Entre la espada y la pared
February 3, 2008
En El Muro la gente vive entre la espada y la pared
Cinco casos de paludismo, igual número de dengue, más la inseguridad, acabaron con el sosiego de los residentes de una barriada ubicada entre la Zona Industrial Los Montones y la avenida Argimiro Gabaldón, antigua Alterna de Barcelona
El ama de casa Mercedes Ramos levantó su primer rancho hace 23 años en un terreno entre las ahora avenidas Raúl Leoni de la zona industrial Los Montones y la Argimiro Gabaldón, antigua Alterna, en Barcelona.
Al tercer año, una empresa le ofreció 25 mil 000 bolívares (Bs.F 25) por su parcela y bienhechuría. Allí se construyó el galpón de la procesadora de aceite Oleofibras.
Ramos compró al lado de este local -por Bs 9 mil 000- un terreno para hacer su casa, en la calle Principal del barrio El Muro. Su patio colinda con la tierra cubierta de carrizo y una laguna con aceite “y olor a cochino” que sale por la tubería de lo que hoy es la empresa Pronutrico, SA.
El director de Protección Civil (PC) en el municipio Bolívar, Oscar Massarelly, consignó ante al Ministerio del Ambiente una solicitud de un estudio para determinar el impacto de la empresa procesadora de aceite vegetal en el lugar.
Por ahora la señora no se ha enfermado. Tampoco su hija Eglimar Solórzano (20), quien se sentó debajo de una mata a ayudar a su esposo Héctor Salazar, a realizar un trabajo de matemáticas.
Ambas recibieron la visita de su vecina Inés Rondón, quien da gracias a Dios porque ningún miembro de su familia se ha contagiado, pues se regó como pólvora la noticia de que con tanta plaga, a cinco personas les dio paludismo y otras tantas contrajeron dengue.
En el otro extremo de la calle Principal, en la parte baja y a 200 metros de la orilla del río Neverí, habita el ama de casa Maritza Franco (49). Sufrió fiebre, dolores de cabeza y escalofríos y fue al hospital Luis Razetti. Los resultados de los exámenes determinaron que padecía paludismo.
La mujer fue remitida a la dirección de Salud Pública, antigua Malariología, donde le pusieron el tratamiento. El despacho también fumigó dos veces en el sector.
Mientras tendía la ropa en una cuerda, Franco contó que su hijo de diez años y su esposo, el obrero petrolero retirado Marín Galicia, presentaron síntomas similares, pero las pruebas revelaron que fueron causados por un virus.
El criadero de zancudos lo tienen en el patio de su vivienda, donde se formó otra laguna debido a que se rompió el tubo matriz de El Muro, donde muchos vecinos pusieron sus conexiones de agua.
En temporada de lluvia aumentan las vicisitudes de los vecinos, pues crece el caudal del río Neverí que se desborda y entra en las viviendas.
Peligro
"Es fatal cuando crece el río. Inunda la casa, y después a la nevera y a la cocina les salen moho", indica la hija de Maritza, el ama de casa Rosmary Franco (18). Ella vive allí con su niño de dos años y su esposo el albañil Narciso Pérez (39).
“En la parte baja de El Muro, a 200 metros de la ribera del Neverí no se debe echar relleno porque es franja de seguridad. En 2006 elaboramos un informe y recomendamos el desalojo de las 40 familias que viven en la zona” dijo Massarelly.
Las familias Franco y Ramos no se han ido del barrio porque no tienen a donde ir. Aguardan a que el gobierno regional cumpla la promesa de asfaltar la vía principal.
Pandilleros interceptan a visitantes para robarlos
“Es mejor que se vayan porque de lo contrario les pueden pegar un quieto” recomendó un comerciante -a bordo de una camioneta- al reportero gráfico, Luis Gómez, tras ver a un par de individuos y al equipo de El Tiempo en la calle Principal de la barriada barcelonesa El Muro.
El ciudadano esperaba el regreso de su ayudante, quien le cobraba las cuotas del pago de la mercancía a algunos de sus clientes, para emprender la retirada.
Por experiencia, el hombre sabe que los delincuentes suelen interceptar a los “turistas” para quitarles el dinero, teléfonos celulares y prendas.
La advertencia, así como el testimonio de los vecinos que dieron fe de que los malandros, en su mayoría adolescentes, atracan no a los residentes, sino a los visitantes, hizo que desistiéramos de nuestro propósito de visitar en la parte baja del sector dos ranchos, cuyos moradores habían sufrido de dengue.
Existe el acuerdo tácito de los zagaletones de respetar a sus vecinos, pero ellos no bajan la guardia sobre todo cuando pasa por un zaguán que está entre el paredón lateral de Pronutico SA y la laguna con aceite, que da acceso a la avenida Raúl Leoni.
Una persona que prefirió omitir su nombre dijo que los agentes sólo entran a El Muro después que matan a alguien.
Otra versión dio el vigilante José Figuera (39), quien sostiene que los policías de Anzoátegui hacen recorridos frecuentes por la barriada.
Yraida Nuñez
Diario El tiempo
03/02/2008
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