La muerte de Alberto Lovera todavía no tiene culpables

Por • 27 oct, 2008 • Sección: Noticias Regionales

“La averiguación del caso Lovera se hizo sólo para archivarla”

Para José Ramón Bello es un orgullo haber hecho las gráficas del profesor Alberto Lovera, quien en 1965 fue asesinado y encontrado en una playa de Lechería. Refiere el fotógrafo que él, su colega Argenis Marcano y el pescador Carlazán Narváez (hoy finado) fueron interrogados por los diputados, pero se pregunta “¿Dónde están los presos?”

Los toques repetidos en la puerta despertaron, poco antes de las 7:00 am del 27 de octubre de 1965, al novel reportero gráfico, José Ramón Bello, en su domicilio del sector Sierra Maestra de Puerto La Cruz.

Cuando él llegó a la sala, su madre Herminia Bello (hoy finada) ya le había abierto la puerta a Juana “la mocha” –una vendedora de pescado a quien le faltaba el antebrazo derecho- que solía caminar unos cuantos kilómetros con su mara en la cabeza.

Apenas lo vio, la mujer expresó: “Mira reportero, allá en la pata del cerro El Morro apareció un muerto”.

Con la premura propia de quien siente la pasión del periodismo, José Ramón salió rápido de su vivienda para ir a la primera sede de El Tiempo, ubicada en la calle Boyacá.

Desde allí, el reportero y el periodista Argenis Marcano se dirigieron al sitio indicado, en un automóvil pequeño. Al llegar a la salina, aledaña al Fortín Magdalena, Bello comprobó que a diez metros de la orilla del mar Caribe flotaba el cadáver desnudo, hinchado, sin pelos y con picaduras de peces en los costados.

Al fotógrafo le llamó la atención que el cuerpo estaba descompuesto pero no hedía, quizás conservado por la sal. Asimismo la cadena plateada de unos dos metros que el difunto tenía amarrada con una trenza de cuero marrón en el cuello.

De la cadena pendía un pico (herramienta agrícola) que había sido asegurado con un candado amarillo marca Viro, a través de un orificio en la parte superior del palo.

Bello ayudó al pescador Carlazán Narváez (hoy fallecido) a sacar el cuerpo del agua para dejarlo en la costa. Ellos dedujeron que el muerto era de un lugar lejano, pues en la ciudad no había desaparecidos.

Tras hacer las gráficas, el equipo de El Tiempo fue a la sede de la Policía Técnica Judicial (PTJ), en el cruce de las avenidas 5 de Julio y Miranda en Barcelona.

En la delegación, Bello le informó al jefe del despacho, comisario Líbano Hernández, que el cadáver tenía una cadena. El oficial expresó: “Me la hubieras traído. ¿Es de oro?”

El reportero le explicó que era de eslabones de hierro. Y el oficial, como buen sabueso, aseveró: “Es un asesinato”.

Los detectives realizaron la inspección y el levamiento del cuerpo, al cual no le apreciaron heridas en ese momento. Por el estado de descomposición, los pesquisas supusieron que el deceso del hombre ocurrió cuatro días antes. Los restos fueron sepultados en una fosa común del cementerio barcelonés.

Tras un peregrinaje por los cuerpos policiales de Caracas, María del Mar Álvarez de Lovera llegó seis meses después al estado Anzoátegui en busca de su esposo, el profesor Alberto Lovera, el dirigente del Partido Comunista de Venezuela (PCV).

Él había desaparecido tras ser detenido -por ser opositor del gobierno de Acción Democrática- en la capital del país, por la otrora Dirección General de Policía (Digepol).

Periodistas y fotógrafos locales y nacionales, agentes de Digepol y Ministerio de Sanidad presenciaron la exhumación del cadáver. Los funcionarios les dieron mascarillas a los presentes, pero se las quitaron luego, ya que no había malos olores en el lugar.

María del Mar identificó el cadáver de Alberto por el platino de los dientes que le habían puesto en su última visita a Rusia. Además, porque tenía la pierna derecha arqueada y más corta que la izquierda.

Las pesquisas
El Congreso Nacional (ahora Asamblea Nacional) designó una comisión para que investigara el crimen de Alberto Lovera, junto la Asamblea Legislativa de Anzoátegui.

El grupo integrado por los diputados Asisclo Hernández, Pedro Tabata Guzmán (hoy difunto) y José Vicente Rangel, entres otros, se instaló en la Legislatura que quedaba en la calle Bolívar.

“Juran decir la verdad. De lo contrario pueden ir presos” advirtieron los funcionarios a Carlazán, Bello y Marcano, al dar inicio al interrogatorio que fue recogido en una grabadora del tamaño de un televisor.

Para José Ramón, la comisión vino a nada. Hizo la averiguación del caso para archivarla. ¿Dónde están los presos?, inquirió. Los culpables no fueron castigados.

Destacó el reportero que el asesinato de Alberto Lovera había sido silenciado por las administraciones anteriores, y este gobierno lo ha sacado a flote. Además, Rangel publicó su libro “Expediente Negro” con el recuento del caso.

El autor nombra al reportero como José Romero. El error no hace mella en el orgullo que siente Bello, por ser el único que hizo las fotos del desconocido que resultó ser Lovera. El cuerpo era el de un ahogado, y no precisamente el más hermoso del mundo.

cronología
El dirigente del PCV, Alberto Lovera, fue arrestado a las 6:00 pm del 18 de octubre de 1965 -durante el gobierno del otrora presidente Raúl Leoni- por una comisión de la Digepol, encabezada por el “capitán” Carlos Vegas Delgado, cerca de la Plaza de las Tres Gracias en Caracas. El profesor andaba en su automóvil marca Mercedes-Benz, color azul.

Lovera fue trasladado a la sede policial, dirigida por J. J. Patiño González, ubicada en el edificio Las Brisas. Allí comenzó el calvario del preso, sometido a crueles tormentos por “los muchachos de Carlos Andrés Pérez”. Ellos eran Roberto Romero, Miguel Aguilar, Pedro Cisneros, Alberto Ochoa, José Ramón Antúnez, Carlos Ferrara, Douglas Rodríguez, Eduardo Armenteros y Mario Segundo Leal.

El 23-10-1965 Alberto Lovera fue llevado por sus captores al Retén Planchart en Puente Mohedano. Fue trasladado al campo antiguerrillero de Cachipo- Monagas, donde el personal se negó a ingresarlo debido a que estaba en mal estado físico. Lovera falleció a causa de las torturas.

Cronología
# El dirigente del PCV, Alberto Lovera, fue arrestado a las 6:00 pm del 18 de octubre de 1965 -durante el gobierno del otrora presidente Raúl Leoni- por una comisión de la Digepol, encabezada por el “capitán” Carlos Vegas Delgado, cerca de la Plaza de las Tres Gracias en Caracas. El profesor andaba en su automóvil marca Mercedes-Benz, color azul.

# Lovera fue trasladado a la sede policial, dirigida por J. J. Patiño González, ubicada en el edificio Las Brisas. Allí comenzó el calvario del preso, sometido a crueles tormentos por “los muchachos de Carlos Andrés Pérez”. Ellos eran Roberto Romero, Miguel Aguilar, Pedro Cisneros, Alberto Ochoa, José Ramón Antúnez, Carlos Ferrara, Douglas Rodríguez, Eduardo Armenteros y Mario Segundo Leal.

# El 23-10-1965 Alberto Lovera fue llevado por sus captores al Retén Planchart en Puente Mohedano. Fue trasladado al campo antiguerrillero de Cachipo- Monagas, donde el personal se negó a ingresarlo debido a que estaba en mal estado físico. Lovera falleció a causa de las torturas.

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plaza

En la redoma de Guaraguao de Puerto La Cruz, está el área recreativa que lleva el nombre de Alberto Lovera. El busto fue develado en 2005 por el gobernador de Anzoátegui, Tarek Saab, y la viuda María del Mar de Lovera. Ella dijo: “No queremos que se pierda la memoria de los asesinados y desaparecidos en el puntofijismo”.

Un veterano
José Ramón Bello, nativo de Pampatar, Margarita, tenía 12 años cuando empezó a trabajar como ayudante en el Estudio Foto La Cruz-Chile en Puerto La Cruz. Allí aprendió el oficio que le enseñó el español Paco López. Bello laboró dos años en la Gobernación de Anzoátegui Después estuvo cuatro décadas al servicio de El Tiempo.

Hace ocho años que José Ramón dejó el diarismo, para incorporarse al departamento de prensa de la Alcaldía de Guanta.

Yraida Núñez
Diario El Tiempo
27/10/2008



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