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24 de marzo de 1854

Marzo 23, 2008

Abolición de la esclavitud: Paradigma de Libertad

Quienes vencen al enemigo de adentro, no tienen nada que temer del enemigo de afuera. Ifá Yoruba, Nigeria

Antes de la Independencia venezolana y con ella, los africanos, las africanas y sus descendientes, pedían la libertad y lucharon por ella en hechos que permanecen ignorados para la mayoría de nosotros y que han sido sistemáticamente silenciados en la narración de “la historia”.
Antes de la independencia, la lucha era por la libertad, pero no fueron estas las razones principales para que se declarara la abolición de la esclavitud en Venezuela el 24 de marzo de 1854, en nuestra historia ha quedado claramente plasmado que las verdaderas razones para esta declaración fueron netamente económicas.

Hubo un tiempo de rebeliones que vuelve a la memoria; trae el mítico reinado del Negro Miguel en las minas de Buria de Yaracuy; los ataques al mando del cimarrón Guillermo Rivas a pleno día o a media noche por las tierras calientes de Barlovento; los planes de fuga y cimarronaje activo y pasivo, donde niñas y niños como los de la “hacienda” de Chuao, fueron alistados en el ejército libertador por el propio Bolívar y más oculto aún, la valentía de las y los jóvenes y mujeres y hombres mayores que participaron de las acciones libertadoras, desde los espacios de explotación en Mérida y en particular en la “Hacienda de Estanques”, donde ya para 1823 solo habían mujeres esclavizadas, debido a que los hombres se “reclutaron” para integrar el Ejército Libertador1.

Cada una de estas heroicas acciones, ha estado oculta por siglos y en otros casos, sufrieron alguna deformación, para propiciar el ingreso a la historia oficial de los afrodescendientes ideólogos y verdaderos protagonistas de la liberación, a través de lo que se conoce como Proceso de Blanqueamiento.

En nuestra bien ganada tierra, muchas de las marcas producidas por el hierro candente del carimbo, los cepos, las torturas y las prácticas de dominación y  sometimiento, han cambiado solo de forma.

El bozal se convirtió en la supresión e ignorancia producida por la falta de información en la educación formal, sobre el aporte y los hechos de resistencia de los africanos, las africanas y sus descendientes, sin mencionar que la poca que hay es sumamente deficiente. Las cadenas de ahora son los prejuicios, estereotipos y opiniones superficiales que generan cada día más discriminación racial. Los espacios de explotación son los mismos pueblos tomados por nuevos terratenientes, o familias de apellidos de abolengo.

Los territorios dignamente ganados por nuestros ancestros africanos en América, desde la colonia, han servido irónicamente para perpetuar la pobreza, la exclusión y la invisibilización del pueblo afrodescendiente, donde hoy por hoy no existen instrumentos legales dirigidos de reconocimiento e incorporación útiles y se nos niega la titularidad de las tierras, en beneficio directo de aquellos que a través del tiempo aún conservan el poder.

La lógica esclavista moderna impuesta a los pueblos afrodescendientes en Venezuela, América Latina y el Caribe se contiene en la expresión -La tierra será pobre mientras la poseas, cuando no te pertenezca será un polo de desarrollo-.

En vez de felicidad, han quedado cinturones de miseria alrededor de territorios conservados y habitados por afrodescendientes, convertidos en “lugares turísticos”, basando su atractivo en las manifestaciones culturales de estos pueblos y cuando cada intento de desarrollo fracasa entre la falta de apoyo, la exclusión, los insuficientes servicios públicos, los deficientes sistemas de salud y la decadente educación, los dueños legítimos se convierten nuevamente en obreros o peones de “hacienda”, cuando estos espacios son “retomados” por nuevos ricos que compran a precios risibles nuestras tierras con unas cuantas monedas.

Es necesario identificar y desarticular las nuevas estructuras de sometimiento, donde se nos imponen modelos referentes de una cultura unificadora, si queremos lograr un proyecto realmente equilibrado y justo, debemos tomar en cuenta los ideales y los fundamentos de las culturas afrodescendientes.

En cuanto a la información estadística que se requiere en Venezuela sobre la afrodescendencia, en nombre del mito de la “igualdad racial”, se han incrementado los obstáculos para obtener cifras de la población afro. Se habla sobre la necesidad de producir información social, cultural y económica de las comunidades afrovenezolanas, pero no se ven resultados precisos, y con ello gran cantidad de la población continua invisible en términos estadísticos, más aún para los programas de desarrollo. Nuestra Constitución no da cuenta de un reconocimiento pleno y con ello se limitan las posibilidades de formular políticas públicas comprensivas, incluyentes, reclamadas, necesarias y bien merecidas.

Por estas y muchas otras razones, en libertad ganada -no otorgada-, no existen motivos para bajar los brazos.

Celebrar no, debemos nombrarla para recordar que todavía estamos en pie de lucha por la justicia que no ha llegado. No hemos olvidado.

Asociación Proyecto Bambata Herencia Africana

Roberto Carlos (Diken Manama)
Aporrea.org
23/03/2008
Africabambata2005@yahoo.es diken.bambata@gmail.com
Red de Organizaciones Afrovenezolanas

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