuartel de Coro, se apodera de 900 fusiles y lanza el “Grito de la Federación”, cuya fecha pasará luego a formar parte del escudo nacional, al lado de la fecha del 19 de abril de 1810. La guerra habÍa empezado.

Consideraciones generales: A pesar de ser un fenómeno de crucial importancia para la comprensión histórica de Venezuela, la Guerra Federal ha sido poco estudiada por la historiografÍa nacional. Fuera de la importante obra de Lisandro Alvarado, Historia de la revolución federal en Venezuela, publicada por primera vez en 1909, la mayorÍa de los estudios sobre la guerra se han centrado sobre sus aspectos puramente militares o sobre la figura de Ezequiel Zamora, la cual ha sido objeto de una polémica, aún no resuelta, acerca del carácter revolucionario de sus ideas y de su acción polÍtica (según lo expone Federico Brito Figueroa en Tiempo de Ezequiel Zamora), en contraposición con otra visión que lo sitúa dentro del contexto tradicional del caudillismo decimonónico (tal como lo expresa Adolfo RodrÍguez en Ezequiel Zamora). En todo caso, debido a la falta de un estudio sistemático del fenómeno, se puede afirmar que la Guerra Federal ha generado toda una mitologÍa a su alrededor que ilustra la complejidad de los problemas que planteó y aún plantea en la actualidad. Sin pretender resolver estos problemas, se puede, en todo caso, señalar algunas lÍneas directrices.

En primer lugar, la Guerra Federal no involucró a todo el territorio venezolano. Los combates más importantes quedaron circunscritos a la zona de los llanos altos y bajos (el territorio de los actuales estados Barinas, Portuguesa, Cojedes, Apure y Guárico); varios brotes se registraron en la zona central (estados Falcón, Lara, Yaracuy, Carabobo y Aragua), asÍ como en el oriente (principalmente en el territorio de los estados Anzoátegui y Sucre), pero se trataba en estos casos de actividades de guerrilla que sólo lograron cobrar importancia en los últimos meses de la contienda. Regiones enteras del paÍs, como los Andes, Guayana y el Zulia se mantuvieron prácticamente al margen de la lucha. En los Andes, particularmente, se rechazaron, en varias oportunidades, las incursiones de los “vándalos de Apure”. En segundo lugar, los efectos de la guerra sobre la economÍa del paÍs han carecido de una evaluación precisa. Si bien es cierto que la ganaderÍa quedó disminuida (resultado lógico de la concentración de los combates en las zonas de tradición pecuaria), aunque las estimaciones dadas de 7.000.000 de cabezas de ganado perdidas han sido fuertemente cuestionadas con toda la razón, por el historiador Eduardo Arcila FarÍas en vista de su falta de verosimilitud, otros rubros de la producción no sufrieron igual mengua. El café, en particular, extiende su predominio en la zona andina y, en Guayana, se inicia el ciclo del “boom algodonero”provocado por las incidencias de la Guerra de Secesión de Estados Unidos (1860-1865).

El problema aquÍ surge, en gran parte, debido a la carencia de cifras, producto del desbarajuste de los organismos de control y fiscalización de las aduanas; pero la falta de documentación estadÍstica no equivale siempre a una ausencia de producción. Para lograr una comprensión del fenómeno, conviene analizar la Guerra Federal desde el triple aspecto militar, polÍtico y social. Durante el tiempo en que duró la contienda armada, el debate polÍtico, centrado en Caracas, giró en torno a la oposición tradicional entre los sectores liberales y conservadores. Roto el consenso inicial de la Revolución de Marzo de 1858, Julián Castro buscó la alianza de uno u otro bando con el fin de lograr su propia permanencia en el poder. Sus maniobras, sin embargo, sólo lograron acelerar su caÍda (1.8.1859); el establecimiento de un efÍmero Gobierno provisional federalista que dura menos de 24 horas y que, después del episodio de La Sampablera (2.8.1859), es reemplazado por un nuevo Gobierno de tendencia conservadora. Sin embargo, dentro del propio Partido Conservador, se enfrentan 2 tendencias: la de los “constitucionalistas”o “legalistas”, voceros de un Gobierno civilista y que apoyan a Manuel Felipe de Tovar y Pedro Gual; y la de los “dictatoriales”, encabezados por Pedro José Rojas, quienes promueven la figura de José Antonio Páez como única salida para restablecer la paz.

El segundo regreso de Páez a Venezuela, en marzo de 1861, sirve para agudizar estas tensiones que resultan en el derrocamiento del presidente Pedro Gual (29.8. 1861) y la proclamación de una dictadura, encabezada por Páez pero dirigida, en realidad, por Pedro José Rojas. Con la instauración de este gobierno dictatorial, el partido conservador quedó formando agrupaciones sin dirección y sin programa especÍfico; y es dentro de este contexto que debe entenderse el documento redactado y firmado por representantes de la burguesÍa comercial caraqueña (el sector civilista del conservadurismo), quienes, dirigiéndose a la CancillerÍa británica a través de la misión diplomática inglesa en Caracas, imploraban la intervención de Inglaterra, a cambio de la oferta de “desprenderse del territorio de la Guayana y negociarlo con la Gran Bretaña, pagando con él la deuda extranjera contraÍda con súbditos ingleses, y además la deuda externa de la República “(22.11.1861). Se trataba, en ese sentido, de pedir una intervención, tanto contra los insurgentes federalistas como contra el Gobierno paecista que habÍa iniciado, para esa fecha, unas conversaciones con Falcón en busca de un entendimiento polÍtico. Estas conversaciones, llevadas a cabo en la sabana de Carabobo (diciembre 1861), no lograron resultado favorable, prolongándose la lucha hasta las negociaciones del Tratado de Coche, en abril de 1863.

En el plano militar, la Guerra Federal fue, esencialmente, una guerra de guerrillas. Fue, también, en sus inicios por lo menos, la primera contienda armada en que se utilizó la recién instalada red del telégrafo eléctrico como medio de información; pero, al poco tiempo, la destrucción de los cables y de las estaciones telegráficas paralizarÍa este servicio. Sólo durante el primer año (febrero 1859-febrero 1860), se puede hablar de una unidad de mando en el seno del Ejército federalista, en el desempeño de la cual Ezequiel Zamora, hasta su muerte inesperada en San Carlos (10.1.1860), demuestra unas destacadas cualidades como estratega. Tres grandes batallas constituyen hitos de excepción en el desarrollo de los combates: la de Santa Inés (10.12.1859) en que Zamora, al mando de 3.400 hombres, derrota al Ejército del Gobierno, fuerte de 2.300 hombres, bajo el mando del general Pedro Ramos, con un saldo de 1.200 bajas entre ambos bandos aproximadamente; la de Coplé (17.2.1860) en que las fuerzas gubernamentales del general León de Febres Cordero derrotan al Ejército federalista de 4.500 hombres, bajo el mando del propio Falcón, y la batalla de Buchivacoa (26-27.12.1862) en que los generales federalistas Manuel Ezequiel Bruzual y José González, al mando de unos 3.000 hombres, derrotaron a los 2.500 soldados del general Facundo Camero. Pero, en realidad, fue la batalla de Coplé la que decidirÍa el curso general de la guerra.

Después de la derrota sufrida, Falcón resuelve dispersar su ejército y, prácticamente hasta la negociación final, salvo en la batalla de Buchivacoa antes mencionada, el resto de los encuentros armados no involucró, en promedio, a más de 300 combatientes en uno y otro bando. Según los datos compilados por Manuel Landaeta Rosales, entre 1859 y 1863, se libraron 2.467 acciones guerrilleras y 327 “batallas”que conforman el marco de referencia para la cronologÍa militar de la Guerra Federal. El saldo en vidas de la contienda no se ha podido determinar con precisión: las estimaciones varÍan entre 150.000 y 200.000 muertos (sobre una población total de aproximadamente 1.800.000 h, o sea entre un 8% y un 11% de la población del paÍs), aunque es necesario señalar que la malaria y las disenterÍas cobraron probablemente un número mucho mayor de vÍctimas que los combates propiamente dichos. Desde un punto de vista demográfico, además de la pérdida en vidas humanas, la Guerra Federal generó un importante proceso de movimiento de poblaciones, tanto por los combatientes que desplazó dentro de los teatros de operaciones guerrilleras como por las migraciones que suscitó, particularmente desde los llanos de Barinas y Portuguesa hasta la zona andina.

Pero es desde un punto de vista social que la Guerra Larga ofrece mayor complejidad en cuanto a un intento de interpretación. Como lo señala Federico Brito Figueroa: “En la Guerra Federal, la dirección polÍtica [de la insurrección], especialmente después de la muerte de Ezequiel Zamora, la desempeñan los terratenientes, capas sociales de la pequeña burguesÍa urbana y caudillos militares ideológicamente aburguesados, oprimidos pero no explotados por el orden polÍtico dominante “Este hecho ayuda a entender el desfase, particularmente durante los inicios de la contienda, entre los manifiestos que justifican la rebelión y la reacción popular que suscitan. El programa del propio Zamora era de naturaleza esencialmente intelectual, primordialmente polÍtico y más bien moderado que radical: exigÍa la abolición de la pena de muerte, la prohibición perpetua de la esclavitud y el sufragio universal combinado con el principio alternativo de gobierno. Pero, el “Grito de la Federación”traÍa consigo nuevamente la irrupción violenta en el escenario venezolano de las masas llaneras. Al igual que en 1813-1814 con las huestes de José Tomás Boves, el ansia igualitaria de la “sociedad llanera”se enfrenta a la “sociedad jerárquica”que de hecho, han mantenido las instituciones republicanas del paÍs. Más que una “insurrección campesina”, en el sentido europeo de la palabra, la Guerra Federal presenció un renovado intento de fusión entre 2 realidades sociales y raciales, blancos contra razas mezcladas, de la Venezuela agraria. Por ello, el perÍodo de 1859 a 1860, cuando la insurrección se concentra y cobra fuerza en los llanos apureños, portugueseños y barineses, es visto como el año de la gran amenaza, de la grande peur.

De allÍ la insistencia de muchos autores en destacar los aspectos de “barbarie”que caracterizaron muchos episodios de la contienda. Pero ya muerto Zamora y dispersado el Ejército federalista después de Coplé, el impacto social del movimiento se atomiza. Las tropas federales, armadas de formularios en blanco firmados por Falcón o por otros jefes, otorgaban ascensos y tÍtulos militares a lo largo y ancho del paÍs. Como señala José Gil Fortoul “habÍa coroneles y capitanes analfabetos, y antiguos esclavos convertidos en generales; ellos no sabÍan leer ni escribir, pero todos tenÍan licencia para saquear, destruir y matar “Sin embargo, en términos de sus consecuencias, la Guerra Federal no modificó las estructuras de una sociedad agraria tradicional. La solución conciliatoria adoptada con la firma del Tratado de Coche, en abril de 1863 consagró el triunfo nominal de la Federación, aunque en la práctica este principio polÍtico nunca pasó de ser una ficción. Falcón distribuyó liberalmente los frutos de la victoria entre él mismo y sus compañeros más allegados. Se le atribuye en ese sentido al general federalista José Loreto Arismendi la cÍnica o desencantada declaración “luchamos cinco años para sustituir Ladrones por Ladrones, Tiranos por Tiranos “Al lado del “blancaje”que seguÍa en la cúspide del poder polÍtico y económico, comenzaron a figurar apellidos de “origen oscuro”, surgidos de la lucha. Pero, dentro de la realidad histórica concreta de la Venezuela de mediados del siglo XIX, el fundamento material de una sociedad oligárquica continuaba intacto. “Crisol de la igualdad social”, “insurrección campesina”, “guerra revolucionaria”, “guerra racial”, han sido algunos de los calificativos con los cuales se ha intentado caracterizar la Guerra de los Cinco Años. El debate en torno al federalismo nunca pasó de ser un intercambio ideológico entre las élites polÍticas del paÍs. Quizás, entonces, deba buscarse el significado más profundo de la Guerra Federal en el proceso integrador que representó para 2 sociedades venezolanas antagónicas y en pugna.

Nikita Harwich Vallenilla



11 comentarios »

  1. muy bien;):)/\/@!#@[$

  2. la gerra federal comenzo el 20 de febrero y termino el 24de abril

  3. Después del Aló Presidente, quería instruirme sobre la Guerra federal motivado a que nuestro Comandante hablo sobre cinco (05) Grades Revoluciones y la tercera comprende la Gran Revolución Federal que fue una guerra de guerrillas. A pesar de ser un fenómeno de crucial importancia para la comprensión histórica de Venezuela, este tema ha sido poco estudiado por la historia nacional y, nosotros debemos ser multiplicadores de dar a conocer a nuestras comunidades el pasado, para que luego la fuerza popular implante la Patria Nueva que es: ¡ EL SOCIALISMO!
    ¡Abajo Cadenas!
    ¡Venceremos!

  4. esta muy bien la imformacion

  5. que viva chavez nojda

  6. xfavor ayudenme ke no konziguo kuando termino la guerra federal..*?

  7. bueno vale la informacion que aparece en esta verga no me sirbe para nada

  8. bn…. m fue d gran ayudaa,,,,,,, tenckyou,,,,,,,,,,,,

  9. necesiito el descalabro de los federales

  10. super

  11. :P

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