Con motivo de la Presencia de Chavez en la ONU

Por admin • 9 Oct, 2008 • Sección: Tribuna Abierta

Voz universal

La Osadía de todos los pueblos,
se hizo acompañar por la explosión
de todos los truenos,
por el rumor de todos los rios.
Se sentía como el latir apresurado
de todos los corazones del mundo
que sincronizaban sus sueños
en un canto de libertad.
Hablaron los pueblos,
los oprimidos de hoy,
los que ofrendaron sus vidas
construyendo nuevos sueños.
Hablaron todos nuestros padres
y madres aborigénes;
hablaron los pueblos afrodescendientes,
Hablaron todas las mujeres luchadoras,
todos los estudiantes,
los obreros;
hablaron todos los combatientes,
los olvidados,
los marginados,
los que hasta  ese momento
no tenían voz.
Habló la naturaleza que clama conciencia,
ante su explotacion y  destruccioin.
Era la voz que contenía
a todas las voces del mundo.
Era la voz de la justicia largamente silenciada,
por las transnacionales de la informacion
y la tecnología insensible.
Habló la verdad,
que pretendían mantener
callada y mediatizada por el gran poder
del capital y la inversión.
Habló el universo entero que clama
y exige el derecho a vivir en paz.
La voz de Chávez,
era el grito infinito salido de las profundidades
de los espíritus inquietos de todos y todas
de los hombres y mujeres libres,
de toda la humanidad que lucha;
¡Gritó la vida!.
La esperanza de los pueblos
dejó de ser un simple sueño,
para vislumbrar otra realidad,
otro mundo posible,
imprescindible,
necesario.
Se expresaron a viva voz
nuestros antepasados,
se conmovieron nuestros corazones;
nuestros hijos e hijas se sentirán orgullosos.
Habló un hombre,
Hombre de verbo infinito;
Se plantó ante un imperio,
frente a todos los poderes del mundo.
Se enfrentó al mismo sistema satánico
y denunció ante los pueblos la maldad,
la hipocresía,
el cinismo,
del poder terrorista y satánico
de un imperio que agoniza y se revuelca,
en sus propias contradicciones.
Habló el hombre libre,
y encarnó a todos los hombres y mujeres.
Fué la voz de las naciones,
de los continentes.
Esa voz prófetica gritó con valentía
ante el podrido poder mundial,
que no hay humanidad de rodillas,
cuando hay dignidad en los corazones
de las personas que luchan por su liberación.
Ante todos los pueblos del mundo
resuena el clarin de la verdad,
que anuncia la caida de la arrogancia,
de la prepotencia de todo un sistema asesino.
Esa voz profetica y necesaria,
era voz infinitamente divina;
era la voz de la dignidad,
voz de toda la humanidad.
Se escucha una vez más con fuerza,
el grito sagrado;
el llamado urgente a la liberación.

Obed Juan Vizcaíno Najera
Maracaibo- Venezuela
obedvizcaino@gmail.com
09/10/2008

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