La guerra Federal Venezolana (1859-1863, Una manera de iterpretarla

Por • 11 dic, 2008 • Sección: Tribuna Abierta

Para  comprender las causas que desataron la Guerra Federal, es necesario caracterizar previamente al país, a fin  de encontrar dentro de aquella aparente confusión, las contradicciones que motorizan la sociedad venezolana de esa época.

La  sociedad  venezolana viene  transcurriendo  en pugnas,  un  tanto “instintivas” entre  los  grupos  dominantes, quienes no constituyen un bloque homogéneo.

Los  comerciantes y el capital usurario tenían  en sus manos a los propietarios de tierras mediante préstamos onerosos  –  recordemos la Ley del 10 de abril de 1854  –  y aquellos provocaban en estos reacciones que se revertían en la naturaleza del  Estado. Los terratenientes no habían encontrado como  evitar su ruina. La escisión definitiva entre liberales y conservadores, es expresión de esta lucha. Pero a su vez, como resultado de  las presiones del capital usurario sobre los propietarios, se  producía  la profundización de otra contradicción. Cuando  el  primero presionaba  más,  los segundos recostaban los efectos  sobre  las masas trabajadoras. Del mismo modo, las crisis constantes de  los precios  en  el mercado internacional  incidían  directamente  en agravar estas contradicciones y en motivar rebeliones políticas.

La  sociedad  venezolana se caracterizaba  por  un grupo  dominante formado por el capital usurario y  los grandes terratenientes, quienes cada día concentraban más  la  propiedad territorial. Del  otro lado una multitud  formada  por pequeños propietarios  sin capital, una legión de pobladores  doblados  en peones, arrendatarios, pisatarios, una burguesía (pequeña burguesía) urbana y una incipiente y débil masa de artesanos.

Tal  como  dice  Federico Brito  Figueroa,  ”  Los cambios sociales ocurridos en Venezuela en la segunda mitad  del siglo  XIX no modificaron sus características de sociedad  global pre capitalista y rural latifundista”.

El  movimiento  de marzo de 1858  que  derrocó  al General Monagas,  fue  el resultado de  una  política económica desastrosa que aumentó la deuda pública, el déficit  fiscal y  de la promoción de reformas constitucionales sin fundamento. No había asomo de una alternativa para mejorar la situación  en  favor  de ningún bando; como dice H.  Malavè Mata, en “Formación del Antidesarrollo en Venezuela”, “liberales y conser­vadores, igualmente afectados, se unieron en 1858 para dar forma a un movimiento destinado a derrocar la regencia personalista  de los caudillos orientales”.

Mas, la “revolución de Marzo” apenas fue un  golpe de  cuartel que como dice Vallenilla Lanz, sólo puso  énfasis  en resolver el problema político relacionado con los Monagas.
Así pues, podemos afirmar que la primera causa  de la  Guerra Federal, está ubicada en las pugnas entre las  propias clases  dominantes y al mismo tiempo, en la estructura económica nacional, en virtud que la forma de propiedad de la tierra marginaba de los beneficios de la producción a amplias capas humanas.

El  carácter  de  las  relaciones  de producción, condenando a los campesinos a vivir de ingresos sumamente insignificantes, por la ineficacia del aparato productivo, hace tomar fuerza a la idea de cambiar las relaciones, por una nueva forma de distribución.

Por  eso la masa popular venezolana siente que  la lucha en la que participará tiene que llegar hasta objetivos más importantes  que el simple cambio político. Su programa de  lucha será  “la igualdad de clases” o la eliminación de  la estructura económica afianzada en la explotación del trabajo humano.

Esas  contradicciones  no resueltas se  revierten políticamente en el rápido rompimiento entre liberales y conservadores y como dice Mario Briceño Iragorry, bien “pronto comprendió  la masa popular y los políticos efectivamente liberales  que habían apoyado la coalición, que detrás del programa  eufemístico de perdón y olvido de lo pasado, está la garra feroz de la taima­da oligarquía caraqueña…”.

Como resultado de ese rompimiento, el 18 de  junio de  1858, el gobierno expulsa del territorio nacional a hombres liberales como Ezequiel Zamora, Juan Crisóstomo Falcón, etc.

Recapitulando afirmamos que la no modificación  de la  estructura económica, el mantenimiento del latifundismo,  las prerrogativas del capital usurario y el mantenimiento de relaciones semi serviles, contribuyeron al rompimiento entre conservadores  y lo más avanzado del partido liberal. Un hecho económico  y otro  político, resultado  el primero del  segundo, definen un primer cuadro de causas de la Guerra Federal.

Es evidente, como sostiene Brito Figueroa, que los oprimidos por terratenientes y burguesía parasitaria, buscaban la transformación de la sociedad. Si dudamos de ello, recordemos  lo que Zamora señalaba en sus proclamas:

“No habrá pobres ni ricos, ni esclavos, ni dueños, ni poderosos, ni desdeñados, sino hermanos que sin  descender  la frente se tratan vis a vis, de quién a quién”.

Otro aspecto que conviene dilucidar es el relativo al problema ideológico.

Es  obvio  que las prédicas liberales  que habían alimentado  las revoluciones burguesas europeas,  penetraron al territorio  nacional;  como dice José Gil Fortoul,  “La teoría democrática honradamente propagada por apóstoles e ideólogos como Etanislao  Rendón y Napoleón Sebastián Artega, se convirtió para la plebe inculta, todavía analfabeta, en una especie de espejismo donde  seria realizada la igualación de las clases sociales,  aun en merecimiento y honores”.

Vallenilla  Lanz duda que esas ideas  hayan  tenido mucho que ver en el despertar de las masas y señala que su lectu­ra  de muchos diarios de la época no le ha descubierto la presen­cia de esas consignas, que él llamó demagógicas.

Objetivamente,  las masas siguieron la idea de  la Federación – igualdad, fraternidad -; y si bien es  cierto que aquellas consignas habían sido resultado de sociedades que avanzaban hacia estructuras burguesas, fueron interpretadas y ajustadas a la realidad nacional.

La  idea de igualdad debía y podía prender en  una sociedad de grandes desigualdades, frustraciones y engaños.

Brito  Figueroa, refiriéndose al programa  de  los revolucionarios  y particularmente a las proclamas  de  Ezequiel Zamora, donde el concepto de igualdad parece conducir a la eliminación  de  clases, sostiene que parece más  bien  inspirado en principios ideológicos más revolucionarios que los de la democra­cia  burguesa.  En ese sentido afirma, “…en Venezuela si se  hacían sentir las ideas del socialismo utópico…..”.

Venezuela  era  una sociedad en la que  apenas  en 1854  ha sido abolida la esclavitud pero la realidad  de  nuestra economía, con un mercado de trabajo estrecho, hizo de los esclavos trabajadores serviles, obligados a seguir sirviendo  a  sus amos. A  todo  esto, habría que agregar el odio  acumulado  en  las masas por la explotación y la discriminación de que eran víctimas los habitantes negros. Por eso ha dicho con justicia Arturo  Uslar Pietri  que  la “Guerra Federal fue una especie  de  frenesí por destruir  los  estamentos de la sociedad y acabar con  todo   que significara justa o injusta jerarquía, desde la riqueza  de  los ricos  y la propiedad de los propietarios, hasta el odio que  los guerrilleros más salvajes proclamaban contra los blancos….”.

En cuanto a las consecuencias, hagamos un análisis ligero:

a.-  Los sectores populares vieron frustradas  sus aspiraciones de introducir cambios en la estructura económica. El movimiento  federal estaba  compuesto, además  de  los  sectores populares,  por terratenientes endeudados,  militares  y otros grupos  que poco se diferenciaban de quienes manejaban  el  poder antes del conflicto bélico.

Si  bien  las masas  federales tenían  planteados objetivos revolucionarios, en el sentido que aspiraban  destruir el latifundismo e introducir modificaciones en la  sociedad,  en cambio  los  terratenientes endeudados y militares  que  lograron controlar  el movimiento federal, no tenían sino el propósito  de alcanzar el poder para enriquecerse y para satisfacción personal, como  se  demuestra desde el fin de la guerra con  la firma  del pacto de Coche, mediante el cual se comprometen las facciones  en pugna a compartir el poder sobre la misma base latifundista.

La  guerra federal al no modificar la estructura mantuvo la misma composición de clases de la sociedad venezolana, pero es evidente que las duras jornadas por la igualdad,  dejaron como  resultado la minimización en gran medida – no la desaparición  – de los prejuicios raciales. Sirvió además para enseñar  a las masas una alternativa posible para conquistar sus derechos  y la justicia.

Para  Carlos  Irazàbal, con la guerra  federal  el movimiento conservador quedó herido de muerte. La  ideología  de ese sector político era la preeminente, llena de prejuicios aristocráticos, étnicos, etc., “que impedía la democratización de las relaciones entre los hombres”.
Respuesta rápida

Eligio Damas
damas.eligio@gmail.com
11/12/2008



3 comentarios »

  1. me sirvio mucho esta informacion gracias y que Dios les bendiga

  2. ke ztrezzzzzzz ztar viendo ztha materiia ii ke de hiztoriaa de venezuela isss no ke rabiiaa odio todo lo ke alla pazado antes ok

  3. que fastidio odio esta materia q me importa lo que paso ami

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