La Universidad: Contribución Social y Autonomía
January 29, 2009
Problemas no Resueltos
Vistos los últimos acontecimientos personificados por los estudiantes sifrinos, y la orientación equivoca en las reivindicaciones de estos, considero importante acotar unos puntos en torno al papel de las universidades y las luchas aun pendientes de este sector.
1.- Contribución de las universidades a la sociedad
Las universidades privadas y públicas, presentan como una contribución importante para la sociedad el licenciar con éxito a los bachilleres que ingresaban en ella.
Claramente es un argumento acorde con el diseño que le impuso el capitalismo a estas instituciones. Esta afirmación tiene dos lecturas; la primera donde se puede evidenciar el carácter de “fábrica” que le fue asignado a las universidades: la cantidad de graduaciones al año, indica el mayor o menor éxito en los objetivos planteados para estas instituciones.
La segunda lectura se desprende de ese modo de producción de licenciaturas en serie: si la cantidad de grados define el éxito en la producción institucional, la calidad de los graduados en su forma, debe estar en consonancia con la condición de mercancía que se le ha establecido al acto de graduación, esto es: “fabricación de productos” aptos para el sustento de la sociedad capitalista.
De estas premisas – cantidad y calidad de graduados como mercancía – se desprende, que las universidades son las instituciones por excelencia de la producción y reproducción del capitalismo, a través de la cosificación, la mercantilización sui generis de su producto. El grado universitario tienen un costo económico y un costo espiritual: con el pago por cuotas se va comprando también la ideología capitalista, la cual se pone en práctica día a día durante el ejercicio profesional y cotidiano del graduado.
Lo señalado anteriormente, devela la condición de una universidad reproductora de la sociedad burguesa, que sus concepciones y prácticas están dedicadas a ello. Más conservadora y capitalista no puede ser.
No es una exageración lo señalado anteriormente. Basta revisar un poco el entorno teórico y práctico en donde profesores y estudiantes se mueven, para descubrir enseguida que en ningún caso, el proceso de enseñanza-aprendizaje se deslinda del marco capitalista. Si examinamos las teorías que se imparten dentro de las escuelas de ciencias sociales, nos encontramos con que no existe un pensamiento alternativo – distinto al que sustenta el modo de producción imperante -, que oriente la carrera de los estudiantes como transformadores de su realidad; el método dialéctico – por ejemplo – no es aplicado en las investigaciones y menos aun, para transformar su entorno; las teorías impartidas, no alcanzan para otra cosa que dar sustento al status quo. Dentro de las ciencias naturales o exactas, el panorama no es distinto; las aplicaciones prácticas y científicas, se limitan al campo industrial y/o mercantil; las empresas son las beneficiarias económicas de estas, en modo alguno el conocimiento científico es invertido en la población, no plantean soluciones a problemas de las comunidades donde se encuentran insertas. No vemos estudiantes que estén dedicados a ampliar el horizonte de conocimientos, culturales, sociales, artísticos en la población; ni con propuestas para la aplicación de medidas sanitarias, ni aplicando sus conocimientos para mejorar los desagües de aguas servidas, o proponiendo mejores formas de construcción de viviendas en las barriadas, no presenciamos el apoyo de las escuelas, de las facultades a la población para mejorar aspectos como salud, economía, métodos de siembra, de pesca, conservación, alimentación, etc.
Las universidades nunca se vincularon a las comunidades, han fracasado cada vez que se plantearon un modo diferente de relacionarse con la sociedad, no han podido ver más allá de sus propias estructuras físicas, ideológicas, legales y de relaciones sociales que se gestan diariamente dentro de ellas.
Este fracaso es el resultado, repito, de la dinámica de mercado (producción y distribución) y del modo de propiedad impuesta a las universidades. Se evidencia este fracaso, al hacerse cada vez más irreconciliable la contradicción, que se da entre el carácter privado de apropiación sobre el conocimiento que ejerce la academia y el carácter social de la producción de este.
Es imposible que las universidades se conviertan en entidades propulsoras de cambios en la sociedad, mientras no resuelvan el conflicto impuesto a la dinámica universitaria y al conocimiento, propio del modo de producción y distribución capitalista.
Todas las universidades reproducen este fenómeno, pero donde este hecho adquiere un carácter francamente mercantil, es en las universidades privadas; ya que se le exige al estudiante, un pago en dinero para facilitar su acceso al mundo exclusivo de las ciencias y, hacerle posteriormente acreedor de una patente que le da derecho al uso de lo adquirido en la academia.
Corolario 1:
Las universidades reproducen – en la forma – a la sociedad capitalista (el carácter de fondo de esta reproducción esta estrechamente vinculado con la producción teórica como ideología, sustentadora de las ideas de clases sociales, propiedad privada, explotación y opresión burguesa), al instituirse en meras “fábricas” donde la cantidad y calidad del “producto” es necesariamente coherente con el modo de producción y distribución social reinante en nuestro país, en palabras mas llanas, con el capitalismo.
2.-Autonomía universitaria.
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece, en su Art. 109: “El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, egresados y egresadas de la comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la nación”.
La llamada “libertad de cátedra” que permite al docente universitario investigar y promover sus ideas, aún cuando éstas fuesen contrarias a los paradigmas existentes queda, bajo este artículo, protegida ante cualquier ingerencia o poder extrauniversitario.
Pero la Ley no solo resguarda la libertad de cátedra del docente, ya que el mismo artículo, en otra de sus partes señala: “Se establece la inviolabilidad del recinto universitario”.
Si somos coherentes con lo indicado mas arriba, se podría deducir (sin temor a exagerar ni a equivocarnos) que la autonomía universitaria en Venezuela, ha estado dentro de la revolución bolivariana, mas y mejor resguardada que en décadas pasadas.
Pero, ¿que es esa “autonomía universitaria” que renovadamente y dentro de los estrechos periodos lectivos defienden los estudiantes?
A) Si ésta, es el derecho de “…dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la nación”, los estudiantes no la ejercen porque sus lecturas, investigaciones, prácticas y discusiones, han estado a la merced del cuerpo docente y rectoral, quienes son en ultima instancia los que imponen hacia donde va el proceso educativo y de investigación.
La autonomía es un derecho que ejercen fundamentalmente los docentes y rectores de las universidades y de la cual están casi excluidos los estudiantes.
En vista de esto, la autonomía deben buscarla los estudiantes en el seno de las propias universidades.
B) La autonomía universitaria venezolana bajo su forma organizativa, reproduce el modo colonial y feudal del tutelaje. Esto es tan real que bajo
la figura del consejo universitario (rector, rectores de facultad y vicerrectorados), se concentran las instancias ejecutiva, jurídica, electoral y legislativa. Ausentes están las representaciones estudiantiles dentro de esta estructura; la participación del estudiante a lo interno de la dinámica universitaria, se limita al acatamiento de las normas establecidas, a una participación devaluada en las elecciones universitarias, donde su voto elige a una fracción del representante rectoral,( un voto profesoral equivales al de 40 estudiantiles).
El estudiante depende del tutelaje que impone el docente-rector; sin la anuencia de este, no puede el cursante dar por terminada la relación de dependencia instaurada dentro del recinto académico.
C) Las autoridades universitarias no garantizan la autonomía, no preservan
la integridad física, territorial del ámbito universitario. Dramáticamente es una realidad contundente que atenta contra la mayor población universitaria: los estudiantes. Los delitos dentro de las universidades son día a día un problema que los entes rectores no han sabido solventar (contradictorio, viniendo de un lugar de generación de ideas y conocimiento): las drogas, los hurtos, el asalto, el atentando físico a la persona, el deterioro del área universitaria y de servicios, por la mala administración de los recursos humanos, materiales y financieros.
La corrupción no solo burocrática, también la administrativa con el cabalgamiento de horario, el recorte de clases, el secuestro de materiales para el ejercicio docente; la corrupción que se reproduce a lo interno de las cátedras, el atropello a que son sometidos los estudiantes por parte de profesores autoritarios, el manejo draconiano del conocimiento.
Estas son las luchas que deben propiciarse por la autonomía universitaria.
Corolario 2:
La autonomía universitaria es un mito, semejante al de la “igualdad social”.
Los consejos universitarios, los rectores, los profesores, los empleados, los obreros han sido incapaces de preservar la autonomía, es más, han atentado contra ella en cada acto por conservarla; porque desconocen a la mayor población que tiene cabida en estas instituciones: los estudiantes.
La autonomía se ha constituido en un enclave del modo burgués de actuar: solo se les permite acceso a un pequeño grupo selecto, grupo capacitado para reproducir las relaciones capitalistas durante el ejercicio de su profesión.
Los actos estatutarios y rectorales han sido incapaces de mantener integra la inviolabilidad del recinto, de preservar las instalaciones, de ampliar la democracia a toda la población académica, de mostrar autonomía al comportarse solidariamente con las comunidades en particular y con la sociedad en general.
Estos aspectos no se han planteado dentro del programa de reivindicaciones de los estudiantes, por el contrario levantan como bandera la continuación de su sometimiento, la prolongación de su exclusión, el mantenimiento del tutelaje feudo-colonial hacia ellos y su explotación para mantener rentable el negocio de la enseñanza privada.
El movimiento estudiantil no existe, en tanto no se plantee a lo inmediato rescatar la dinámica y los espacios universitarios para si y la sociedad y a lo externo de ésta, la lucha por una sociedad donde no existan excluidos, discriminados, ni explotados y donde el norte de sus luchas este colocado hacia la solidaridad con los trabajadores y con los pueblos explotados del mundo. Su lucha solo tiene sentido si se lucha por el socialismo y por alcanzar un estado de justicia plena para hombres y mujeres de acuerdo a la máxima: “De cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades”
Denny Ortuño
dortu@cantv.net
29/01/2009
Articulos relacionados:
- La revolución en peligro
- ¿Por qué mantener la estructura de la asamblea nacional?
- Antropología del machismo: “Sea varón”
- Uribe desencajado, después de unos cuantos pases le gritó: “¡Sea varón, y déjese joder!”
- No se me des..Saman..icen cuando regrese de México hablo sobre el tema…

Comments
Got something to say?